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Por el mismo
rasero...
Me llegan noticias de que tanto la niña Rosa,
guatemalteca, que fue violada en Nicaragua, quedando embarazada, como
sus padres, los médicos y paramédicos que colaboraron en el aborto
terapéutico a que ha sido sometida para deshacer dicho embarazo han
sido excomulgados por la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana,
de acuerdo con el Derecho Canónico, según manifestaciones del Vicario
General para la Educación de la Archidiócesis de Managua. Y, a la vez,
escucho la voz del Papa Juan Pablo II pidiendo la paz y rogando que no
se declare la guerra a Irak, pero sin condenar ni apartar del culto
cristiano a los que van a declararla y a someter a un pueblo, de por sí
ya sometido a un execrable dictador, a los sufrimientos de una matanza y
a los sufrimientos de un conflicto bélico de gran magnitud.
Para mí, esto no es medir las cosas por el mismo rasero. La vida de
Rosa es tan digna de ser tenida en cuenta en las oraciones de Su
Santidad como las de los miles de niños iraquíes que van a ser
masacrados. Y su futuro como persona, lo mismo que me da lo mismo.
¿Es lógico que en pleno siglo XXI una Iglesia retrógrada que no
reconoce el derecho de sus sacerdotes a contraer matrimonio o de sus
monjas a ejercer el sacerdocio, una institución puramente machista y
gobernada por una gerontocracia que no puede ni con los pantalones que
visten debajo de sus hábitos principescos, venga a sancionar y a
inmiscuirse en la vida de una criatura que, sin comerlo ni beberlo y por
la fuerza, fue violada y quedando su futuro ya hipotecado para siempre
cuando no su propia existencia, porque a los 9 años un organismo no
está preparado para ser madre, y arroje lejos de sí a la misma niña y
a quienes le han ayudado a solucionar su problema? Pues francamente,
considero que no.
Yo no soy teólogo y líbreme el mismo Dios de que lo sea. Tampoco soy
pro-abortista; por el contrario, es una práctica que me repele. Pero
tampoco soy cirujano y no deseo cortar las piernas de nadie, pero si
estimo que la gangrena amenaza con extenderse por el resto del cuerpo,
sí soy partidario de que se ampute. El caso de Rosa es parecido. Una
persona no puede ser privada de su niñez para asumir los papeles de
madre a tan corta edad porque a una cuadrilla de vejestorios que no
saben lo que es ser padres, salvo que hayan incumplido su voto de
castidad, se les antoje. Y ponen en juego nada menos que la salvación
de las almas tanto de la niña como de su familia como de los
médicos... ¿Pero es que se han creído que son dioses y que está en
sus manos juzgar quién puede entrar o no en el Reino de los Cielos con
su alma inmortal por un comportamiento meramente humanitario? Para mí
eso sí que es una herejía y de las grandes. ¡Atribuirse el Poder del
Creador para decidir el destino de las almas durante toda una eternidad!
Creo que fue el propio Jesucristo quien dijo aquello de: El que esté
libre de pecado que tire la primera piedra. ¿Van a venir estos
señores a enmendar las palabras del Salvador? Decididamente, me niego a
reconocerles toda autoridad sobre el asunto. Aconsejar y dirigir
espiritualmente es una cosa; condenar al Infierno es otra muy distinta.
Si esta familia de Guatemala es excomulgada, que vayan apuntándome
también a mí en la lista de los apartados, porque me solidarizo
totalmente con ellos. Gracias a Dios, mi Dios, que evidentemente no es
el mismo que el suyo, es infinitamente Magnánimo y lo que mal hagan sus
equivocados sicarios será enmendado por Su exquisita Bondad. Y tal vez
ellos, esos cretinos que hablan en nombre de la Fe, sean quienes al
final se vean apartados de la diestra de Dios Padre y no la niña Rosa
que hasta quizás debiera ser canonizada como tantas mártires, aunque
no sea ya virgen, y no como algunos monseñores expertos en ingeniería
financiera, que tampoco nos consta que lo fueran.
Dejemos zanjado este asunto que me ha indignado y me ha apartado del
tema principal de estos días: La guerra que se prepara y que ya viene
de camino.
