|
Este sábado, todos
calvos
Sí. Y no habrá necesidad de esperar los
célebres cien años que dice el refrán. Este próximo sábado, 23 de
noviembre, todos los españoles nos quedaremos calvos ante la total
tomadura de pelo a la que nos tiene sometidos el Gobierno del señor
Aznar. Y todo, porque se juega "el partido del siglo", un F.
C. Barcelona - Real Madrid. Al parecer, el país entero quedará
paralizado ante tan "magno" acontecimiento. No hay otras cosas
más importantes que comentar. Por lo visto todos vivimos pendientes de
que veintidós señores en pantalón corto jueguen con una pelotita que
ya no se sabe de qué es, si de caucho, de goma o de cuero. Aunque, por
mí, como si fuera de madera. Total, los únicos que lo iban a notar son
los que la diesen de cabeza...
Me parece natural que una empresa, una firma comercial, un negociante
como es una plataforma televisiva, intente promocionar su negocio y que
lo anuncie a bombo y platillo como que son los únicos que van a
televisarlo. Lo que no considero lógico es que se le quiera hacer ver a
toda una nación que lo único que interesa es ese encuentro
futbolístico. Que lo demás carece de importancia. Y así tenemos a
todas horas en todas las cadenas de televisión, en todos los
periódicos, en todas las emisoras de radio y, hasta si me apuran, hasta
en las Hojas Parroquiales, si Ronaldo se encuentra gordo, si Raúl ya
está mejor de su lesión, que si el señor Van Gaal, entrenador del
Barcelona, va soltando paridas allá por donde quiera que vaya. No hay
otros sucesos mucho más dignos de mención que el partidito de marras.
¡Y mira que se lo dice un aficionado al fútbol! A mí me gusta ver un
buen espectáculo como al que más; y si juega y gana mi Atleti de mi
alma pues tanto mejor. Pero si pierde, desde luego que no me quita el
sueño. Más me lo quitan otras cosas que leo, perdidas, en los
periódicos y que escucho por la radio, que ahí suelen ser más
explícitos, como que estamos al borde de una guerra en Irak, a la cual
nos conduce el Presidente Bush, queramos o no queramos y pasándose por
donde le place las decisiones y acuerdos de las Naciones Unidas, por
mucho número capicúa que éstos tengan. Ya lo ha dicho y bien claro:
"- Aunque los inspectores no encuentren pruebas de que tienen armas
de destrucción masivas, yo desarmaré a los irakíes de esas
armas." ¡Diantres! ¿Y cómo va a desarmarles de ellas si no las
tienen? Las construirá de papel para tener el pretexto. El caso es ir a
la guerra y lo demás no importa. Importa el petróleo, dejémonos de
cuentos. Y sus vasallos europeos tendremos que seguirle, por mucho que
nos pese. Mientras, en Argentina, el país de mayor producción cárnica
del mundo, los niños se mueren de hambre cuando, con lo que vale un
solo misil de esos que piensa enviarles el prócer yanqui a los moritos,
se podrían salvar miles de vidas, tanto proporcionando alimentos a los
que no los tienen como distribuyendo medicinas para curar las graves
enfermedades que son la plaga del siglo en que vivimos. Pero eso no
importa. Es de mayor y más vital importancia ver si entra o no la
bolita en la portería, si la victoria es blaugrana o es merengue. Pan y
circo, como en la Roma imperial; mantener alienadas a las masas y que en
los descansos del trabajo, durante las comidas y mientras viajan en el
transporte público, (¡que hay que ver, luego nos piden que dejemos el
coche en casa, cómo nos transportan como a borregos! En mi vida me he
sentido más parte de un rebaño que en ciertas estaciones del Metro de
Madrid), el único tema de conversación sea si Roberto Carlos, el
futbolista que no el cantante que quería tener un millón de amigos,
acertará con la portería contraria o si los delanteros catalanes
podrán batir a Casillas. A mí me gusta el fútbol, repito, y este
verano escribí sobre los éxitos y fracasos de la Selección Española,
pero esto ya es sacar las cosas de madre.
