Retrato electoral


Era notorio que estas elecciones eran una confrontación a tres que quedaría
en cosa de dos, aunque han acabado siendo cosa de uno. No. No ha lugar para "Otros" (verdes, humanistas, gilistas, falangistas y demás), que sólo logran el 5,5% de votos útiles, y no veo ni a Mario Conde ni a Jesús Gil perdiendo el tiempo en próximos comicios.
¿Por qué lo del CDS y el GIL? Quizás por no parecer sus candidatos víctimas de una injusticia, como sí lo aparentó en su día Ruiz Mateos. Seguro que Mario Conde ha comprendido que la gente pasa de él, que se ayuda al desvalido y no a quien dejan tirados compañeros de fatigas banqueros. El pueblo no le abandona, porque nunca ha estado con él, como él no ha estado con el pueblo.
Otra cosa es Gil y Gil, que sí es del pueblo, y de pueblo: con el 15%
escrutado, creía suyo el escaño y preparaba su discurso ("me van a oír") de
forma habitual: sus problemas y los de su club, su finca y su ayuntamiento,
su caballo y su fiscal anticorrupción...
Pero no pudo ser. El hemiciclo no verá ni la gomina de Conde ni las camisas desabotonadas de Gil. Sin embargo, su presencia en la campaña sí ha servido para algo: para saber que Gil se da el gusto de poblar Madrid con su foto a costa de su dinero; y que Conde también se retrata, pero con el dinero de los demás (ahora, los pardillos del CDS). Sí, las elecciones son un gran retrato.

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