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San Iker y el
16-J
A partir de ahora, el 16 de junio será conocido como la festividad de
San Iker, diga lo que diga el santoral. Durante dicha jornada se
produjeron varios hechos relevantes: Primero, la victoria en las urnas
de la derecha francesa, condenando así al ostracismo a la izquierda,
para que aprendan los partidos que, en Democracia, cuando uno no hace
las cosas a gusto del consumidor, entiéndase el ciudadano, no se le
vota en la siguiente, se le saca tarjeta roja (estamos en tiempos
Mundialistas) y se va a la calle. Los socialistas han perdido un millón
de votos en Francia, lo cual, unido a la fuerte abstención (un 40%)
hacen comprender al más negado en política que la gente está muy
harta de mentiras y falsedades y o se abstiene o ejerce el voto de
castigo. No es que con ello vote al mejor sino que vota al que considera
menos malo, lo cual también tiene su punto de tristeza. Buena prueba de
ello es que el partido de Le Pen no ha conseguido ni un solo escaño en
la Asamblea Nacional. Aquél que metió el miedo en el cuerpo de más de
uno en las pasadas presidenciales y cuya semivictoria hizo dimitir al
líder socialista, ahora se ha quedado compuesto y sin novia. ¡Para que
vean lo que son los busilis de las urnas! Ayer haciendo temblar la
comedia parlamentaria y hoy fuera totalmente de la escena. Lo que tiene
que dar qué pensar a los políticos es esa abstención tan alta. Una de
dos, o a la gente se le da una higa quién le gobierne o es que no
confían en ninguno de ellos. Esperemos que el señor Aznar y sus
muchachos saquen las oportunas conclusiones de todo ello, que si ahora
se las prometen muy felices de cara a las todavía lejanas generales, ya
no lo ven tan claro en las más próximas municipales y autonómicas. Y
la huelga del 20-J les va a restar más votos, unos por el decretazo con
el que han impuesto las nuevas medidas sociales y otros porque la gente
ya pasa de todo lo que no sea asegurar sus subsistencia. Y como sabe que
ésta se la van a complicar lo mismo los unos que los otros, igual les
da por abstenerse y Santas Pascuas.
El segundo evento significativo que ocurrió fueron las manifestaciones
de Arzallus en el sentido de que va a pugnar por la INDEPENDENCIA del
País Vasco. Ya no se habla de autodeterminación o de mayor traspaso de
competencias. Ni tan siquiera de la exclusión de las Fuerzas de
Seguridad del Estado de aquella provincia. Ahora, sin ninguna clase de
tapujos, se dice "fuerzas de ocupación" y Estado
Independiente. No se consideran una más de las regiones españolas,
(con todas las peculiaridades que puedan tener), sino que abogan
directamente por separarse de España. ¿Todos los vascos son de este
parecer? Mucho me temo que no y si este lamentable hecho se produjese
por la ineptitud de unos Gobiernos Centrales, y si quieren centralistas,
vaticino una cruenta guerra civil entre los vascos amantes del
separatismo y los que no lo son. Tanta injusticia y ocupación que dice
sufrir el vetusto mandatario del PNV se las va a hacer padecer a quienes
se consideran vascos pero españoles. Correrá la sangre por las calles
de Euzkadi y esta vez no será derramada por los opresores franquistas
ni españoles, sino por los nacionalistas a ultranza. Todo ello,
veinticinco años después de que en todo el Estado Español se
celebrasen las primeras votaciones democráticas, acto al que, claro
está, falto del sentido de la vergüenza y de la alegría general con
la que los ciudadanos celebraron su condición de tales en vez de seguir
siendo súbditos como hasta entonces, no acudió el tal Arzallus.
"Por sus hechos les conoceréis", dijo Jesucristo. Al
Presidente nacionalista ya se le había visto el plumero de sobra desde
hace años. Pero ahora, con su no presencia y con su declaración
anticonstitucional ya lo ha confirmado. Por cierto, los navarros se
niegan a formar parte de esa Vasconia que promulga Arzallus, porque no
son vascos, y los vascofranceses partidarios del tema no han llegado a
dos mil votos. El público de un partido de Segunda División B, vamos.
Y eso, cuando es de los interesantes, que son pocos.
Y por último, para que vean los lectores que doy a cada asunto la
importancia que merece, aunque muchos opinen que debería haber sido el
primer tema a tratar, hemos de celebrar la gesta de unos muchachos
españoles que en tierras asiáticas están dando lo mejor que tiene
nuestra raza dentro del mundo del fútbol. Habrá a quien le guste o
deje de gustarle, pero la proeza de esos españolitos que se enfundan
una camiseta roja con los colores de España, ya sean malagueños,
canarios, riojanos, de Asturias, Madrid, catalanes o vascos, que ahí
sí que no existen diferencias porque lo mismo se partieron los cuernos
(metafóricamente hablando) Gozka Mendieta y Carles Puyol que los más
madrileños de todo el equipo, Raúl González y "San" Iker
Casillas, es digna de loa. Si Raúl sabe tirar del carro "con un
par", el chavalín de 21 años supo tarar el freno para que no se
desbocasen los potros irlandeses y gracias a él pasamos a cuartos.
En los instantes en que ustedes lean estas líneas, seguramente ya
sabremos si estamos en semifinales o hemos sido derrotados por los
coreanos. Pero que nos han hecho vivir unos días de contento y padecer
y paralizar toda España de Norte a Sur y de Este a Oeste durante un
segundo tiempo angustioso, eso es seguro. Y verán que no hablo de la
tanda de penaltis. Yo intuía que el chiquillo de Leganés iba a tener
el santo de cara, aparte de su inmensa valía. Nos han recordado aquella
"furia española" de: ¡Sabino, a mí el pelotón, que los
arrollo! Y eso siempre es de agradecer, aunque no nos guste el fútbol.
La semana que viene, Dios mediante, hablaré de la huelga general del
día 20 y de sus repercusiones. No obstante, y a pesar de que hace días
hice correr entre mis amigos (entre los cuales se cuentan muchos de
ustedes, amigos lectores) unos versos criticando la excesiva pasión que
el deporte ponía en nuestras mentes, haciéndonos olvidar temas tan
importantes como el de la referida huelga, versos que voy a transcribir
a continuación, desde aquí quiero felicitar al macho Camacho y a sus
jugadores. No sé si llegarán más lejos, pero desde luego, hasta ahí
llegan los hombres. No tendrán el mérito científico de un Severo
Ochoa o de un Ramón y Cajal ni el arte de García Lorca ni de Dalí,
pero en lo suyo son fenomenales. Y he aquí el "poema"
anunciado y ustedes perdonen por los palabros:
Yo
creo que en Francia piensan
en más cosas que en derrotas.
En España, con los goles,
no se mira el 20-JOTA.
La política interesa
mucho más a los franceses.
Aquí, ganar el Mundial...
¡De verdad que hay que joderse!
Nos recortan las pensiones
y Aznar nos llama pasotas:
La cosa tiene... balones,
por no decir que pelotas.
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No
nos dejan trabajar
ni nos pagarán el día.
¡Hay cosas que, de verdad,
no comprende ni su tía!
La tía de Aznar, refiero
porque hay que ver mi bolsillo...
¡Es que tiene un agujero
que hasta se me ve el forrillo!
No nos pagarán un duro
mas seremos campeones...
España va bien, seguro.
España va de cojones.
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