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La voz del pueblo
Las manifestaciones promovidas en contra de la guerra estos últimos
días en todo el mundo han tenido un triste final, por ahora, en las
calles de Madrid, sobre todo el pasado viernes 21 y el sábado 22 de
marzo de este fatídico año 2003. Las fuerzas antidisturbios han
reprimido sin miramientos el legítimo clamor de las gentes, ocasionando
decenas de heridos. Parecía más una imagen negra arrancada del más
turbio y duro franquismo que la propia de una sociedad democrática, en
la cual nos aseguran que vivimos y en la que nos dicen que ya no somos
súbditos sino ciudadanos, donde el derecho a la libertad de expresión
no puede estar supeditado a la conducta más o menos dura de un Delegado
del Gobierno. ¿Por qué en Barcelona no se ha actuado de la misma
manera, pongo por ejemplo? Será porque allí gobierna Convergencia i
Unió, un partido mucho más liberal que el P. P. y que entiende que la
libertad es un valor primordial que no puede sofocarse a base de palos,
no como los falsos centristas de Aznar que siguen opinando que la calle
es suya, como decía Fraga hace ya muchos años. No, señores, la calle
no es propiedad de un partido político y de la graciosa voluntad de
éste. La calle es de los que pagan sus impuestos y con ellos
contribuyen a abonar las nóminas de esos mismos policías que les
apalean después. En épocas anteriores, a aquellos "grises"
que golpeaban primero y luego preguntaban, se les llamaba
"estómagos agradecidos", porque vivían a costa de un
Régimen totalitarista gracias al cual menguaban. Los súbditos de
entonces, porque es lo que éramos, apenas pagábamos a Hacienda. Era
una forma de no concedernos derechos ya que, en ese sentido, tampoco
teníamos casi obligaciones. Hoy en día, que la nómina de cualquier
trabajador se ve harto menguada por las imposiciones y que cualquier
producto de primera necesidad está gravado con tipos exorbitantes,
¡claro que tenemos el derecho de hablar y bien alto si es preciso!
Tenemos el derecho y el deber constitucional de hacerlo.
Se habla desde el Gobierno que las manifestaciones son promovidas por
los Partidos de la oposición y que en ellas intervienen incluso
elementos de extrema derecha con el objetivo de desestabilizar el país.
No voy a negar ninguna de las dos cosas, la primera porque está clara y
hasta es razonable que así sea y la segunda, porque es muy posible que
sea cierto. ¿Pero dónde están esos elementos de extrema derecha
exactamente? ¿Quizás no estén dentro de las mismas Fuerzas de Orden
Público que no pueden olvidar su pasado o en el ánimo de quienes las
dirigen? Porque, señores, queramos o no, los gobernantes que ahora
mismo tenemos son los hijos, cuando no ellos mismos, de aquellos que
tuvimos en el pasado. De hecho, Fraga sigue mandando en Galicia y opino
que él no es el único dinosaurio de aquellos que mantuvieron a España
"atada y bien atada". Estos señores que hoy nos rigen están
acostumbrados desde niños a ver cómo imperaba en sus familias un orden
autoritario derivado del superior ejercido por la cúpula del poder
representado por un general dictador y golpista, por mucho Caudillo de
España que se autodenominase y como a tal le aclamaran sus fieles
seguidores. Los demás, aún los que no éramos de izquierdas, si no
alzábamos el brazo saludando a la romana, éramos "tibios" y,
por tanto, merecedores de sospecha de ser "rojos", con cuernos
y rabo incluidos, como el Diablo.
Las Dictaduras, de cualquier signo que sean, siempre son malas y dejan
tras de sí unas secuelas muy difíciles de paliar, como se ha podido
comprobar en los mismos países del Este dominados por el comunismo
donde, a la caída de éste, han proliferado las mafias de toda índole.
Y no creo que hayan sido los trabajadores, que bastante tenían con
trabajar, los que las hayan organizado sino los que no se resignaban a
perder su destello de poder. Y con las de derechas ocurre tres cuartos
de lo mismo. ¿Cómo van a permitir unos señores que siempre han estado
gobernando, salvo unos pocos años, que ahora el pueblo clame contra
ellos y se les suba a las barbas? Eso sería inaudito e ir en contra de
los principios que han mamado desde pequeños.
¿Me puede indicar alguien qué tiene de demócrata el policía que
golpeó inesperada y bestialmente a una muchacha que le iba a pedir
ayuda para una compañera herida por un pelotazo de goma? Gracias a una
amistad tengo el vídeo, que se ha difundido ampliamente por Internet, a
disposición de quien quiera solicitármelo. ¿Ésa es la manera de
tratar a una ciudadana en pleno año 2003? Será que esos antidisturbios
siguen siendo, como entonces, "desertores del arado" o que los
que les instruyen siguen empleando los mismos métodos: ¡Al que
rechiste, buen palo y tente tieso! A la Policía hay que respetarla,
porque es la guardiana del orden y de la seguridad pública. Pero cuando
ella es la primera en contestar sin miramientos y sin control a las
provocaciones de cuatro manipuladores, haciendo pagar a justos por
pecadores, ya me empieza a hacer perder el crédito en sus buenas
cualidades.
