Nigeria y el timo del "pariente" fallecido y otros "caras"

Nadie da duros a pesetas. Ese antiguo dicho, que ya carece de sentido al haber entrado en circulación el euro, sigue teniendo toda su vigencia sobre todo si es usted usuario de Internet o de correo electrónico. Cualquier día, al abrir su buzón de mensajes puede hallarse con un mail dirigido desde Nigeria por un bufete de abogados y redactado en un lastimoso inglés, en el que le propondrán el negocio de su vida.
Si ha sido usted elegido por los citados "abogados", de nada le valdrá eliminar el correo. Volverán a la carga insistentemente y no se los quitará de encima. Si les responde, será peor. Ya irán decididamente a su caza.
El truco consiste simplemente en informarle que ese bufete es depositario de una millonaria cifra de dólares, propiedad de uno de sus clientes que falleció en un accidente de aviación va a hacer casi cinco años y que, expirado ese plazo, se verán obligados a revertir el dinero a las arcas del Estado. Que usted puede ser el pariente más próximo de dicho difunto, (se apellidaba igual), por lo cual heredaría dicha suma, descontando, eso sí, el 70% que cobrarían ellos en concepto de honorarios o de gastos de gestión. Total, que le ofrecen unos 8 millones de dólares norteamericanos como caídos del cielo.
En principio, lo normal es reírse a mandíbula batiente de dicha oferta. Como he dicho, nadie da duros a pesetas y los Reyes Magos vienen en Enero y no en plena canícula por mucho que la de este año haya sido un tanto extraña. Pero luego, y cuanto más inteligente seas peor, (con eso cuentan porque no buscan ningún tonto), empiezas a pensar que cuando te ofrecen "solamente" el 30% de la herencia es debido a que ellos quieren quedarse con la parte del león, como es lógico, ya que te hacen un regalo. Si la oferta fuera viceversa, pasarías directamente de ella, porque no eres tonto. Nadie te va a donar el 70% de algo que tiene en su poder y quedarse únicamente con el 30%. He ahí el juego de las inteligencias. Simplemente es ir de pillo a pillo e intentar adivinar quién es más listo. Pero se trata de un juego peligroso y que puede conllevar graves consecuencias.
Los datos que le piden, aparte de su nombre, es un teléfono de contacto y el número de su cuenta bancaria, así como un fax. El que les sigue el juego, a ver de qué va el tema, y abre, precavidamente, una cuenta nueva con saldo ínfimo, se hallará a los pocos días con otro mail comunicándole que, puestos al habla con su corresponsal bancario de Inglaterra, le enviarán seguidamente unos documentos vía fax, o escaneados si no pudieran. Tres días más tarde, le dirán que su fax estaba comunicando y que, por ello, le remiten los documentos escaneados en ese mail. Se trata de unos extraños panfletos de un Banco inglés en los que consta una orden de pago a favor de usted y le preguntan si tiene problemas para hacerse cargo del dinero. Sígales el juego y recibirá un nuevo correo en el que le dirán que tendrá que viajar a Inglaterra. Usted, inteligentemente, les dirá que no y ellos, ¡es que no se hartan!, le propondrán que mande a alguien en su nombre. Harto ya de tan pesada broma, guardará silencio y no responderá. Tranquilo. Al otro día recibirá una llamada telefónica al número que les proporcionó. Dicha llamada la efectúan desde un número de móvil inglés, pero que no existe físicamente sino que es realizada desde un ordenador para no ser localizados. Directamente, a continuación, presente usted la oportuna denuncia ante la Comisaría más próxima: Le están tendiendo la trampa de un secuestro con el señuelo de una herencia millonaria.
Esta historia, o similar, viene desde los años 1980, época en que ofrecían otras o similares bicocas, como minas de oro, yacimientos petrolíferos, dinero... En suma, jauja.
Le parecerá mentira, pero en Uruguay, según información hallada en Internet, cincuenta mil incautos pagaron 5.000 dólares cada uno a dicha banda mafiosa mediante este timo. Ahora, el peligro es mayor. Ya se habla de secuestros para conseguir rescates. Por eso mencioné que no buscan precisamente personas tontas sino más bien inteligentes, a las que suponen capaces de pagar mejor precio por su libertad.

