El perejil se regala

De siempre es sabido por las amas de casa que el perejil suele regalarse en las fruterías. Después de comprar las manzanas y los tomates, las señoras dicen al frutero: - Póngame un poco de perejil, por favor. Y el buen comerciante lo sirve y no se le ocurre cobrarlo. Ahora, con la venta en los sofisticados supermercados, asépticos y modélicamente atendidos, donde hay que calzarse un guante de plástico para elegir los productos, creo que ya te lo cobran aparte. Pero en los sitios tradicionales, no. Un regalo ancestral que nos ha suprimido el adelanto de las ciencias, que avanzan que es una barbaridad, como decía don Hilarión.
Y si el perejil ha sido un obsequio de siempre, ¿a qué viene la actuación de los marroquíes el día 11 de julio, tomando el islote o peñón del mismo nombre, en aguas de la ciudad española de Ceuta? Un territorio sin guarnición ni bandera cuya titularidad podrá ser discutida pero que, históricamente, parece pertenecer a España por muy cerca de las costas de Marruecos que se encuentre. Comprendo que a ellos les moleste que ese cachito de tierra, donde no nace ya siquiera la planta que le dio nombre y cuya importancia estratégica es más que discutible en una época en la que se vigila más desde un avión que desde un otero desértico, no sea de su soberanía. Pero de ahí a ocuparlo por las buenas, como vulgares ocupas, la verdad es que no lo veo con buenos ojos. Son ganas de tocar las narices o de ofrecer un sutil regalo de bodas al joven nuevo monarca, que ha heredado de su padre todo menos la inteligencia, que bien que supo utilizar aquél para hacerse con el Sahara español en tiempos precarios de la política española, cuando la enfermedad mortal del general Franco, aprovechando que había un vacío de poder impresionante en este país, con un Príncipe de España al que no convertían más que en Jefe de Estado provisionalmente y en cuanto el viejo dictador mejoraba era destituido.
Así que, haciendo caso del refrán "de tal palo, tal astilla", al hijo no se le ha ocurrido más que sentar sus reales sobre el perejilero promontorio, con izada simbólica de bandera y todo. Un acto más destinado a acallar a sus súbditos, esos que tienen necesidad de jugarse la vida en una patera para huir de la hambruna y buscar trabajo y prosperidad en otras tierras, ya que si el monarca nada en la abundancia y en el lujo sibarítico de sus palacios, sus automóviles deportivos, sus vicios ocultos (que cada vez lo son menos) y sus francachelas inconfesables, sus paisanos se mueren de penuria y de asco. Había que darles de qué hablar o pan y circo, como a la plebe romana, para ocultar la realidad de su miseria. Lo malo, para él, es que no contó con que España ahora sí es un Estado moderno, plenamente integrado en la Unión Europea y en la OTAN, y poco propenso a dejarse tomar el pelo a pesar de lo que parezca.
Recuerdo que el mismo día del desembarco comenté con un compañero de trabajo: Si allí aparece un sargento de la Legión o de la Guardia Civil, con un par de collejas a esos "invasores" les hace salir con viento fresco. Y así ha sido, salvo que ni ha sido necesario darles el capón a los díscolos muchachos, que ya no eran los gendarmes del inicio sino unos flamantes infantes de marina que les habían relevado y comenzaban a construir un campamento en serio y no limitarse a unas tiendas de campaña.
El Gobierno español, contando (cosa rara, pero así es) con el beneplácito y la solidaridad de los demás Partidos Políticos, y tras hacer abundantes llamadas al razonamiento y a la concordia, viendo que el moro se pasaba por el forro de su chilaba cuantos argumentos lógicos se le proponían, ha optado por enviar unos cuantos soldados de élite y con mostrar sus armas al invasor, éste ha optado por rendirse. Dicen que ni un tiro se ha disparado y que no ha existido resistencia. A los aguerridos militares marroquíes se les ha invitado a desayunar, ya que era la hora, se les ha pedido perdón por despertarles tan temprano y se les ha mandado a casita con buenos modales. No ha hecho falta que volviera el Cid a lomos de Babieca. Se les ha echado con una palmadita en la espalda.
Y ahora leo que el Reino Alauita "exige" la retirada inmediata de las tropas españolas del peñón y la devolución del mismo a la soberanía marroquí. La isla Leila, creo que la llaman. Pues para llevar nombre de mujer es más bien feo y horroroso. No sé para qué lo querrán, si es que lo quieren para algo aparte de para lo ya indicado, pero me da que en esta ocasión, en cuestión de narices vamos a tener más que ellos y no vamos a dejar que nos las toquen. ¿Se ha dado cuenta Su Majestad M-6, así le llaman sus súbditos parodiando su cordura con la Inteligencia Británica, que en España viven a sus anchas miles de sus paisanos, trabajando peor o mejor pero llevando una existencia mucho más digna que la que él les ofrece? ¿Ha tenido en cuenta que somos uno de sus principales clientes e inversores y que su economía no está para perder ese momio? Y, sobre todo, ¿ha pensado que lo que hoy ha sido un mojicón de nada, mañana puede ser una contundente respuesta militar? Todos hablamos fatal de nuestro Ejército, nuestra juventud ha perdido el sentido del patriotismo por temor a ser llamados fachas si hacen gala de él, que no sé qué demonios tiene que ver el Fascio con sentir el orgullo nacional, pero el caso es que parece que nuestras Fuerzas Armadas son mejores que lo que nos habían contado o al menos han dado en esta ocasión muestra de ello. Además, que nos apoyan los Organismos Internacionales y el Derecho. Antes el histórico y ahora el de conquista, ¡qué diablos! Y si no, que lo hubieran sabido defender y no alardear de lo que no tienen. Pero si no lo han hecho ante la presencia de una veintena de soldados españoles, que vayan a reclamar al maestro armero.
Hace tiempo lo escribí y los hechos ratifican mis afirmaciones: Este joven monarca no para hasta solicitar que le devolvamos unos metros más abajo de Covadonga, rememorando tiempos pasados. Pues va de lado y contra el viento. Contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Y tal vez le demos, pero no precisamente lo que él desea sino una buena patada en las posaderas para que vaya a que le curen sus bayaderas y huríes. Los tiempos de las machadas han pasado y hoy en día se dialoga sentados a una mesa. España no necesita para nada ese muerto pedazo de tierra. El Perejil se regala, como siempre fue costumbre, pero puestos a ser negociantes se le puede vender, como ya he dicho que ahora se hace en los establecimientos modernos. O conseguir contraprestaciones en otros aspectos. Que dejen de invadirnos sigilosamente, como están haciendo diariamente, por ejemplo. Y para eso nada mejor que cuidar de su pueblo, darle parte de sus riquezas y dejarse de estupideces a costa del bolsillo y la paciencia del vecino.
Me ha gustado, cosa rara, la actuación del Gobierno. A ver si la mantiene para otros asuntos internos, que esos me preocupan más que los que puede plantearnos un moro cualquiera. Si se ha sabido plantar cara para defender un erial que ni siquiera sabíamos que existía, a ver si también se sabe plantarla para conservar la unidad de territorios que sí son españoles, y la Historia así lo acredita, por mucho que haya individuos que utilizando el terror quieran discutirlo. Si no hay que hacer más que empezar por aplicar las Leyes vigentes, como se ha hecho en este caso. La fuerza como último recurso, como ahora, pero tampoco es desdeñable. Dialogar, negociar y llevar las cosas por buen camino. Y si eso no basta, pues sacar la estaca que tampoco es nada malo a veces imponer el orden aunque sea a palos si la razón te asiste.

A Menú

Hosted by www.Geocities.ws

1