Israel acaba de atacar con toda su potencia militar a la población
palestina. Ha hecho una reunión y un breve comunicado y eso ha sido
todo. Ha lanzado todo un ejército contra un pueblo armado con poco más
que tirachinas. Pero eso no es "destrucción masiva"; más
bien es selectiva, que los judíos escogen muy bien sus víctimas y si
se les va la mano son daños imprevistos. ¡Total, como los que mueren
son niños palestinos, no tiene importancia! La desfachatez del señor
Bush es, pues, impresionante. Consiente a sus aliados y patrocinadores
lo mismo que prohíbe a Sadam Husein y, encima, a éste le declara la
guerra. Ya digo, una tomadura de pelo secundada por sus esclavos de
Europa. Y los medios de información dando datos sobre el "partido
del siglo" pero sin acabar de esclarecer por qué las viviendas
cuestan tanto en España, y supongo que en el resto de Europa, que no
permiten a los jóvenes emanciparse ni contraer matrimonio. Y si lo
hacen es a costa de empeñarse para toda su vida. "Los pisos no
están caros, porque la gente los compra", dijo el ministro y lo
corroboró el mismo Aznar. ¿Y dónde coño va a vivir la gente si no,
debajo de un puente? La inflación se ha disparado un 4% en los que va
de año... ¿Quiénes son los economistas capaces de afirmar tal
chorrada? Que se lo consulten a las amas de casa y verán la respuesta,
que la cesta de la compra (el dinero ya no llega para el carro) cada
día cuesta más. Y casi medio millón de familias españolas con todos
sus miembros en el paro. Y la cifra de desempleados aumentando día a
día, aún en la construcción que es el motor de la economía de un
país. Y los medios siguen hablando de la pelotita. Y la televisión
alienándonos con programas infames. Hago referencia a este tema a
petición de un gran amigo, magnífico pintor él y cuyos cuadros,
estupendos, me ha encargado que promocione. (Luego no me dará ni un
euro por hacerlo, pero no me importa. Los amigos estamos para eso y para
que nos presenten mozas de buen ver y cariñosas.)
Yo me he negado este año a ver GRAN HERMANO y OPERACIÓN TRIUNFO. Me
gustan las series de HOSPITAL CENTRAL, EL COMISARIO y CUÉNTAME. Y es lo
único que veo, aparte de alguna que otra película buena. Que no me
pregunten sobre cualquiera de los dos programas citados en primer
término porque es que no sé de qué van, en serio. Aquí sí que no
les engaño. En beneficio de la cadena privada que emite el primero,
diré que sus informativos sí me agradan y creo que hablan de lo que
deben hablar. Los de las cadenas estatales y autonómicas, mejor ni
verlos. Están destinados a que veamos por los ojos del Poder y veremos
lo que ellos quieran que veamos. Así que, a ver cómo entra la
pelotita, si es que ésta entra; que también tiene narices que unos
profesionales, que ganan más que un investigador con duros años de
estudio y de trabajo a sus espaldas, no sepan darle cuatro patadas a un
cuero y meter un gol. Si es su trabajo, que lo cumplan bien. Y si no,
que se acojan al Seguro de Desempleo, pero cobrando a razón del salario
mínimo.
Lo dicho, nos toman el pelo y por ello nos quedaremos calvos. El efecto
boomerang para los gobernantes es que se acostumbra a decir de alguien
listo que "no tiene un pelo de tonto"; o sea que, si nos dejan
calvos, lo mismo somos inteligentes y sabemos a quién hay que votar en
las próximas elecciones. Aunque no sería de extrañar que, como ya nos
han vuelto gilipollas con tanta patadita y tanto fuera de juego,
volvamos a caer en las andadas y volvamos a votar a los mismos, entre
ellos a la esposa del Presidente. ¡Hasta en eso nos queremos parecer a
los norteamericanos! Comenzó Hillary Clinton y le seguirá doña Ana
Botella; así todo quedará en casa el día que el señor Aznar se quede
voluntariamente en el paro y no pasará estrecheces cobrando el
desempleo. Podrá vivir del sueldo de su esposa como concejala de
Madrid; si es que no llega a alcaldesa, que entra dentro de lo posible
si Ruiz Gallardón es designado como candidato a sucesor del actual
Presidente, que todo puede ser. Mientras tanto, todo prosigue lo mismo:
¡Que inventen ellos y que vivan las cadenas!
¡Dios y qué borregos somos! Y lo bueno es que nos gusta. Si es que
dicen que sarna con gusto no pica, hombre... Y si pica, nos arrascamos.
A
portada |