Decía mi difunto padrino, un socialista de pro que se murió millonario
a base de pagar sueldos de hambre a sus trabajadores, (su doctrina
socialista era un tanto peculiar), que el que a buen árbol se
arrima, cuando no le ve nadie se orina. Se me ha venido este
personaje y su dicho a la memoria leyendo las manifestaciones de Aznar
después de su viaje a Estados Unidos. "La paz todavía es
posible", ha afirmado tajantemente. Claro. Siempre que los
iraquíes cumplan con todos los preceptos que les imponga Bush y
destruyan su armamento y plieguen la rodilla ante su majestad el
emperador del mundo. Con tirachinas van a tener que defender sus
ciudades de los modernos bombarderos invisibles. Porque que la guerra
está en marcha creo que ya no lo duda nadie. Por mucho que millones de
ciudadanos nos manifestemos en las calles exigiendo la paz, los marines
ya están preparados y haciendo sus maniobras en pleno desierto para
irse aclimatando. Los turcos ya han dado el visto bueno, mediante el
pago de las 30 monedas de Judas que es lo que buscaban, y las arenas
kuwaitíes retiemblan bajo el paso de los carros pesados. Según el jefe
de la fuerza expedicionaria: Ya sólo esperamos una orden. Una
orden que no tardará en llegar porque, con consenso o sin él de las
Naciones Unidas, Bush va a darla. Hay que hacerse con el petróleo de
Irak y los métodos no importan. ¿Que van a morir miles de inocentes en
el transcurso de la cruenta batalla? Eso no va a quitarle el sueño a
quien firmó tantas penas de muerte cuando era Gobernador. Él va a
seguir los dictados de su conciencia y se va a quedar tan tranquilo. Y
Aznar comulga con él y le sirve de perrito faldero. A éste no le
excomulga nadie por ayudar al Demonio.
Una de las pocas voces inteligentes que he escuchado esta semana, si es
que ha habido alguna más que ésta, fue la de una votante del P. P. en
una emisora de radio madrileña: Soy votante y militante del Partido
Popular y no estoy en absoluto de acuerdo con lo que está haciendo
nuestro líder. Aznar está sumiendo al P. P. en la bancarrota, sin
preocuparle lo que se encuentre su sucesor. Estas palabras, así,
dichas valientemente, reflejan la amarga realidad de unos hechos
contrastados. La mayoría del pueblo español le dio un cheque en blanco
al señor Aznar para que hiciese buen uso de él y éste se lo ha pasado
por el forro de sus caprichos, ignorando el clamor de la calle y de la
opinión pública.
Ya saben ustedes que las mismas armas que ahora se exige que sean
destruidas fueron, en su día, proporcionadas por Norteamérica a Irak,
para que mantuviera su guerra contra Irán que por entonces era el
enemigo a batir. Es como dejarle una pistola a un niño. A ver quién se
la quita después sin exponerse a recibir un tiro. Eso y no más es lo
que ha pasado con Irak: Se le armó y se le ayudó para ganar una
contienda y ahora que es peligroso, (eso es lo que dicen porque tiene
petróleo), hay que bajarle los humos.
Mencionaba a mi padrino anteriormente porque, aparte de lo que de
chistoso pueda tener el dicho, no cabe duda que es lo mismo que hace
Aznar. En cuanto nadie le mira, mea fuera del tiesto. Pero lo malo de
él es que le importa poco que le vean o no. Él va a seguir orinando
aunque salpique y manche el buen nombre de España en contra de la
opinión de la inmensa mayoría de los españoles. Incluso de los que le
votaron hace dos años. Menos mal que, por lo escuchado, ha hablado de
que, ya que se hace la guerra para imponer la paz, también se tomen
medidas para apagar los ardores bélicos de los israelíes contra sus
vecinos palestinos. Lo cual debería significar que se le exigiese a
Israel que se desarmase a la par que los iraquíes; porque si no, ya me
dirán...
Esto es una locura y estamos en manos de unos locos. Y los idus de
marzo, que es la fecha que se ha vaticinado para el comienzo de la
guerra, ya se acercan . Primero iba a ser sobre estas fechas de febrero
y ya parece que se han decantado definitivamente por mediados del mes
que viene. Si tiempo hay. Lo que importa, a la postre, es el petróleo
que, aunque manchado de sangre, sigue siendo utilizable. Y es necesario
para los intereses económicos de las potencias del mundo
"civilizado".
A todo esto, ¿qué pensaría don Juan Carlos I cuando viese que el
"tarao" del hermano de Bush le había destronado, nombrando a
Aznar Presidente de la República Española? Simplemente, le dio
recuerdos para su hermano, "el rey de América". Tiene sentido
del humor Su Majestad, de veras.
A
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