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Al igual que
la Luna...
Al igual que la Luna ve el misterio
corriendo las cortinas del hogar,
de igual modo tus ojos consiguieron
el velo de tu casa separar.
Y allí estabas sentada dulcemente
tras el marco del triste ventanal,
tapándote la cara el negro pelo
que los hombros besaba con piedad.
Aparté bruscamente mi mirada,
no queriendo el misterio profanar,
sintiendo que al hacerlo se anegaban
mis ojos en la dicha y en la paz.
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