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Oposiciones a
ministros
Me ha contado un amigo, que a su vez tiene una amistad que es primo de
un conocimiento que, al parecer, trabaja en el B. O. E., (BOLETÍN
OFICIAL DEL ESTADO, para que nos entendamos), y que suele beber en
"fuentes generalmente bien informadas", como se decía
antaño, que se está intentando llevar al Congreso de los Diputados,
para su aprobación y posterior sanción por la Cámara Alta, un
proyecto de Ley para elegir ministrables, tanto ahora como en un futuro.
O sea, que no es que el señor Aznar vaya a hacer una remodelación del
suyo, lo que se llama una "crisis de Gobierno",
previsiblemente, que es lo que debería de hacer, dicho sea de paso ante
la incompetencia de más de uno, sino que intentan dar una oficialidad a
tal cargo para asimilarlo al resto de los funcionarios que trabajan en
los diversos Ministerios. Si estos, para ejercer su trabajo, tienen que
pasar por unas oposiciones, lo lógico es que el llamado a dirigirles,
el ministro correspondiente, pase también por las mismas horcas
caudinas y oposite. Así no se podrá achacar a nadie que ha llegado al
cargo por amiguismo, por pertenecer a tal partido, por lealtad al líder
ni por componendas regionalistas. El que vale, vale. Y el que no, a
trabajar en la empresa privada. ¡Ea! Que las públicas las pagamos
todos y ya está bien de soltar el dinero en balde y pagar prebendas a
personas no cualificadas.
Lo curioso del caso es que este mi amigo me ha filtrado parte del
temario y del Condicionado General al que deberán someterse los futuros
candidatos y me he quedado un tanto sorprendido porque es sumamente
riguroso.
Para empezar, ninguno de los magníficos payasos que existen en este
país podrá opositar al cargo, por aquello de la Ley de
Incompatibilidades. Si ya trabajan en un circo no podrán trabajar en
dos y tener pluriempleo. Eso se estilaba en época de Franco y así nos
lució el pelo, según narra la serie televisiva
"Cuéntame..." que, por cierto, es magnífica.
Tampoco podrán ser Licenciados en ninguna Universidad, ya que ello
supondría que poseerían unos conocimientos básicos y esto debe estar
fuera de lugar. Cuanto más incultos sean, mejor. Así no podrán
meterse con ellos los chicos de la Prensa y tildarles de ignorantes.
Como ya lo serán, no habrá que malgastar más tinta en hacérselo ver.
Como antiguamente en la "mili", que a los que servían en
África se les reconocía el valor, en vez de lo que se decía de los
que servían en la Península, a los que tan sólo se les suponía.
Puede haber, no obstante, excepciones a dicha regla: Podrán ser
Ingenieros de algo, incluso de Caminos, siempre que hayan obtenido su
titulación gracias a méritos que no tengan nada que ver con su
aprovechamiento académico. Esto es para que alguno de los que
actualmente están en plantilla, rigiendo los destinos de Fomento,
puedan ser elegidos de nuevo y no tengan necesidad de vivir de la caza,
que en épocas de veda se pasa mucha hambre, aunque ellos ya tendrán el
riñón bien cubierto. También podrán ser Licenciados en Derecho,
siempre que no hayan tardado menos de veinte años en acabar la carrera.
Así se acabará con esa costumbre de que jóvenes abogados ocupen
puestos para los que no están preparados, porque ya me dirán ustedes
qué se puede saber de Economía, por ejemplo, siendo tan joven y no
siendo economista. De esta manera, como habrán tenido tiempo de
aprender de todo un poco con la experiencia que dan los años de
vagabundear y tocar y emborracharse disfrazados de tunos, a lo mejor
aciertan en algo sobre lo que no tienen ni pajolera idea. Además, es lo
mismo; para eso están los asesores, que son los que llevan la voz
cantante pero luego ninguno está a la hora de pedir responsabilidades.
Una condición indispensable será su buena presencia ante las cámaras,
que sean guapos y fotogénicos. Si son mujeres, que sean bellas, pero no
demasiado para que no se murmure de posibles entendimientos placenteros
con el Presidente del Gobierno. Y si saben cocinar y lo hacen
diariamente, tanto mejor. Así sabrán hacer ricos caldos con huesos de
reses que no tengan la "encefalitis fungiforme", como afirmó
en su día una señora ministra que, por lo que contaba, se pasaba el
día guisando. Así marchaba su Ministerio.
