¡No passssaaaaaaa nadaaaaaaaa!


En esta Nación, como desde los tiempos remotos de "la Oprobiosa", nunca sucede nada digno de mención, a diferencia de en los demás países. Y si ocurre, nuestros gobernantes se apresuran en aclarárnoslo y en asegurarnos que no tiene importancia. Nuestras fronteras son rígidas e impermeables al trasiego de las tan manidas vacas desquiciadas. Y la fiebre aftosa se cura con el remedio de la abuela. Y nuestros jóvenes soldados son fuertes como sansones y totalmente inmunes al empobrecido uranio con el que se bombardeó el terreno que después hollaron en la antigua Yugoslavia. ¿Los demás? ¿Los franceses, belgas y de otras nacionalidades que han contraído leucemia? Serían debiluchos y caerían como moscas ante un simple constipado. No. Nuestros soldados, si contraen leucemia es por "pura casualidad" y, seguramente, la contrajeron en sus pueblos, cultivando tomates. No tienen que temer que les ocurra lo que a sus compañeros extranjeros. Son más machotes.
¿Y la señora Ministra que hace ricos calditos con la caña de la vaca? Su familia está sanísima y feliz. Sobre todo porque cocina mamá la ministra, que no es una mamá cualquiera. Como la vaca que daba leche merengada. ¡Qué Ministra más salada! Eso de la caña me ha recordado aquel dicho que "de tanto ir del coro al caño y del caño al coro...". Y es que creo y afirmo que la mayoría absoluta le ha sido difícil de digerir a los señores del PP. Cuando no la poseían eran más comedidos. Ahora ya pueden estar dándonos de comer mierda pura, pero, señores, como de costumbre, España va bien. Y se quedan tan tranquilos. Y se lo siguen llevando, como la vieja del aguinaldo. Mientras, eso: A comer basura. ¡Y no sé si habrá para todos!

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