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¿Seres
impuros?
Reconozco que no soy ni medianamente experto en el Corán. Más bien,
que no tengo ni pajolera idea de su doctrina aparte de lo por todos
conocido de las cuatro mujeres, el no beber alcohol y el no catar el
"jalufo", conocido en cristiano como el riquísimo cerdo (con
perdón) y todos los exquisitos alimentos que dicho animal nos
proporciona. De lo del Ramadán escucho cuándo es y aquello de no comer
ni beber "hasta que un hilo blanco no se distinga de un hilo
negro". (¿No usan luz eléctrica en el Islam?). Y abstenerse de
mantener relaciones sexuales. Sé que a Dios le llaman Alá, lo cual me
parece bien ya que el Creador no tiene por qué tener un único nombre
ni estar representado en una sola imagen o impronta sino que puede y
debe tener aquella que mejor le cuadre a la mente de cada ser humano,
según sus creencias y sus costumbres y, sobre todo, sus situaciones.
Cuando nos sentimos enfermos o agobiados, solemos llamar a nuestra
madre, aunque ésta ya haya fallecido. No estamos haciendo otra cosa que
dar un nombre femenino, cariñoso y tierno, al ser que nos creó y que
nos llevó en su seno. En definitiva, estamos apelando a Dios en la
lengua y con el apelativo que en ese instante mejor nos viene a la
memoria.
También sé que a Jesucristo le reconocen como a un gran profeta, un
hombre santo, como muchos que han existido. Ésa es, pues, la gran
diferencia entre cristianos y musulmanes: Los primeros reconocemos al
Nazareno como Dios e Hijo de Dios; y los segundos se limitan a tratarle
de hombre bueno, pero al que también veneran como tal. Y más que le
venerarían si en Su nombre no se hubiera matado tan cruelmente durante
siglos.
A partir de ahí, mi desconocimiento es total. (Les advierto que lo
mismo me ocurre con algún que otro Dogma de la religión cristiana).
Nunca he sentido especial inquietud por estudiar e intentar comprender
otras creencias diferentes a la que me inculcaron a golpes de pecho,
incluyendo algún coscorrón que otro, y he preferido crearme mi propia
imagen de mi propio Dios. O de mi Ser Superior, que así me gusta
llamarle en un acto de lo que intento sea humildad, como mísero mortal
que soy, en la creencia firme de que algún día me serán reclamados
los talentos que se me concedieron en el momento de nacer.
"Donde fueres, haz lo que vieres", dice el refrán. Y así he
intentado practicarlo siempre. No se me ha ocurrido nunca ir a la ópera
en bañador ni acudir a la playa vestido de frac. Cada sitio tiene su
adecuada vestimenta, sus normas de comportamiento y, ante todo, está el
respeto a los demás, sin el cual no sería posible ningún tipo de
convivencia. Por mucho que sus costumbres vayan en contra de las
nuestras. Pero, si estamos en su terreno, debemos intentar soslayar las
barreras que nos apartan de ellos e integrarnos en la comunidad que en
ese momento nos acoge. Así seremos todos un poco más hermanos y acaso
acabemos con los odios y guerras seculares que, aparte de motivos económicos,
muchas veces están causados por la intolerancia.
Si el Presidente de Irán, Mohamed Jatami, viene a España y es recibido
amistosamente, me parece de una grosería que raya en la desconsideración
y en la ofensa personal el hecho de que rechace estrechar la mano de
nuestra Reina y de la señora ministra de Asuntos Exteriores por el
hecho de ser mujeres, hembras. Seres impuros, según sus creencias. Pero
seres a los que bien necesitan para que les den la vida, para perpetuar
la especie y para pasar ratos placenteros. Y que no se diferencian de él
más que en el pequeño detalle de pertenecer a distinto sexo, pero que
seguramente pueden albergar muchos más puros sentimientos que el estúpido
que las rechaza.
Soy madrileño, como saben. Pues se lo voy a decir en castizo: Ese señor,
y todos los que opinen como él, son gilipollas. Además de tontos del
haba. Dios, Alá, Jehová o como queramos llamar al Sumo Hacedor, formó
a la mujer con la misma dignidad y con los mismos derechos que al
hombre. Y, desde luego, mucho más bonita y perfecta. ¿Van a venir una
sarta de religiosos de la Edad Media a enmendarle la plana al mejor
arquitecto que ha existido y que existirá? Ridículo, de veras.
(Les advierto que yo que Su Majestad la Reina, estaría muy satisfecha
de no haber tenido que dejar manosear mi mano a tal individuo. ¡A saber
lo que lleva debajo de la chilaba tal elemento! Y si fuera el Rey, más
contento que estaría, que lo mismo el moro de las narices tiene pulgas
y se las contagia a su santa esposa.)
Al parecer, la población mundial está repartida casi a partes iguales
entre mujeres y hombres, con una ligera superioridad del número de
aquellas pero muy parejo. ¿Estos retrógrados desprecian, pues, al 50%
del género humano? Y no por razones de color o raza, ni tan siquiera
por diferencia de criterios religiosos. Sólo por el mero hecho de no
tener unos atributos sexuales que ellos sí poseen, aunque haya
bastantes a los que no les valen para nada más que para echar una meada
o para practicar la homosexualidad, que eso sí debe de estar bien
contemplado por sus leyes. Y lo digo por lo extendida que está en
aquellos países, no con ánimo peyorativo hacia los homosexuales a los
cuales respeto, aunque no comparta sus gustos.
