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LOS NUEVOS
GLADIADORES
Bien sabido es que en la antigua Roma, y aún en civilizaciones
anteriores, existieron los esclavos obligados a combatir entre sí para
goce y divertimento de las masas. Aquellos hombres mantenían sus luchas
a muerte, en un espectáculo cruento que agradaba a la multitud. Y
ganaban buenas prebendas y gozaban de una vida satisfactoria mientras
llegaba el momento del "espectáculo". Algunos alcanzaban,
incluso, la libertad, gracias a sus méritos "deportivos";
pero los más morían sobre la arena, como esclavos que eran y habían
sido. Hoy en día también existen profesionales que son obligados a
trabajar para divertir a los demás, entre los que se encuentran,
principalmente, los futbolistas de élite. Sí, son millonarios, como
ningún joven de su edad puede soñar en alcanzar con su trabajo. Y
gozan de fama y popularidad inusitadas debido al bombo que les prestan
los medios de información. Pero continúan siendo esclavos igual que
sus antecesores, los que se partían a espadazos. El ejemplo patente lo
tenemos en el jugador del Barça, Figo. Su representante firmó un
contrato con el entonces candidato a la Presidencia del Real Madrid y
cobró un buen dinero por ello. Pero se estipulaba una fuerte sanción
económica en caso de no cumplirlo. De eso sabe más el joven periodista
que escribe a mi vera. Yo les puedo afirmar que Figo no se quería ir al
Madrid. Pero se vio sujeto por el acuerdo contraído y no pudo decir que
no. Al fin y al cabo, más o menos ricos, siguen siendo esclavos. Son
los nuevos gladiadores y la masa es la misma: Cruel, sádica y sedienta
de sangre. No entiendo a la hinchada "culé" y sus quejas.
"La pela es la pela", dicen, precisamente, ellos. ¿Dónde está
el "seny"?
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