Señor fiscal

Fiscal, fiscal, yo lo imploro
de tu miedo y tu razón,
retira la acusación
o tendrás que estar al loro
!"

Esta ripiosa parodia del Tenorio de Zorrilla, otro ripio superlativo y de escasa calidad - pero que quizás por eso mismo, por la facilidad simplona de sus versos, ha calado hondo en el gusto teatral de los españoles y se representa todos los años en multitud de teatros relegando al olvido general a El burlador de Sevilla y el convidado de piedra, de Tirso de Molina, (verdadera joya literaria), - se le podría aplicar al fiscal que iba a acusar a Arnaldo Otegi el otro día y que resultó ser, o esa impresión dio, un amiguete del mismo; ya que al final retiró todos los cargos contra el dirigente de Batasuna; representante político de ETA, por más que quieran negárnoslo.
Para comenzar la serie de disparates, estando fijada la vista del caso para las 10 de la mañana, el señor fiscal se presentó en la Audiencia diez minutos más tarde en compañía de la abogado de Otegi y desprovistos ambos de la reglamentaria toga para explicar la letrada que su cliente no podría asistir a la citada hora "por estar retenido en un atasco de tráfico debido al mal tiempo".
¡Menos mal que en ese momento el fiscal guardó silencio; porque, si llega a hablar, lo mismo dice NUESTRO CLIENTE.
De dónde venían juntos acusador y defensora ni lo sé ni me importa ni tengo intenciones de indagarlo; porque podía ser de pasar la noche juntos, de recoger un maletín de esos que se manejan en el mundo del fútbol o de recibir a través de la abogada una oferta irrechazable de aquellas que solía hacer Don Vito Corleone en la novela de Mario Puzzo. O, incluso, de oír Misa juntos.
Cualquiera que fuese el sitio de donde procedían, lo único que sé es que, por escribir lo que anteriormente he escrito, ese fiscal podría acusarme por injurias ya que yo no cuento ni con el dinero de Otegi - por cierto, ¿de qué vive ese tipo? De trabajar, no - ni con varios pistoleros dispuestos a matarle si lo hace. Ni con el beneplácito y "la sugerencia" del Partido en el gobierno, por supuesto.
Los Magistrados de la Audiencia no pararon en barras ante el desacato del acusado al no acudir a la vista e irse tranquilamente a su casa y dieron orden a la Guardia Civil de que le detuvieran y le trasladasen a Madrid en un avión fletado para la ocasión. Lo trajeron esposado y pudimos ver las escenas de su detención; contemplando como la Guardia Civil, fuertemente armada y con perros policías, hacía frente a un grupo hostil que intentaba impedirla. ¿Qué le pasaría por el cerebro al agente que, viéndose acosado, exclamó: - ¡No me toquéis más los cojones! ¡Si he dicho atrás, es atrás!? Lo ignoro, pero no dudo que le hubiese complacido hacer uso de su arma reglamentaria recordando a sus compañeros asesinados por los mismos o parecidos que querían impedir la detención.
Pero, digo yo, puesto a ser honrado y a ahorrarle dinero al contribuyente, el fiscal podría haber informado antes de que se produjeran todos esos gastos y molestias su propósito de retirar los cargos. Claro, que eso lo mismo le hubiese costado una sanción y el final de su carrera. Y como aquí cada cual va a su propio beneficio y además el miedo a los etarras es libre, no le importó lo más mínimo que la comedia siguiera adelante; riéndose así de los Magistrados, de la Justicia y de todos los españoles. ¡Qué a gusto se tira cuando la pólvora la paga el rey, como se decía antiguamente! Cuando tiene que pagarla uno mismo, se apunta con tino y se escatiman los cartuchos.
En fin, creo que ya está casi todo dicho: Una nueva claudicación del gobierno ante ETA, ya que Otegi es pieza clave para la rendición - que no negociación - que se desea hacer con la banda terrorista. Ya lo escribí hace tiempo, ZP quiere pasar a la Historia con el apelativo de El Pacificador. A costa de lo que sea y de quien sea. ¿Que hay que entregar Navarra a cambio? Pues se les da Navarra. Y, de paso, Cantabria, La Rioja y Burgos si es preciso; que también parecen apetecerles a los etarras, porque es donde les gusta ir a veranear y a comer.
Y que nadie me tilde de ser partidario del P. P., porque no lo soy en absoluto. Para mi pesar, soy uno de los que con mi voto contribuyó a nombrar Presidente a semejante megalómano; de lo cual bien que me arrepiento. Pero como la otra opción tampoco me parecía buena, opté por la que creí menos mala. ¡Si mi alma llega a saberlo..!
¿Cuándo habrá en el mundo un solo político que no quiera lucrarse, bien en dinero o en fama, y busque únicamente el bienestar de su pueblo y el reparto equitativo de la riqueza? Ya sé que es soñar una fantasía, pero creo que hubo uno: Mathama Gandhi. Por eso lo asesinaron.
A Jesucristo no le considero como un político, pero le mataron igualmente.
¡Hasta pronto!

 

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