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Aunque la
distancia forme un muro...
Aunque la distancia forme un muro
que no puede la vista penetrar,
aunque las sombras de la niebla oculten
el brillo misterioso de tu faz,
en mis sueños perdidos siempre luces,
tal vez porque aún te quiera o es que, quizás,
es tanto aquel cariño que te tuve
que no puedo la llama sofocar...
Sólo sé que en la noche, en el silencio
que pesa en mi cabeza sin piedad,
me atormentan tus ojos y tu boca,
tus manos... ¡y no logro descansar!
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