|
Nuestro último
año capicúa
Efectivamente, 2002 ha sido el último año
capicúa que verá esta generación. El próximo, ya será 2112 y no
creo que para entonces estemos aquí ninguno de los que ahora tenemos
uso de razón, por mucho que las ciencias prolonguen la vida humana. La
verdad es que nosotros hemos tenido suerte, por decir algo: Hemos vivido
dos años capicúas, 1991 y 2002. Y en los dos han sonado tambores de
guerra, mira por dónde. En el primero, la Guerra del Golfo y en éste
que acaba de vencer, la golfada de la más que previsible guerra contra
Irak y el diario conflicto bélico en Israel. Eso, si no contamos las
decenas de guerras locales entabladas actualmente en todo el planeta, a
las cuales la Prensa da menos importancia, ya que ni hay petróleo de
por medio ni uno de los contendientes es hebreo y, por tanto, no es
dueño de la Banca Mundial.
La historia de un año suele reflejarse en lo que durante el mismo se
escribió. Repasando los artículos que este Villano fue tejiendo desde
su humilde rincón, recordaremos lo que tenemos más o menos fresco en
la memoria:
Comenzamos el año con la implantación de la moneda única, el euro. La
verdad es que nos hemos hecho todos un gran lío con la dichosa
monedita. ¡Con lo bonita que era la peseta y van y nos la quitan! A
cambio, nos dan un centimín que ya no se sabe ni lo que vale, pero que
no vale nada, eso está claro. Si ya la peseta estaba devaluada, no les
quiero hablar ni del pobrecito euro. ¿Se han dado cuenta que nuestros
comerciantes han asimilado la antigua moneda de cien pesetas al valor de
un euro? Pues es cierto, cuando esto no es así. Un euro vale 166
pesetas. Luego, de entrada, nos han subido un 66% la vida. Y no ése 4%
que dicen los economistas y nuestros gobernantes. No hace falta que les
diga que salgan a la calle y lo comprueben. Hartos estarán de hacerlo.
Pero como nos toman por idiotas, y que quizás lo seamos, pues a seguir
tragando.
Continuamos el año con las luchas entre palestinos y judíos y seguimos
con ellas. Estos no tienen remedio y hasta que no se echen unos a otro
al mar continuará la historia.
Nuestras relaciones diplomáticas con Marruecos, que ya estaban rotas
desde el año anterior, han seguido en el mismo estado y ni la
actuación de la ministra Palacio ha logrado mejorar nada. Antes, por el
contrario, se han puesto peor. Nuestros vecinos sureños quisieron hacer
un gesto de fuerza y tomaron un minúsculo islote que es que no viene ni
en los mapas, El Perejil. Como respuesta, nuestro ministro de Defensa,
el señor Trillo, hizo una ostentación de poder y retomó el miserable
terreno mediante una maniobra bélica digna de mayores y mejores
objetivos. Menos mal que no se disparó ni un tiro y no hubo que
lamentar víctimas.
Tuvimos una más que honrosa presencia en los Mundiales de Fútbol, en
Corea y Japón. Los muchachos que vestían la camiseta de la Selección
supieron sudarla y se nos reveló un portero extraordinario, esperanza
real para un futuro, que ya había destacado en la Final de la Copa de
Europa, Iker Casillas, y si no llega a ser por los cabrones del línea y
del árbitro, que luego reconocieron haber sido "untados",
quién sabe dónde hubiéramos llegado. Tal vez a la Final, pero no a la
que pretende llevarnos la Corea del Norte con su desplazamiento y
ostentación de misiles y armamento nuclear. Parece que se la están
buscando y mucho me temo que se la van a encontrar. Claro que, allí no
hay petróleo; y a Estados Unidos le importa poco todo mientras no esté
de por medio el preciado elemento. Si no, ya le les habrían acusado de
poseer armas de destrucción masiva y estarían en el mismo punto de
mira que Sadam Huseim. Pero a estos les dejarán respirar, de momento,
mientras no hagan uso de ellas.
