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¡Ése es mi
Atleti!
¡Mira que había cosas que contar esta semana
y vengo y saco a la palestra a un equipo de fútbol! Pero habrán de
disculparme. Aparte de ser hincha de dicha asociación deportiva,
resulta que sus dirigentes han tenido la genial idea de sacar uno de los
mejores "spots" publicitarios que he visto en mi vida.
Aquellos que hayan tenido la fortuna de verlo imagino que estarán de
acuerdo conmigo. Y a los que no, se lo explico:
Año 1937, pinares que se suponen de la Sierra de Madrid donde estuvo el
frente del Alto del León, aunque la escena imagino que estará rodada
en la Casa de Campo; un soldado republicano lleva prisionero a otro del
bando rebelde, (¡cómo han cambiado las cosas, hace años hubiéramos
dicho todo lo contrario!), no se sabe si con intención de conducirle a
la retaguardia o de pegarle "el paseo". De repente
hacen un alto, el miliciano saca un cigarro, lo enciende y da de fumar a
su cautivo. Exclama que hay muchas cosas que echa de menos por culpa de
la maldita guerra y afirma que, sobre todo, el fútbol. Le pregunta al
otro que de qué equipo es y el preso le dice que del Atleti. Le apunta
con el fusil, exhala una blasfemia y saca de su bolsillo un carnet de
jugador o de socio, eso no lo he visto bien, de dicho club. Entre los
dos rememoran viejos partidos, antiguas jugadas, se lamentan de un
fracaso y vitorean al unísono una victoria.
Al miliciano le asalta una idea repentina y, simplemente, indica al
hasta entonces enemigo que se vaya en libertad. Cuando éste se ha
separado unos metros, alza la mano derecha, marca el saludo fascista y
grita con toda su alma: ¡Aúpa Atleti! El "rojo"
enarbola el brazo izquierdo apretando el puño y se hace eco de tal
grito: ¡Aúpa Atleti! Y ambos se separan en completa paz y
concordia. Una extraña conexión, han titulado el anuncio.
No sé quién será el genio al que se le haya ocurrido la idea y
tampoco me importa que haya ido a elegir los colores de mi equipo; para
eso le habrán pagado. Lo que sí me maravilla es que, teniendo tan al
alcance de la mano la solución para terminar con todas las guerras,
aquellos que dirigen el mundo no se paren a pensar lo mismo que ha
ideado el publicista. ¿No es más fácil festejar recuerdos juntos,
como amigos aunque no se conocieran, que darse muerte unos a otros sin
llegar a intentar entenderse? Pues ahí tienen la panacea. Formen un
equipo de fútbol a nivel universal y que todos seamos "culligans"
del mismo. ¡En verdad que sería bien hermoso!
Pero dejémonos de sueños y volvamos a la triste realidad. El hombre es
un lobo para el hombre y no podremos cambiarlo. Aún siendo del mismo
equipo nunca faltaría alguno que quisiera hacerse con el mando y no
dudaría, a fin de conseguirlo, en olvidar sus querencias y enfrentarse
con el resto.
Mientras este anuncio se prepara para ser lanzado al público en
conmemoración del Centenario del Atlético de Madrid, en Irak siguen
muriendo marines a manos de los guerrilleros, en la Comunidad de Madrid
las aguas están cada día más agitadas y hasta al mismo recién
nombrado alcalde le ha salpicado el escándalo.
Pero hoy no es día de que hablemos de desastres ni mezquindades. Es
preferible recordar la moraleja del anuncio: Vive y deja vivir. Y si
para ello tienen que gritar un ¡Aúpa Atleti!, yo les rogaría
hasta a los socios del eterno rival o del Barça que lo hiciesen. ¿No
están de acuerdo? Pues a mí no me importaría para nada entonar el
himno del Real Madrid si supiera que iba a darnos resultado.
A
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