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VAMOS, QUE NOS VAMOS... ¡Que se vayan preparando! Este
anuncio, tan sugestivo y chulesco, me gusta menos que el que sirve de
encabezamiento al artículo. Es que el "que nos vamos" era
premonitorio... Desde que Camacho tomó a la Selección y con los éxitos
que obtuvo, nos hizo soñar en una quimera. Pero los resultados nos han
puesto en nuestro sitio. Y no me voy a referir ni a la derrota ante
Francia ni al penalti fallado por el niño de los mil millones. Todo
empezó mal ante Noruega y, sobre todo, el hecho de sustituir a Molina,
que me pareció una aberración. Molina encajó un gol tonto. Cañizares,
seis. Pero Camacho, al cual tuve el gusto de entrevistar en Diciembre,
es madridista hasta la médula y tiene que sacar a los que en alguna
ocasión han vestido los colores blancos. Es un hombre todo corazón,
que le echa bemoles a la vida y que piensa que el fútbol es sólo eso,
furia. Y ya no lo es. Él fue así en su vida de jugador, valiente, duro
y con un par..., como canta Sabina. ¿Y los rivales, qué? ¿Acaso son
unas hermanitas de la caridad? No. Y, encima, tienen técnica.
Resultado, que han pasado los cuatro mejores y que cuando ustedes lean
estas líneas ya sabremos lo que ha hecho Portugal. Camacho no ha
fracasado; pero se ha dejado influenciar por los medios que son quienes
le han forjado las alineaciones. Y ahí ha estado su error, su grave
error. Y, en serio, lo del niño de oro no tiene nombre. Un profesional
debe ejercer bien su trabajo, y más cuando lo cobra bien cobrado. Raúl
disparó sin ganas y sin fe. Y así se le fue, que casi mata a un
espectador del anfiteatro. Moraleja: ¿No creen ustedes que juegan
demasiados extranjeros en nuestra Liga y, luego, los españolitos no
pueden ni saben defender los colores nacionales. Ésa es mi sincera
opinión. Ahora que mejores jueces habrá y que entiendan más de fútbol.
Pero nos han dejado con mal sabor de boca y eso es lo que me fastidia.
Pero ya empiezan los preparativos del Mundial y nuevamente volveremos a
soñar... Y ya saben, como dijo Calderón, que los sueños, sueños son.
Y otra vez a las andadas. |