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Apartando los
velos de la Noche...
Apartando los velos de la Noche
que como muerta carga me aprisionan
la mente y los sentidos en el sueño,
luchando sin vencer, a la derrota...
Un valle, una laguna, luego un río
y, siempre, un firmamento de mil formas...
Senderos de cenizas que mis plantas
ocultan y al surgir no tienen sombra...
¿Para qué andar sabiendo que es inútil?
Si algún día en el polvo he de caer,
¿a qué marchar sin rumbo en este valle
desprovisto de vida y de placer?
Ya sé que todo es yermo mas, no obstante,
algo me dice que debo de seguir,
que aún me quedan muchas cosas por hablarse,
que aún puedo la victoria conseguir.
Y sigo, sin mirar a la vereda,
con los ojos cerrados y la faz
cubierta por las fúnebres estelas
que la brisa y el aire han de secar.
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