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Veinte años
después
Efectivamente, Alejandro Dumas escribió una
novela de aventuras con este título, continuación de la saga de
D'Artagnan y los tres mosqueteros. El héroe del escritor francés, por
diversos avatares de su azarosa vida, tiene que volver a las andadas y
recaba para ellas la ayuda de sus antiguos compañeros. El ya achacoso
espadachín, que en esos instantes ocupa la plaza de capitán, se
encuentra conque sus colegas de antaño se encuentran no menos vetustos
que él. El que no está en la tumba tiene medio pie dentro de ella. Y
el que no ocupa un alto cargo eclesiástico, está gordo como un tonel.
Así que tiene que acompañarle hasta la hija de uno de ellos. Y es que
veinte años, a pesar de lo que diga el tango, son muchos.
Viene esto a cuenta debido a la sentencia que se acaba de dictar en
Madrid por una violación cometida hace ¡22! años, en la persona de
una muchachita de 19 y efectuada por un chaval de 17. Al parecer, el
expediente se traspapeló varias veces, se perdió, volvieron a
encontrarlo y volvió a perderse. Ahora, transcurridos más de cuatro
lustros, se ha visto por fin la causa y se ha dictado sentencia de un
año de prisión contra el autor de los hechos.
Ya expresó el alcalde de Jerez, don Pedro Pacheco, hace mucho tiempo,
su opinión acerca de la Justicia española. No la voy a repetir aquí
porque a él, y siendo alcalde y político de más o menos talla, le
metieron en querellas. ¿Qué no podrían hacerme a mí si repito la
palabra cachondeo? Pues eso, con no decirla me ahorro de problemas.
Esa sentencia es injusta totalmente. Pero para ambas partes, que tiene
más delito todavía. Para la mujer violada porque nada le arregla ni le
satisface después de tantos años de verse burlada e ignorada por los
jueces. Y para el violador, si cabe, más todavía. ¿Aquél muchacho de
entonces tiene algo que ver con el hombre que ahora tiene 39? Por lo que
no se ha dicho, en absoluto. Si hubiera sido reincidente o llevado una
mala vida ya se habrían encargado de propagarlo a los cuatro vientos.
Lo más probable es que hoy en día sea un honrado padre de familia que
se ha regenerado y que vivía feliz con los suyos, con su trabajo y sus
amigos de ahora. Y de repente, esa nueva vida se ha visto perturbada por
la presencia ante el Tribunal y con una condena que nada tiene que ver
con el hombre que ahora es. Si en aquellos instantes hubo de ser
acreedor al castigo más duro que la Ley pudiera imponerle, y hasta si
me apuran al que las feministas le hubiesen impuesto, ahora mismo no.
Porque ni su esposa ni sus hijos ni la gente de su entorno hubiesen
tenido por qué conocer tan grave desliz de juventud. Seguro que cuando
se hayan visto frente a frente en la Sala ninguno de los dos se ha
reconocido.
- ¿Es éste el violador? -. Habrá preguntado su Señoría a la mujer
mancillada.
- ¡Y yo qué se! -. Habrá sido su respuesta, lógicamente.
Tal vez entonces fuera rubio y con melena y hoy sea calvo y canoso.
¿Cómo va ni a reconocerle? Y la que fuera núbil moza ahora es una
mujer en toda la esplendidez de su vida. Eso no vale. Es remover la
mierda y ésta huele siempre peor cuando se hace. Lo que hay que hacer
es limpiarla en su momento.
Les aseguro que si a este villano le dejaran apropiarse indebidamente de
10 millones de euros y le juzgaran dentro de 20 años, por mucha condena
que me echasen daría el golpe ahora mismo. Primero, porque ya no iría
a la cárcel por razones de edad, si es que estoy vivo, y,
principalmente, porque que me quitasen lo bailado.
- Si para tan largo me lo fías, echa un cuartillo más. -. Decía el
bebedor al tabernero. Y es así de cierto. ¡Los leguleyos y sus
papeles..!
Y como lo prometido es deuda y la señorita Nevenka Fernández ha ganado
el pleito al alcalde de Ponferrada, yo que prometí presentarle mis
excusas así lo hago públicamente.
Ahí sí se han dado prisa en celebrar la vista, ¡vive el Cielo!
Escuché a decir a la Presidenta de la Asociación de mujeres
maltratadas, o una organización de nombre similar, que una causa de ese
tipo viene a verse en dos o tres años, como mucho cinco, salvo la
anteriormente mencionada cuyo retraso irracional debería costarle el
cargo a quien haya sido responsable de tal negligencia. La de Nevenka ha
sido visto y no visto y con televisión en el Juzgado, cosa que yo
entendía que no era permisible. (No me dejaron pasar una humilde
grabadora a un pleito laboral). Normalmente, las pruebas de grabaciones
de audio no son tenidas en cuenta, (la mía no lo fue), pero la de la
concejala ha sido la que ha pesado en el fallo. Más manipulación ya es
imposible. Y la presencia de la citada señorita en todos los programas
"del corazón", muy sospechosa. Una señora periodista de gran
prestigio llegó a afirmar que el tal Ismael tenía cara de chulo.
¡Válgame Dios si un periodista masculino dice que la Nevenka tiene
cara de golfa! Ése no vuelve a escribir más que la lista de la compra
para su mujer mientras es azotado por ella.
Que el alcalde fue idiota eso está claro. Bien dice el refrán que
donde tengas la olla no metas las narices. Pero que ha sido víctima de
un acoso y derribo político lo tengo más claro que el agua. Dicen que
se presentó a un concurso de gilipollas y que no lo ganó precisamente
por eso, por gilipollas. ¿A quién se le ocurre meter a la amante donde
uno trabaja? Siempre estará expuesto a sufrir un ataque de celos, de
despecho o hasta que le tomen muestras de ADN, como le pasó a quien
todos conocemos con una becaria. Claro que si, a cambio, a partir de
este instante don Ismael cobra por conferencia dada lo que aquél, que
le saquen hasta la última gotita de rencor que tenga. Las penas con pan
son menos. Y si son con jamón de Huelva, mucho menores.
Señorita Nevenka, le he pedido excusas. He cumplido con mi total
palabra. Pero como lo cortés no quita lo valiente, me permito
decírselo desde este humilde rincón que me vienen prestando: - ¡Usted
miente y es una farsante!
Ha medrado durante años a costa de un imbécil que no pensaba más que
con los genitales ante su hermosura y para una vez que ha usado la
cabeza le han dado de lleno en ella. Y no mezcle a la esposa del
Presidente del Gobierno en estos negocios, que lo único que usted busca
es popularidad a costa de quien sea. ¿Nos apostamos algo a que en las
próximas elecciones usted va en las listas de otro partido, y no de los
minoritarios? El tiempo lo dirá y no han de pasar otros veinte años,
sino uno solamente. A usted le han hecho "justicia" por ser el
imputado relevante. Y a la pobre madrileña, víctima de mayor ultraje
porque ella no consintió, le han dado por donde amargan los pepinos.
Llevaba usted razón, señor Pacheco. Pero yo no puedo decirlo.
A
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