Mahoma, al igual que el mismísimo Jesucristo, fue hijo de mujer. ¿Cómo
va a haber instaurado una Ley que discriminase a la que le dio el ser?
Se las habrá podido considerar seres inferiores, vejarlas todo lo que
se haya querido, tenerlas sometidas a los mandatos del padre, del esposo
y del hermano, pero... ¿despreciarlas? Eso, insisto, es de gilipollas.
Siempre se ha hablado del "descanso del guerrero", que no
consistía en otra cosa que en gozar de cuantas más hembras pudiera a
la vuelta del combate. Aparte de para olvidarse de las penurias, para
relajarse a la vez que engendraba nuevos combatientes. ¿Dónde está
entonces la impureza? ¿Dónde queda el no estrecharles la mano cuando
se tomaban el pie? Es que hay temas que, de puro absurdos que son,
prestan alas a la pluma y vertería ríos de tinta sobre ellos.
La mujer es tan inteligente y vale tanto como el hombre, o más. Eso está
comprobado científica, biológica y médicamente. Pero hay cretinos que
se obstinan en negarlo, como si el hecho de que "las chicas no
tienen pilila", que decía la canción de mis años mozos, las
hiciera inferiores a los que sí la poseemos. Que son diferentes, en eso
soy el segundo en afirmarlo. El primero fue el premier francés cuando
dijo: "- ¡Vive la petite diferénce!". Porque la verdad es
que sería muy aburrido un mundo en el que todos luciésemos mostachos y
usásemos calzoncillos. Ya conocerán el chiste aquél del mexicano,
(que me disculpen mis lectores de ése gran país), que afirmaba:
"- ¡En mi tierra somos todos machos!". Y le respondió el
español: "- Pues en la mía, la mitad machos y la mitad hembras. Y
lo pasamos de muerte."
No me gusta para nada darle la razón al señor Bush pero, sinceramente,
una raza, unos individuos, una religión, que niegan todos los derechos
a la mitad del género humano, pueden ser considerados terroristas y tal
vez se merezcan un castigo ejemplar. Lapidar a una mujer por el hecho de
cometer el mismo acto que un hombre, cuando a éste encima se le
felicita por ello, es simplemente ignominioso. De gente que no merece ni
vivir y, desde luego, no son dignos de que el Rey de España les brinde
su mano ni que se les organice una recepción en vez de la consabida
cena, (es que en las cenas se sirve vino, ¿saben?), para tenerles
contentos. Si vamos a un sitio donde la costumbre es comer carne de
perro, Corea, lo lógico es que si nos invitan a ella nos la comamos,
aunque luego la vomitemos cuando estemos a solas. Lo demás es mala
educación y, si me apuran, en este caso, perversidad de costumbres. En
desagravio a la ofensa del iraní a todas las mujeres, este villano,
humildemente y con toda admiración, les dice: ¡Guapas!
Y les beso la mano muy gustoso, sí señor. ¡Ahí queda eso!
En cuanto al musulmán en cuestión, me permito ofrecerle unos versos
que no espero sean de su agrado, pero sí del de ustedes, amigos
lectores:
Voy a inventar
un jabón
que purifique las manos
que toquen a una mujer,
del presidente otomano.
Porque sea turco o persa,
iraquí, libio o afgano,
tiene una faz dura y tersa
y es sólo un mal educado.
¡Hay que ver a estas alturas,
venirnos con tal chorrada!
¡No debe tenerla dura
el tío..! Digo la cara.
Porque otra cosa no creo,
que si le dan asco las hembras,
(lo digo por lo que veo),
no pienso que otras ganas tenga.
Yo opino que si un buen corte
le pegase alguna dama,
de ser tan tonto y tan torpe
la idea se le quitara.
Porque hay que ser muy cretino
para desdeñar la mano
que puede abrirte el camino
de otros placeres más sanos.
¡Hay que ver el iraní!
Idiota del culo es.
Igual toma por "ahí";
De ahí el odio a la mujer. |
¿Así que ser dama es
malo,
pecaminoso e impuro?
Señor Presidente "irano",
¡váyase a fumar un puro!
Y no le mando más lejos
pues no creo que a sus años,
que está demasiado viejo,
llegue sin hacerse daño.
Y dicen que es progresista,
¡Válganme Dios y su madre!
Si éste es así, de esta vista,
¿cómo serán sus compadres?
En fin, dejemos el tema,
que me inquieto y me atribulo.
Señor Jatami o Jatema,
¡váyase a tomar por culo!
Que para hacer besamanos
a cualquiera dama hermosa
se encuentra aquí este villano,
que escribe en verso y en prosa.
Y lo por él aquí escrito,
refrendado por él queda.
¡Vete a tu tierra, bonito,
que en mala hora vinieras!
(Al Presidente iraní, "con todo mi cariño").
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Francisco Escobar Bravo
A
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