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No nos moverán
Sí, como cantaban los niños de aquella
inolvidable serie de Televisión Española Verano Azul, en la
cual se hizo célebre el inolvidable actor Antonio Ferrándiz, NO NOS
MOVERÁN.
Al valeroso y sufrido pueblo español, y a cuantos inmigrantes han
llegado a trabajar honradamente entre nosotros, (de los cuales dos han
muerto en el bárbaro atentado de ayer, 30 de diciembre de 2006), no nos
va a mover de nuestra actitud gallarda y digna ni las amenazas y las
bombas de ETA ni las incongruencias de nuestros políticos. Nos podrán
asesinar vilmente, nos gobernarán con desacierto, nos esquilmarán
hasta más no poder y nos podrán maltratar con todo el rigor que tienen
por costumbre; pero esta mañana, cuando he ido a comprar la Prensa a El
Corte Inglés, las caras que se veían eran de felicidad y de esperanza
aunque se advirtiera cierta preocupación en ellas.
No, señores de ETA, señores del Gobierno, señores de la oposición,
no van a poder con todo un pueblo que ha dejado muestras a lo largo de
su Historia de que sabe sufrir y luchar y ha soportado más tiranos que
todos ustedes juntos. Mientras por nuestras venas corra la sangre que se
vertió gallardamente en toda Europa, en América, África, Asia y
Oceanía, nadie nos moverá.
Se romperá una tregua, se perderá una batalla, esta nochevieja
reiremos quizás menos; pero nadie nos va a impedir comernos las uvas y
desearnos felicidad para el año venidero.
No tenemos miedo ni a unos asesinos que pretenden una independencia
absurda. Ni a un Gobierno que ha sido engañado por ellos. Ni tan
siquiera a una oposición que no ha sabido estar a la altura de las
circunstancias. A los españoles y a nuestros hermanos inmigrantes, que
son portadores de idénticos valores, no nos asusta nada ni nadie.
Quizás podrán matarnos, pero no por eso lograrán la victoria. Nos
dirigirán tan mal que llegaremos a estar hartos y no les votaremos a
ninguno. Pero, como dijera Santo Domingo de Silos a aquel rey
castellano: - Señor, la vida podréis quitarme, pero más no
podréis.
Y a una Nación que piensa así es muy difícil, por no decir imposible,
reducirla y vencerla. Napoleón Bonaparte, el mejor general de todos los
tiempos, lo aprendió muy bien en sus propias carnes. A un pueblo que ha
sufrido a un Fernando VII y a un general Franco y muchas guerras civiles
anteriores, no le asusta ya nada. Así que vayan despidiéndose de la
idea de que van a vencernos.
Después del gran fracaso de su discurso de anteayer, prontamente
respondido por los vándalos etarras, ¿qué debería hacer el señor
Rodríguez Zapatero si fuera consecuente? La respuesta no es otra que
convocar elecciones a la mayor brevedad posible. Aunque desde luego la
alternativa es muy pobre. Pero el ganador de esos comicios saldría
respaldado por un gran apoyo del pueblo y podría tratar el problema
independentista seriamente.
En fin, que es Nochevieja y no es día de cansarles con más problemas
que los que ya tienen: Hipotecas, trabajo, sueldos escasos. Los que
conlleva la vida misma.
Así que terminaré repitiéndolo una vez más: ¡No nos moverán! No
tienen fuerza suficiente para ello.
¡Feliz 2007 y hasta pronto!
Con mis mejores deseos,
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