Por supuesto que el cociente de inteligencia deberá ser inferior a la
media nacional. Si no, querrían ganar tanto dinero como un profesional
cualificado y, como en Política los sueldos son más bajos que en las
empresas privadas, sentirían tentaciones de hacerse, mediante argucias
y valiéndose del cargo, con bienes del Erario Público y esto no
estaría bien contemplado. Quien quita la ocasión, evita el peligro.
Otra condición indispensable es que sean aficionados al fútbol, aunque
lo más redondo que hayan visto en su vida sean los ceros que les
impusieron en la Enseñanza General Básica, pero de esta guisa podrán
tomar copas en los antepalcos de los estadios y recalificar terrenos
según se lo demande el Presidente de la entidad deportiva que les
agasaja de tal forma. Si el opositor deseara ser Ministro de Deportes,
se le exigirá, eso sí, que sepa montar en bicicleta; por el aquél de
saber hacer equilibrios más que nada. Y como, actualmente, el de
Deportes también lo es de Cultura, se le apreciará en mucho que sepa
que Platero era un burro de piel lanuda, aunque ignore quién era el
"y yo". Lo mismo se siente identificado por lazos familiares y
todo. Digo con el asno, no con don Juan Ramón Jiménez.
Todo lo anterior se lo podrán tomar ustedes a guasa, pero les aseguro
que parece ser bien cierto. Es que si no, tengan en cuenta que muchos de
los que ocupan los actuales cargos, o los han ocupado anteriormente,
podrían verse afectados por una grave depresión si vieran que llegan a
estar en sus puestos gentes bien preparadas y con conocimientos para el
caso. ¿No sería una crueldad equiparar al "Señor de los
Hilillos" con alguien que sepa explicar la verdadera cantidad del
vertido del Prestige? ¿O nombrar a un médico prestigioso que nos sepa
explicar que lo de la colza no era un bichito que si se caía de la mesa
se mataba, con lo cual se hubiese dejado en ridículo al señor Sancho
Rof, antiguo ministro por U. C. D? Hay que evitar a toda costa que tales
personajes sufran esta cruel enfermedad, entre otras cosas porque los
fondos de la Seguridad Social están muy bajos y no es cuestión de que
bajen más, a ver si va a tener que ir ese submarino francés a echarles
un parche y a intentar remontarlos a la superficie.
Pues hasta aquí, lo que me han contado. Con la duda que me quedo es la
de cuáles requisitos habrá que cumplir para ser Presidente de un
Gobierno formado por dichos candidatos. El único que se me ocurre es
que, amén de cumplir y rebasar ampliamente todas las premisas
anteriores, tenga una cara no construida en piel sino en hormigón
armado, para que, así, cuando le llamen caradura no se pueda considerar
un insulto sino un bien merecido reconocimiento a alguna de sus
cualidades.
Ya saben, según declaraciones recientes del ministro Zaplana, no es que
ahora haya más paro que hace dos años sino que hay más gente que
busca empleo. Si la tasa de natalidad ha descendido o se mantiene en
crecimiento cero, es que se ha permitido venir de fuera más personal
del necesario. Y eso no han sabido tenerlo en cuenta en su debido
momento.
Ya digo: Esto nos lo cuenta el genial y llorado Fofó y nos meamos todos
de risa; pero sanamente y sin más coste que el precio de la entrada al
teatro o al circo y no a base de la cantidad de millones de euros que se
están despilfarrando por no saber hacer la O con un canuto. Claro que,
en euros se disimula más y los millones parecen menos que en pesetas. Y
si no, me remito al último anuncio que han sacado, en el cual es que,
sinceramente, nos toman por gilipollas, porque no creo que haya nadie
que no sepa, ni el más lerdo, que 50 € no son 5.000 pesetas. (Aunque
se estiren menos ahora en la cesta de la compra, la verdad). Pero nos lo
tenían que explicar, para que así alguien se lleve sus buenos dineros
por hacer el anuncio. Y otros, quienes sean pero todos lo suponemos, por
encargárselo.
A
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