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¡Ahora son
una docena!
Volvió el programa televisivo que dicen que rompe audiencias. Volvió
EL GRAN TOSTONAZO. Siempre se ha escrito que nunca segundas partes
fueron buenas pero como, a mi entender, ya la primera no lo fue, me temo
que ésta será deleznable. Eso sí, por lo poquito que he visto, apenas
nada, esta vez nos dejaremos de tonterías y seguramente veremos sexo en
vivo y en directo. Parece que los nuevos inquilinos son más lanzados o
menos románticos que los Ísmaeles and company. Ya se ha visto alguna
escena de cama un tanto escabrosa. Y más que no nos mostrarán. Acaso
eso le preste nuevos alicientes al programita de marras. Hay mucho público
con ganas de morbo y eso puede atraerles. Desde luego, yo les aseguro
que con un televidente no van a contar: Conmigo. Me traen tan al pairo
las nuevas y aventuras de esos doce aspirantes a famosos que cambio de
cadena en cuanto percibo el ojo colorado y vigilante que lo anuncia.
Pero hay gente para todo y tendrá su público.
En España no se venden libros. ¿Sabían que en el 30% de los hogares
no entró un ejemplar durante el año 2000? La gente no lee, salvo el
periódico de mayor tirada del país, que no es otro que MARCA. Nos
interesan más las peripecias de Raúl y de Clemente que la tragedia de
las vacas locas o de la fiebre aftosa, por lo visto. Pues eso ocurrirá
con EL GRAN HERMANO. No se verán documentales ni retransmisiones de ópera
(porque apenas si las ponen y a hurtadillas), pero nos encantará verle
el trasero a cualquiera de los concursantes. Así es la vida. Pero todo
sigue yendo bien. Macanudo, de veras.
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