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Una generación de
ignorantes
Las nuevas normas establecidas para pasar de
curso en el Bachillerato, permitir hacerlo habiendo obtenido cuatro
suspensos en el anterior, me trae a la memoria aquel viejo chiste en el
que un individuo le pregunta a otro:
- ¿Y usted estudia o trabaja? -.
- ¿Mande? -. Responde el interrogado.
- Que en qué trabaja... -. Pronuncia esta vez su interlocutor.
La diferencia es que a partir de ahora, y por obra y gracia del Gobierno
del PSOE, la pregunta final será que qué estudia. Porque los que
trabajan, sobre todo en algunos oficios, van a ser desde luego mucho más
inteligentes que aquellos que acaben sus estudios arrastrando cuatro
suspensos eternamente.
En mi juventud, el ser Bachiller Superior era todo un Título que hasta
te confería el tratamiento de Don. No de la Mafia, por supuesto. Y no
hablemos ya de épocas anteriores… El Bachiller Sansón Carrasco,
personaje de El Quijote, era bastante más culto que muchos de
los Licenciados Superiores actuales. Y hasta hace no mucho tiempo tener
el Bachillerato Superior era tener algo. Ahora apenas significa nada más
que saber leer y escribir malamente, ya que las operaciones matemáticas
las realizan las calculadoras y los ordenadores.
No voy a pretender que la Enseñanza sea tan dura y tan cruel como
antiguamente en la Universidad de Salamanca, en la cual enfermaban los
alumnos el día del examen a causa de los nervios; o como en la Escuela
de Ingenieros de Caminos, donde te suspendían por poner una falta de
ortografía tras haber resuelto a la perfección tres problemas de alta
Matemática. No era infrecuente que al calcular el área de un triángulo
- b x a/2 -, (altura se representa como h por provenir la fórmula del
francés hauteur), se escribiera "haltura". Pues a la
calle y hasta el año que viene, que no existían exámenes de
septiembre en aquella época.
No. Ni tanto ni tan calvo como el otorgar todo un Doctorado a quien
responde que Velázquez y Franco son los nombres de dos jugadores de fútbol.
Lo cual es cierto, por otra parte, pero dice más bien poco en favor del
individuo que responde de esa manera.
El objetivo de esa "flexibilidad aprobatoria" dicen que es
acabar con el llamado fracaso escolar que obliga a muchos chicos a
abandonar los estudios, pero pienso que el resultado no va a ser otro
que la creación de unos Licenciados muy especializados en una materia
concretísima pero que para otra cosa no van a saber ni escarbar
cebollinos. Su única meta será triunfar en su especialidad y ganar
mucho dinero, que les convierta en obedientes y grandes consumidores.
Mientras sepan manejar como autómatas todos los aparatos de alta
tecnología, que ya les han implantado en el cerebro que son
imprescindibles, no tendrá la menor importancia que después no sepan
hacer la O con un canuto. Siempre ha sido más sencillo gobernar un
pueblo de incultos que de intelectuales y ése debe ser el fin que busca
el Gobierno Socialista.
Pensar… ¿Qué es eso y para qué sirve? ¿Se tienen mejor coche y
chalet adosado y con piscina con ello? ¿No? Entonces no es interesante.
Y estos que así opinan y así legislan son aquellos mismos que en mayo
del 68 proclamaban que "la imaginación al Poder"… O eso
dicen.
¡Joder y cómo se cambia en cuanto uno se encuentra acomodado en la
poltrona del mismo! Para luego hacerles caso en nada y volver a
votarles…
¡Hasta pronto!
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