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A COMPRAR, QUE SON
DOS DÍAS
- "¿Y esto para qué sirve, Piluchi?". - "No sé, pero
estaba tan barato...". Ésta es la tónica general en que nos vemos
absorbidos los consumidores durante este periodo de REBAJAS que se abre
nada más pasar la cabalgata de los Reyes Magos. Lo que ayer valía mil
hoy sólo vale quinientas... Y nos lanzamos como locos a ese compulsivo
afán de compra de objetos que en su mayor parte nunca usaremos y que
maldita la falta que nos hacen. Pero la sociedad es así y en ella
estamos inmersos. Es cierto que hay artículos cuyo precio se rebaja de
buena fe o porque vienen nuevas modas; pero también es la ocasión
propicia de fabricantes y vendedores de lanzar al mercado productos de
difícil consumo o ya obsoletos, cuando no fabricados para este único
fin. Y esto no me lo puede negar nadie porque, personalmente, conozco a
quien confecciona géneros de punto para estas "oportunidades"
de unos grandes y bien conocidos almacenes. No es que el producto sea de
peor calidad, pero no ha sido rebajado de precio sino fabricado a
destajo y adquirido a precios de saldo. Luego, nos lo ofrecen con un
precio muy inferior al que dicen que tenía, cuando la realidad es que
no existía antes. Ya sé que la Ley prohíbe este tejemaneje, pero se
sigue practicando.
La cara chistosa de dicho evento es ver cómo se pelean los compradores
por entrar a los comercios, sobre todo a los grandes. Ni que lo
regalaran, vamos. Una amiga me comentaba que a punto estuvo de perecer
asfixiada por adquirir una simple combinación. Hasta el SAMUR
intervino. De verdad, o estamos locos o poco le falta. Está visto que
la profesión del futuro no es la informática sino la psicología.
Nadie da duros a peseta pudiendo vender a un euro. ¡Ea!
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