Es de destacar la gesta de la Marina Española, allí en el Océano
Índico, donde patrullan cumpliendo instrucciones de las Naciones
Unidas. Reparan en un buque sospechoso, le dan orden de detenerse y,
ante su negativa, le obligan a hacerlo por las bravas, entrando al
abordaje gallardamente. (Bueno, tampoco los otros iban muy armados, que
no exageremos). Y a las pocas horas nos dan no instrucciones sino
órdenes directas del señor Bush de que le dejemos partir, que no pasa
nada. O sea, que hemos hecho el ridículo a costa de nuestros aliados,
los yanquis. Días más tarde, el Presidente norteamericano se lo
explicó al señor Aznar, le dio sus mejores parabienes por la
efectividad mostrada y todos tan felices y contentos. Una vez más hemos
hecho de quijotes y nos han tomado el pelo.
Y llegamos a los tres temas más importantes para los españoles y que
también atañen, en parte, a nuestros amigos hispanoamericanos, tanto
los que están en su tierra como los que se hallan en la nuestra:
ETA sigue matando. Menos y mucho más perseguida, acosada y dando las
últimas boqueadas; pero siguen estando ahí. Prueba de ello son los
últimos sucesos de Santander y de la carretera de La Coruña, a pocos
kilómetros de Madrid. La extravagancia de un lehendakari obligado por
las presiones de un trasnochado Presidente del PNV y por las mismas
exigencias del grupo terrorista, han conducido a un punto de difícil
retorno. Encima, un fallo de la oposición que dirige Mayor Oreja le
permite aprobar los presupuestos que le da la gana. ¡Vaya con el PP!
Tomamos nota. La primera.
El paro y la situación económica siguen atormentando a los españoles,
tanto mayores, que ven recortadas las prestaciones a que aspiran, lo
cual causó la huelga general del 20-J, como jóvenes, que no hallan un
primer empleo digno que les permita emanciparse y tienen que seguir
viviendo a costa de los padres y en la morada de estos. Seguimos tomando
nota. Y va la segunda.
La catástrofe del petrolero Prestige, destrozando las costas gallegas y
colindantes. La reacción tardía del Gobierno y sus mentiras le han
colocado en el punto mínimo de credibilidad desde que accedió al
poder. El que España, país costero por excelencia, no disponga de un
solo barco capaz de extraer ese petróleo derramado da buena cuenta de
la eficacia de nuestros gobernantes. Parece que, mientras los hechos
acaecían, todos ellos estaban de cacería. ¡Jolín y qué aficiones
les han surgido a todos de repente! Me recuerda tiempos pasados y
aquella magnífica película La escopeta nacional, en la cual se
denunciaba que en aquellas jornadas de caza se hacían los mejores
negocios. ¡Si es que son hijos de los de siempre y se han educado en
esas disciplinas! Los mismos perros con los mismos collares... Con esta
tercera nota, ya están listos para el suspenso, o cero patatero, como
dijo Aznar.
Ignoro cómo será el 2003, pero los principios no son buenos. La guerra
está más que decidida y ya veremos en qué acaba. Y las elecciones
autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina. Si tras de los
"éxitos" del Partido Popular, el PSOE no se apunta la
victoria sería para que se pegaran un tiro, de verdad.
En fin, esperemos que las cosas no vayan a peor, aunque difícil será,
y ustedes que lo vean. Y que sigan leyendo las humildes crónicas de éste,
su más humilde villano. Que al menos tengamos salud y amor, porque
dinero es más complicado, como no nos toque la Lotería.
¡Feliz año para todos! Que ustedes lo brinden bien, pero sin pasarse,
que luego es malo para el hígado y demasiada bilis llevamos ya
almacenada en el cuerpo como para andar con tonterías.
A
portada |