En el punto de mira

No cabe duda de que, hoy en día, todos, absolutamente todos, los habitantes de este planeta estamos en el punto de mira de la avaricia, del orgullo y del poder absolutista de los ambiciosos que quieren dominarlo. Pero aquellos que tienen por misión expresar libremente sus pensamientos o plasmar las imágenes de la realidad para que ésta no sea manipulada por los dictadores, lo están mucho más. No deseo hacer aquí apología del Periodismo ni de los muertos y encarcelados que cuenta entre sus miembros todos los años porque en este momento no tengo datos precisos de los últimos tiempos. Pero sepan que pasan de ciento los que caen anualmente, víctimas de los llamados daños colaterales. Y otros muchos son perseguidos y encarcelados. Cuando hace años fui a hacer una póliza de seguro de vida a mis hijos, uno que practicaba kárate de competición y la otra que trabaja en un hospital con enfermos contagiosos no tuvieron el menor problema a la hora de contratarlo. Por aquél que trabajaba en un periódico, por cuatro cuartos y cobrando tarde, mal y nunca, tuve que pagar un suplemento de peligrosidad.
- ¡Si mi chico no sale de la Redacción! ¡Como no se le caiga la máquina de escribir encima..! -. Exclamé.
A los pocos días, una pelota de goma le pasaba rozando y golpeaba a un manifestante y, más tarde, en esa misma algarada, total por la consecución de un trofeo de fútbol por el Real Madrid, una botella alcanzaba, hiriéndole gravemente, al policía que se encontraba a su lado. Porque, claro, su labor era informar desde ambos bandos. Así que cuando colgó la pluma periodística y se dedicó a otros menesteres, respiré muy tranquilo. Conociéndole como le conozco, seguramente en estos días hubiera estado en Irak y a lo peor estaba yo llorando como las familias de Julio Anguita Parrado y de José Couso.
Se me podrá decir que más personas mueren todos los meses trabajando en el andamio y no puedo negarlo. Y que al fin y al cabo es su trabajo, por el cual cobran. Pero puedo asegurarles que ningún muchacho marcha a ejercer de corresponsal de guerra por dinero, sino más bien por alcanzar cierta fama y labrarse un porvenir y, más todavía, por cumplir con una obligación moral a la que se ve impulsado por su vocación.
Descansen en paz, pues, las dos víctimas españolas de esta absurda guerra, una de ellas asesinada vilmente por los socios de Aznar, y zanjemos el asunto con una oración.
¿Y ahora, qué? Pues que el siguiente objetivo parece ser Siria. Y luego vendrá Irán. Y después... ¿Quién sabe? Pero el imperialismo y la ambición de poder no se han acabado con la destitución de Saddam Husseim, del cual no sabemos si vive o está muerto por cierto. Como ha dicho Felipe González, podemos tener casi la certeza de que estamos a las puertas de la III Guerra Mundial. Y es que el que roba el ganado del vecino, luego quiere venir por el nuestro y después por el de más allá. Mientras, teniéndole a escasos kilómetros, Bush permite que el dictador viejo y acabado que es Fidel Castro asesine a tres de sus ciudadanos que querían, simplemente, salir de su país. Y que condene a largas penas de cárcel a intelectuales liberales y a otros que no lo son pero que se oponen igualmente al tremendo expolio y a la represión sin límite que existe en Cuba. Entre ellos hay varios periodistas, dicho sea de paso.
Eso sí, en este caso no se ha alzado ninguna voz, (exceptuando la de José Saramago que ha dicho: -¡Hasta aquí he llegado!), para condenar estos crímenes y este abuso de poder. ¿Dónde están ahora Ana Belén, Juan Diego y toda esa pandilla de pseudopacifistas que hace días criticaban la guerra de Irak y clamaban contra el Gobierno? Se ve que cuando los asesinos comulgan con su mismo credo político, ya no gritan tanto. Franco asesinó en sus últimos años y levantó ampollas de indignación en todo el mundo. Castro hace lo mismo también en su vejez y parece que no ha roto un plato.
¿Qué misterio se encierra detrás de que durante tantos años los Estados Unidos hayan permitido esta situación a escasos kilómetros de sus costas y cuando tienen abarrotado el estado de Miami por los que consiguieron escapar de la isla? Desearía tener una bolita mágica para poderlo adivinar, pero aún sin tenerla lo veo claro: Es que en Cuba no hay petróleo que disfrutar y por tanto no les merece la pena intervenir a pesar de que pueda ocasionarles molestias. Con mantener su base de Guantánamo, saben que tienen controlada la situación y el resto no les importa. Los iraquíes sí estaban sometidos bajo una dictadura y había que liberarles; los cubanos, que también lo están, que se fastidien.
La hipocresía de Bush raya en lo infinito con todo esto. Nada de salvaguardar la seguridad de su nación ni de exportar la democracia. Lo importante es hacer negocio y de hecho ya se está haciendo. Pronto se va a crear el G-5, una asociación de Estados Unidos, Reino Unido, España, (¡ya vemos lo bien que hizo en subirse al carro del vencedor, señor Aznar!), Australia y Japón, para reconstruir Irak de momento, pero con miras más amplias, (¡Dios nos coja confesados!), y repartirse los beneficios. Todavía estaba caliente el cadáver del padre y los hijos ya se estaban peleando por la herencia, que se decía. ¡Da asco, realmente!
Y nada más. Esta semana seré breve, que nos vamos de vacaciones. Procuren disfrutarlas y, por favor, les quiero a todos aquí el próximo viernes. Así que tengan cuidado en sus viajes. Como expuso hace días Fraga, todos los años mueren en las carreteras de USA una cantidad de personas tan grande como la población entera de la provincia de Lugo. De esta manera justificó los muertos iraquíes y se quedó tan tranquilo tras decirlo. ¡Es que de verdad que manda huevos la insensatez y la necedad de algunos políticos! Pero continúan estando. Lo malo es que quizás los que les sustituyan lleguen a hacerles buenos, que ya ha pasado...

 

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