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No es verdad que el amor...
No es verdad que el amor muere en el pecho,
al igual que las almas nunca mueren.
Es tan sólo que el tiempo trae letargo
y en el sueño del ocio el amor duerme.
Mas un día despierta y va a la vida,
por favor de los celos avivado,
arrollando a su paso los mil fosos
que el transcurso del tiempo haya creado.
Si ha dormido mi amor, ¿qué nos importa
si con fuerzas revive que no tuvo?
¿Quién recuerda los días que pasaron
si hoy se ofrece a tus ojos al desnudo?
¡Si olvidase tu mente los desaires
y dejase a tu pecho el veredicto,
si quisieras conmigo ser clemente...
cuán hermoso sería y qué distinto!
¿Querrás, niña, donarme tu hermosura,
que la guarde en el seno de mi ser?
¿Querrás darme la dicha de esos besos
como el fuego y tan dulces como miel?
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