¿Y ahora, qué?

Es la pregunta que todos los españoles, incluso aquellos que no desean serlo, se deben estar haciendo respecto del tema político; que, si bien es importante, me da en la nariz que no es el que más interesa a muchos de los que vivimos en esta piel de toro. Hay otros que lo son mucho más, como el del coste de la vivienda, la precariedad en el trabajo, la inmigración incontrolada y, sobre todos, la forma de llegar a fin de mes de la mayoría de los ciudadanos con los sueldos y pensiones tan ridículos que existen y dada la carestía que han adquirido los productos más indispensables.
Pero, dejando todo esto a un lado y ciñéndonos al asunto de la res pública, una de las pocas frases inteligentes - y que no deja de tener su enjundia - que hemos podido leer es la del Presidente del Gobierno: - Si todos los Partidos opinan que han ganado algo y están todos satisfechos, significa que la Democracia funciona. -.
Y es cierto. Porque, en Venezuela, el "negro" Chávez no puede decir lo mismo. Una emisora de televisión le molesta? Pues va, la clausura y pone en su lugar otra nueva más afín a su Política. 
Aquí, en España, no sucede nada de eso. No sólo no se cierran emisoras sino que se permite que ETA vuelva a estar presente, con toda legalidad, en los Ayuntamientos y que un cabrón como De Juana Chaos siga estando en libertad una vez recuperada la salud. Si lo soltaron porque se estaba muriendo, ahora que está ya sano debería ingresar en prisión. ¿O no?
¡Pues no! España es diferente, como decía el viejo slogan. Aquí nos da por el culo el jefe y encima le pedimos perdón por darle la espalda.
Fíjense si seremos distintos, que me gustaría conocer cuántos exiliados y emigrantes españoles volvieron a España a la muerte de Franco. Solamente los que creyeron que podrían "tocar poder"; de los otros, más bien pocos. Y, si acaso, de viejos y para morir en su tierra natal. 
¿Y ahora, qué? Pues el mismo Zapatero lo dijo en 2003: - Quien gana las Municipales, triunfa en las Generales.
Y aparte de la clamorosa derrota en Madrid, que ha sido apabullante, el PSOE ha conseguido casi 200.000 votos menos que el P. P. Así que ya sabe don José Luis lo que debe ir haciendo, aparte de las maletas: Darse prisa en conseguir su intento de desmembrar España de una vez. Que si no corre, no va a darle tiempo.
Lo malo del tema, para mí, es que aunque sí confío en Rajoy no me fío en absoluto de quienes le rodean; porque es que tengo la sensación de ver las mismas caras de los ministros del abuelo gallego. Lo mismo salimos de Guatemala para ir a parar a Guatelpeor.
Hay una esperanza para la izquierda realmente progresista pero española. Y se llama Rosa Díez. Pero como ya no habrá tiempo y habría que hablar a ocho años vista, los que gobernará el P. P., mejor dejaré esa posibilidad para otro día.
¿Tienen curiosidad por saber a quién voté? Pues se lo voy a decir: Me abstuve.
No quise confundirme de nuevo.
¡Hasta pronto!

 

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