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CARTA A UN MINISTRO
Señor Mayor Oreja: No puedo por menos que
manifestar mi personal criterio, (el cual he vertido repetidas veces en
Editoriales y columnas de opinión de ésta y de otras publicaciones,
durante el transcurso de su mandato) de que me parece usted el mejor
Ministro de Interior que España ha tenido desde que se consiguiera
nuestra amada Democracia. Esto debo declararlo sin ambages y sin el
menor atisbo de ironía. Usted ha sabido estar siempre en su puesto, al
pie del cañón y aguantando el chaparrón de las críticas cuando el
terrorismo ha azotado a la Nación. Y no se ha querido
"colgar" medallas, seguramente muy merecidas, ante sus
triunfos.
Es más, sí ha querido y ha logrado imbuir en nuestras Fuerzas de Orden
Público un espíritu de servicio y ayuda al ciudadano como quizás
nunca existiese. La Policía ha pasado de ser un Cuerpo no simpático a
constituir un gremio tan respetado como el Cuerpo de Bomberos o los
Voluntarios de la Cruz Roja. Hasta aquí sus méritos, de los cuales me
congratulo.
Pero lo ocurrido en Lanzarote con el guineano muerto en circunstancias
extrañas y cuyo caso está bajo secreto de sumario, a pesar de las
numerosas versiones que sobre el mismo corren (contradictorias todas
ellas), me llevan a exigirle, como ciudadano, que investigue hasta la
saciedad los hechos. No es posible, señor Ministro, que un suceso
acaecido en Mayo salte a la palestra a finales de Agosto. Alguien ha
silenciado lo ocurrido y ocultado las investigaciones. Y esto no es
permisible en un Estado de Derecho. Como muy bien ha escrito un
prestigioso periodista en ABC, "los rubios de ojos azules no mueren
en Lanzarote". Y si mueren, se explica con pelos y señales.
Señor Mayor Oreja, ya sé que está usted personalmente sobre el asunto
y, con todo mi respeto y simpatía, le ruego que encuentre a los
culpables y haga caer sobre ellos el peso de la Justicia. Pero si no
"se les encuentra", le pido que haga lo que cualquier Ministro
serio, como lo es usted, haría en un verdadero Estado de la Unión
Europea, a la cual parece pertenecer España: Presentar su dimisión
irrevocable. Muchas gracias.
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