Un año que llega

Un año que se va y uno nuevo que viene. Esto, según la cultura cristiana y occidental; porque, según otras de diferentes partes del mundo, no ocurre lo mismo en todos los sitios la noche del 31 de diciembre. Pero el poderío económico y comercial de Occidente se ha impuesto a los demás y el año chino de la rata, o el que corresponda, o la distinta medición de la hégira apenas si cuentan en estos instantes; aunque no podamos decir lo mismo en un futuro no muy lejano dada la expansión de las naciones que miden el tiempo de otra forma. Pero de momento, y mientras nos llega, mañana será 1 de Enero de 2008. Fecha que tampoco parece corresponderse con la cronología real del nacimiento de Jesucristo, pero no vamos a liarnos con más detalles históricos.
El caso es que 2008 es bisiesto. Y conocido es el refrán de año bisiesto, año siniestro. Y la verdad es que, tal y como se plantean las circunstancias internacionales, no es de extrañar que lo fuese. Los recientes sucesos trágicos de Pakistán, la inacabada guerra de Irak - que está muy lejos de poderse dar por con concluida -, la incertidumbre en algunos países caribeños… Y, más que nada, el peligro del terrorismo islámico; que es muy capaz de desestabilizar el orden instituido mundialmente por los Estados Unidos de Norteamérica, que asimismo se enfrentan por primera vez en su Historia a la posibilidad de que una mujer o un descendiente de esclavos negros ocupen la Casa Blanca.
Si unimos a todos estos acontecimientos políticos el fenómeno del calentamiento global del planeta, el menú ya está servido y que Dios nos coja confesados. Pero no todo van a ser desgracias y seguro que también ocurrirán cosas buenas. De momento habremos vivido un año más, lo cual ya es muy importante.
Ciñéndonos a la Política Nacional, en marzo tendremos elecciones generales y ya veremos qué ocurre. Si, como es de suponer por las encuestas realizadas, vuelve a ganar el señor Zapatero - que no el PSOE, que poco tiene que ver con él, ya que las ideas de este caballero tampoco tienen mucho que ver con las ideas socialistas y sí mucho con las suyas propias de lo que es España - me temo que esto va a ser la debacle separatista tras haber contemplado el bochornoso espectáculo del pasado sábado 29 en el estadio de San Mamés; donde se quemaron banderas españolas y faltó el canto de un euro para que proclamasen la independencia de Catalunya, Euskalerría y el País Galego.
Y ZP dispuesto a pactar con esos individuos si le es necesario. Ya que la mayoría absoluta es difícil que la obtenga nuevamente. En el momento en que escribo estas líneas, y que yo sepa, ni el Presidente del Gobierno ni el Fiscal General del Estado deben haberse enterado de tal noticia. Y si sí la conocen, no deben haberle prestado la menor importancia a la misma. Mientras, el Partido Popular - con el cual no simpatizo ni por asomo, pero al que considero el único capaz de terminar con estos desmadres - supongo que estará mascullando rabioso; pero no mucho ya que a la mañana siguiente obtuvo, sin aparecer como organizador de tal evento, un gran éxito en la manifestación convocada por la Conferencia Episcopal en defensa de la familia tradicional.
Pero todos estos son temas de políticos, quienes - como todos van a lo mismo, a llenarse sus bolsillos - nos deben preocupar pero solamente lo imprescindible. Lo que sí debiera ser motivo de preocupación sería pensar en que multitud de familias españolas no llegan a fin de mes. Y peor que se avecina el panorama, según leo. Ha tenido que venir el ministro Solbes a explicarnos que 1 euro no equivale a 100 pesetas, cosa que ya indiqué hace años sin necesidad de ser economista pero de lo cual muchos no parecieron darse cuenta. O sea que, al menos en eso, sé lo mismo que Solbes sin haber tenido sus estudios. Con tener sentido común era más que suficiente.
Pero mientras pienso en todo esto, sentado en mi quiosco de la ONCE a las puertas de El Corte Inglés, contemplo a la gente pasar cargada de paquetes. Me da la impresión que menos que otros años; pero cargada, sí. ¡Para eso se inventaron las Tarjetas de Crédito! Después ya se verá cómo se paga, pero ahora no importa.
¿Y si por un casual ganase el PP? Cosa harto improbable, pero también posible. Pues que, como seguramente tampoco lo haría por mayoría absoluta, con alguien tendría que pactar. No me imagino a Mariano Rajoy chalaneando con Carod Rovira; pero, ¡vaya usted a saber! Que cosas más extrañas se han visto.
Total que, a mi modesto entender, el panorama es catastrófico; pero, ¿qué le vamos a hacer?
De momento, comernos las doce uvas de la suerte y brindar con una copa de cava - a ser posible catalán, que es el que me gusta a pesar de todo y aunque tenga raíces extremeñas - a la salud de todos mis lectores.
Así que, ¡feliz año y que Dios reparta suerte!
¡Hasta pronto!

 

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