Si el señor Aznar, presa de un comportamiento que no ha sabido explicar
convenientemente, ha llegado a ese extraño maridaje con Bush y
considera que su opinión es incontestable y que sus votantes, incluso,
y los que no lo son, tienen que acatar servilmente sus deseos, está
muy, pero que muy equivocado. Y eso lo vamos a ver en la próximas
elecciones, de aquí a poco más de un mes. Yo no he votado jamás al
socialismo, porque también me dejó un amargo recuerdo, pero esta vez
sí pienso hacerlo para que vea el Partido Popular que no se puede jugar
con el voto de los ciudadanos libres. Y si una vez se castigó a Felipe
González para echarle de la poltrona, ahora habrá que hacer lo mismo
con Aznar para no dejar que se siente en la misma su sucesor, si
definitivamente él no se presenta. ¡Pobre favor le ha hecho al centro
derecha con su conducta, de verdad!
Mientras, la guerra continúa. Todos dicen que terminará pronto pero a
pesar de las bombas inteligentes y de los misiles parece que los
iraquíes van a aguantar más de lo que parecía. Lo cual también me
parece una irresponsabilidad por parte de Sadam, ya que está dejando
morir a sus gentes cuando sabe que no tiene las más mínimas
posibilidades de victoria. Está claro que estos tiranos se aferran al
cargo y no hay quien les aparte del mismo aunque muera el pueblo
inocente. A ellos les da lo mismo. El caso es continuar gobernando.
Claro que, los soldados iraquíes están luchando, al fin y al cabo,
contra el invasor; por ello, pondrán más ardor en hacerlo a pesar de
que se enfrentan con un armamento mucho más sofisticado que el suyo. Y
morirán al final, sin ninguna duda, pero sabiendo más o menos por qué
mueren. Mientras, los prisioneros norteamericanos se limitan a contestar
que cumplían órdenes. Igual, lo mismito, que el policía del vídeo
del puñetazo.
¿A quienes hay que juzgar pues, a los que propinan esos golpes o
disparan esas armas o a los que han dado las órdenes de hacer ambas
cosas? La Justicia, tanto la internacional como la de casa tendrán,
¡qué ingenuo soy!, la última palabra. Porque la historia, ya es
sabido, la escriben siempre los vencedores. En España, Franco fue bueno
hasta que cambiaron las cosas. Luego no se le ha juzgado
convenientemente porque la derecha lo ha impedido y la izquierda ha sido
cobarde. Pero implícitamente se le considera culpable por los
oprimidos. En el orden mundial ocurrirá lo mismo con el Presidente
Bush, con Blair y con Aznar. Serán condenados al final por las gentes
de bien. Pero seguramente nosotros no lo veremos, porque eso es,
desgraciadamente, una hermosa pero totalmente imposible utopía.
Apéndice
Según informaron algunos medios, unos cuantos bombarderos
norteamericanos, se supone que cargados de armamento para lanzar sobre
sus objetivos en Irak, repostaron sobre los cielos de Bilbao y
Barcelona. La ministra de Exteriores lo negó rotundamente mientras que
el ministro de Defensa aceptaba horas después que podía o no podía
haber sido cierto pero que, en cualquier caso, no se había corrido el
menor riesgo, que eso se hace también en los desfiles sobre el Paseo de
la Castellana. Pero es de suponer que, en este caso, los aviones no
irán repletos de bombas. En suma, que ni uno ni otro se enteraron de lo
que ocurrió en el espacio aéreo de España. Mientras, el ministro del
Interior negaba conocer los hechos del brutal puñetazo asestado por el
policía mencionado anteriormente a la joven en cuestión. Menos mal que
las emisoras de televisión Localia y Tele 5 lo emitieron, que si no
juraríamos también que era mentira.
¿A qué juegan nuestros ministros, si se puede saber? ¿Se han quedado
tan lelos al observar la conducta de su Presidente que ya no saben lo
que dicen ni tienen idea de qué deben hacer? Como le dijo Cicerón a
Catilina: ¿Quousque tandem abutare patientia nostra? ¿Hasta cuándo y
de qué forma abusará este Gobierno de la paciencia del pueblo
español? La respuesta es muy sencilla: Hasta que a éste le dé la
gana. O sea, hasta finales de mayo, cuando se celebren las elecciones
autonómicas y municipales.
A
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