Detalles para cerciorarse de que se trata de un timo

Si observa bien y lee un poco de inglés, verá que no son nada duchos en dicho idioma, como habría de suponerse en unos Letrados de Comercio Internacional.
Podrá ver también que una vez firma un tal Ibrahim y, otras, el mismo se llamará Ibraham.
Usted es español, ¿verdad? Y como a tal se dirigen por el apellido. Pues no le sorprenda que su fallecido pariente sea alemán, según ellos.
Podría darles más detalles similares, pero lo más sencillo es que, directamente, bloquee el remitente y punto. Y si se considera buen ciudadano, denúncieles a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Interpol está en el ajo y, tal vez, con esa actitud colaboradora, logren dar con ellos, aunque será difícil meterles entre rejas si las Autoridades de su propio país no lo han hecho ya. Lo mejor es que no lleguen a escribirle, de veras.
Hasta ahora he hablado de delincuentes de la peor ralea, pero también existen lo que podríamos llamar caraduras; en castellano argot, "caras". Estos no van a secuestrarle ni a pedir rescate ni a asesinarle, Dios me libre de acusarles de ello. Solamente van a jugar con su ilusión y con sus ganas de hacer cosas.
Usted se siente un poco periodista e intuye que el asunto anteriormente citado es una trama digna de ser publicada en las páginas de cualquier medio de gran difusión, para que se tenga amplio conocimiento del mismo. Entonces, sigue el juego a los mafiosos y se involucra, con bastante más riesgo del que parece. Y una vez conseguidos todos los datos, se dirige al Director de un semanario, escribe un bonito artículo sobre el turbio asunto y se lo remite, con la esperanza de verlo publicado. Efectivamente, días después recibe una llamada de una joven redactora que le comunica que se pone en contacto con usted por deseo de su Director y que el artículo va a ser publicado la semana próxima. El incauto aspirante a periodista va y les proporciona todos los datos habidos y por haber. Se citan para un día en la Redacción y uno ya se ve lamiendo las mieles de la Fama. La misma mañana de la cita le llama una nueva redactora, muy experta ella a sus 21 años, o sea una becaria a la que no le pagan ni el transporte, y le habla de quedar en otro sitio para reunir el material sobre el reportaje que a ella le han encargado realizar. Usted se queda extrañado. ¿Qué reportaje, si el artículo ya lo tienen? Intenta hablar con aquél a quién se lo envió y siempre está reunido. Al final, su secretaria le pasará con el Redactor Jefe y éste, muy amablemente, le explica que el asunto no tiene importancia para ellos porque ya es muy conocido, aunque no deje de ser curioso y por eso iban a hacerle el favor de valerse de sus pruebas, redactándolo la becaria, pero que en otras condiciones, (nadie ha hablado de dinero), no les es interesante. O sea, que cuando usted se lo brindaba, gratuitamente, sí tenía cabida en sus páginas. Pero exigiendo, como es lógico, que lleve su firma, ya ha dejado de serlo. En cuanto han olido que pueden crear el más mínimo compromiso, aunque solamente sea moral, huyen de ello como alma que lleva el Diablo. Ya no les interesa. Pero valerse de sus informes y que usted se la juegue, eso sí. Eso les parece maravilloso.
En mi villa y corte, Madrid, capital de las Españas como se dijo hace siglos, a esa actitud se le llama, llanamente, ser un "cara". Aprovecharse del trabajo y del riesgo de los demás, pero no exponer lo más mínimo. Así se trabaja, ¡vive Dios!, de maravilla.
Pero arrieritos semos y en el caminito nos encontraremos. Y si no... tiempo al tiempo. El de hoy, porque el de ayer ya pasó y el de mañana está por llegar.

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