Sobraban las
banderas
En las manifestaciones celebradas el pasado sábado 15 de marzo en
muchas capitales españolas en contra de la guerra, no hay duda que hubo
algo que estuvo de más: La proliferación de banderas tanto de diversos
sindicatos como de los Partidos Políticos de la oposición y, sobre
todo, las que se lucieron pertenecientes a la República. La única que
debiera haberse ondeado, aparte de las pancartas de NO A LA GUERRA,
debía haber sido la blanca de la paz, que es lo que exigían todos los
manifestantes. Pero está claro que siempre ocurre que a río revuelto,
ganancia de pescadores... Y los rivales del Partido en el poder no
podían perder la ocasión de valerse del sentimiento antibelicista del
pueblo para ganar votos en las próximas elecciones. Ésa es la actitud
de todos los políticos y estos no podían ser menos.
Al margen de este detalle, que habrá que considerar como humano pero no
por ello menos oportunista, lo cierto es que el señor Aznar nos ha
metido de lleno en una guerra considerada ilegal por las mismas Naciones
Unidas, a las cuales se ha pasado por la entrepierna esa extraña
coalición que han formado entre Bush, Blair y Aznar, apoyados por
Berlusconi y algún politiquillo más de poco renombre; lo mismo que era
nuestro presidente hasta hace días y que, gracias a haber hecho esta
trastada ha dejado de serlo. Ahora ya es un hombre importante que hasta
se codea en las "cumbres", como en la de Azores, con los
máximos dirigentes mundiales.¡Ver para creer a lo que conduce la
megalomanía! Porque que Sadam es un tirano, un loco y un megalómano,
eso ya lo sabíamos todos. Que Bush no le iba a la zaga, también. Pero
que el bueno de Aznar nos iba a resultar igual que ellos, eso no se lo
esperaban ni quienes le votaron en las últimas elecciones.
Lo curioso del asunto es que en Gran Bretaña han presentado su
dimisión varios miembros del Gobierno. En España, ni uno sólo de los
diputados del PP del Congreso ha disentido de la opinión de su líder.
Y encima han aplaudido y celebrado esta cohesión de su grupo. ¡Viva la
Madre Superiora! Aquí se tira el jefe a un pozo y todos van detrás de
él. ¿Cómo se llama a esta postura? Pues ni más ni menos que ser unos
paniaguados y ponerse al sol que más calienta. Si Aznar lo ha hecho con
Bush, ¿cómo no iban a hacerlo con él todos aquellos que le deben
algún cargo? Y como decía en su día Alfonso Guerra, "el que se
mueva no sale en la foto". ¡Qué sinvergüenzas todos!
Como saben, a las 3,30 de la madrugada del 20 de marzo las bombas ya han
caído sobre Irak, asolando Bagdad, la ciudad de las Mil y una noches.
Nunca pudo soñar la bella Sherezade en cualquiera de los múltiples
cuentos que relataba al califa para salvar su vida todos los días uno
más dramático que éste, que de cuento no tiene nada: Que fuera a
venir un bárbaro texano de allende los mares a destrozar e invadir su
territorio. Por mucha que fuera su inventiva nunca podría haber urdido
tan tremenda trama. Y todo, a pesar de que el señor Aznar lo niegue, a
causa del petróleo que se esconde en aquel país. Porque si los Estados
Unidos quisieran destronar al dictador, cuentan con los medios adecuados
para ello. ¿No tienen acaso a la célebre Delta Force, capaz de
cualquier misión en cualquier punto del planeta? ¿O es que sólo les
sirve para hacer películas? ¡Qué fácil hubiera sido pegarle dos
tiros al tirano y quitarle de en medio! Pero no. Lo que importa es ser
el dueño de los campos petrolíferos y, aunque para ello mueran miles
de inocentes, esos son daños colaterales y no tienen mayor importancia.
Y a todo esto, y viendo las banderas republicanas que se exhibieron en
las manifestaciones, ¿qué opina o dice nuestro Rey de tal asunto?
Novecientos soldados españoles van a ser enviados a la guerra, no como
fuerzas combatientes al parecer sino para realizar labores humanitarias,
pero expuestos al fin y al cabo al fuego iraquí. Y si les disparan,
digo yo que tendrán que disparar a su vez, ¿no? Pues según reza el
artículo 63.3 de nuestra Constitución solamente al Rey, como Jefe
Supremo de las Fuerzas Armadas, contando con la aquiescencia del
Congreso, le atañe declarar el estado de guerra y no al Presidente del
Gobierno tal y como lo declaró en la sesión del pasado martes. Estar
informado del hecho, Su Majestad lo está, porque para eso se lo cuenta
Aznar. Y si no dice nada, bien conocido es el refrán de que quien calla
otorga. ¿Me puede alguien explicar a qué estamos jugando en este
país? Sabido es que el rey reina pero no gobierna, pero ante el clamor
público exigiendo la paz que habrá podido observar en los pasados
días, ¿es que don Juan Carlos puede quedarse impasible? Para eso, en
serio, que haga caso de lo que dijo el hermano de Bush y que abdique y
se proclame ya la III República y deje a don José María campar a sus
anchas y como Presidente de la misma. Que acaso sea lo que está
deseando, tal y como cuenta, por ahora, con una mayoría absoluta
plegada a su divina voluntad. Franco era Caudillo de España por la
Gracia de Dios y Aznar parece ser que pretende serlo por la poca gracia
que tiene el emperador norteamericano.
Con este hecho de tanta importancia para la Humanidad como es saltarse a
la torera las resoluciones de las Naciones Unidas, o interpretarlas como
mejor les plazca a los que se las saltan, estamos dejando de lado otro
asunto relevante como ha sido la ilegalización de Batasuna y sus dos
partidos afines por parte del Tribunal Supremo. Veremos ahora a quién
votan sus partidarios, porque por lo visto no van a permitirles sacarse
de la manga una nuevas siglas con las que presentarse a las elecciones
municipales. ¿Apostamos algo a que esos votos van a parar a manos del
PNV, descubriendo así la verdadera catadura del melifluo Arzallus?
Esperemos que mientras, sin medios económicos para sostenerse porque
van a serles embargados, los pistoleros vayan perdiendo capacidad de
hacer daño y caigan en manos de la policía. Y si no, pues se arregla
rápido con la ayuda de Estados Unidos: Se lanza una superbomba de diez
toneladas sobre Vascongadas y a tomar vientos. ¿No decían los
conquistadores del Oeste que el mejor indio era el indio muerto? ¡Pues
nada, que apliquen aquí el mismo dicho!
De pena, de verdad. Si esto lo leyera Hitler, yo creo que se quedaría
muy extrañado de que se le haya tildado de genocida y de asesino. Un
rato cabrón sí que fue, pero comparado con estos de ahora, tal vez
estarían casi a su misma altura.
¡Ave, Caesar, morituri te salutant!, decían los gladiadores en el
circo romano. Ahora, con la misma expresión e idéntico ánimo se lo
podrían repetir al señor Bush los miles de iraquíes que van a morir,
aunque como éste es un inculto y no sabe latín, no les entendería.
¡Y mira que me extraña, porque debería ser un experto en lenguas
muertas..! Clinton lo fue en las vivas y no organizó mayores
conflictos, salvo los conyugales que tuviese. Claro que a unos les gusta
eyacular con una querida disoluta en condiciones y a otros dar por culo
como un hijo de puta a las Naciones Unidas, que aunque suene parecido no
es exactamente lo mismo, se lo aseguro.
A
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