|
Franco no existió,
por la gracia de Planeta De Agostini
Sí. Ya sé que les parecerá absurdo el
título de este artículo, pero les juro que es cierto. Así como suena:
No existió. Ni nació en El Ferrol, (que no sé por qué, entonces, se
llamaba del Caudillo), ni fue cofundador de la Legión con Millán
Astray, ni fue el general más joven de Europa después de Napoleón, ni
sofocó la rebelión de Asturias ni, tan siquiera, apoyó y dirigió
militarmente el golpe de Estado que fraguó Mola. De que después
impusiera una Dictadura que casi duró cuarenta años y que, mediante la
promulgación de una Ley aprobada en referéndum, instituyera la
Democracia Orgánica y nombrara Príncipe de España a nuestro actual
rey, ya ni hablemos. Nada de todo eso consta en la obra denominada
CRÓNICA DEL SIGLO XX (1900 - 1945), de la editorial Multimedia
Ediciones, S.A., en colaboración con Planeta De Agostini e IBM, con
domicilio social en la calle Aribau 185 - 187 de Barcelona, teléfono de
atención al cliente 902.490.346.
¡Así se escribe la Historia y se habrán quedado muy a gusto de haber
realizado tal obra! Obra que, por cierto, se ha anunciado hasta la
saciedad en televisión como la más fiel estampa de la realidad de lo
ocurrido durante esos años. Será la realidad que quieran inventarse
sus autores, que deben haber estudiado enfrente de un colegio de pago,
porque ¡y lo que ya es más acojonante todavía! resulta que tampoco
existió, o no tuvo importancia relevante ya que solamente le sacan en
una fotografía, un tal Adolfo Hitler. Sí existió el hitlerismo y las
matanzas de judíos, pero el tal don Adolfo tampoco consta en la obra.
¿Se han levantado ya del suelo al que habrán caído después de leer
esta apabullante noticia? Espero no se hayan hecho demasiado daño. Y
consuélense, porque sí existió, y así lo hacen constar, Errol Flynn,
apuesto galán de la pantalla, célebre por sus fogosidades amorosas y
por morir con las botas puestas. Me refiero al título de la película,
porque cómo moriría lo ignoro, aunque dada su afición al bello sexo
puedo suponer que lo haría encima de alguna bella dama. O sea,
jodiendo. Igual que los dos anteriores personajes cuya existencia no
menciona la obra cuestionada. Solamente que el actor norteamericano no
hacía mal a nadie al hacerlo y los otros dos se cebaron con sus
semejantes. Al fin y al cabo, puestos a elegir, prefiero fenecer como el
galán cinematográfico. Y ya ven que se pasa mejor y a más grande
posteridad de esa manera que no gobernando con mano de hierro dos
países y declarando la guerra a todo hijo de vecino.
La figura de Francisco Franco Bahamonde podrá ser controvertida,
denostada o idolatrada. Tendrá sus enemigos y sus acérrimos
partidarios; pero lo que no puede ser es borrada de la Historia con un
simple plumazo. Desgraciada o afortunadamente, según las ideas de cada
uno, ganó una guerra civil y reinó, o como queramos llamarlo, en
España desde 1939 hasta el 20 de noviembre de 1975, fecha en que
falleció. Habrá quien piense que nos dejó muy a gusto y que maldito
el día en qué nació. Otros le llorarán porque bajo su férreo
mandato vivieron muy a sus anchas. Mas lo que no hay razón para hacer
es negar hasta el día de su nacimiento ni de su muerte, porque sí
existió, para bien o para mal.
En cuanto a Hitler, otro tanto de lo mismo. Aunque éste llegara al
poder por medios democráticos, aunque no totalmente claros, y no por la
fuerza, como el general español, que les pregunten a los supervivientes
de los campos de exterminio o a sus descendientes de si pasó por esta
vida. Claro que lo hizo y dejó honda y amarga huella de ello. Y
volvemos a lo mismo: Habrá quiénes le admiren y le añoren. De hecho,
existen en Europa muchos partidos neonazis. Un hombre puede tener amigos
y enemigos. Un poderoso, muchos más de ambos. Y, sobre todo, cuando cae
en desgracia o fallece, los que hablan mal de él surgen de debajo de
las piedras. Pero si se habla, a favor o en contra, es que ha existido.
De veras que se me asemeja absurda la postura de los realizadores de esa
Crónica. No se puede negar el pan y la sal de la existencia a nadie,
por mucho rencor que le guardes. Y, si así lo haces, simplemente es que
eres un necio.
¿Saben ustedes quiénes son los únicos cinco personajes de la
política cuyas vidas resalta la obrita de marras? Se los cuento:
Benito Musolini. Correcto, aunque cojease de parecido pie de los
"no natos".
Ghandi. Correctísimo. Fue el gran pacifista y el artífice de una
nación.
Nicolás II. zar de Rusia. Ya me contarán la importancia que tuvo el
susodicho aparte de haber sido asesinado junto con su familia. Si
todavía sacasen a Lenin...
Churchill, el gran político inglés. Correctísimo. Y además le sacan
fumando uno de sus legendarios puros.
Y, por último, aparte de ser conocido por una gran película, un tal
Lawrence de Arabia, que debió tener mucha importancia para los árabes
y los británicos pero no creo que ninguna para el resto de los
europeos. O tal vez se le considere fundamental por el lío en que dejó
envuelto el panorama de aquellas tierras y que puede ser la causa del
que ahora tienen formado.
Yo creía que la Historia se escribía sobre el pasado y no con vistas a
los eventos actuales o futuribles. Será que los autores gozan de mejor
perspectiva que yo.
Menos mal que sí destacan a Albert Einstein, padre de la Teoría de la
relatividad. Pero ponerle al mismo nivel que a Jhonny Weismuller, aquél
que hacía el tonto interpretando el personaje de Tarzán, me parece
salirse de madre. Tampoco mencionan a Marie Curie, descubridora del
radio y Premio Nóbel en 1903. Ni a Fleming ni a Severo Ochoa. Sí
mencionan a García Lorca pero no nombran a Juan Ramón Jiménez, sin
embargo.
¿Me puede explicar alguien quién ha sido el descerebrado que ha
escrito tal obra o ha recopilado los datos para confeccionar la misma?
Porque como suele repetir todos los años el ilustre académico Luis
María Anson, director del diario La Razón, en los concursos de Miss
España, "ni están todos los que son ni son todos los que
están". Pero, de verdad, olvidarse de Franco y de Hitler es mayor
pecado casi que todos los que los dos juntos pudieran cometer, al
margen, insisto, de banderías y tendencias políticas.
No me extraña en absoluto que luego venga Nietzsche y diga que Dios no
existe porque se ha muerto. Pero al menos, éste era inteligente ya que,
al decir que había muerto, no negaba su preexistencia, ya que si algo
muere es porque ha existido. Por cierto, tampoco este filósofo,
filólogo y poeta alemán, discutido o no pero uno de los más grandes
de todos los tiempos, debió existir para Planeta De Agostini. Ni le
mencionan.
Si han adquirido ya la obra, como este villano, ¡lástima de dinero
desperdiciado! Si no lo han hecho, utilícenlo en otros menesteres. En
los que sea. Por ejemplo, en papel higiénico. Porque ni para eso vale
la dichosa Crónica aunque, sin usarla para tal fin, de veras que apesta
a partidismo e ignorancia. ¡Sean un poco más serios, caramba! Que como
dicen en el Tenorio, "los muertos que vos matáis, gozan de buena
salud". O gozaron, cuando estaban en vida.
A
portada |