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Tocando las pelotas
Está visto y comprobado que de un tiempo a
esta parte, (los más ancianos dirán que así ha sido siempre), hay
gente con ganas de tocarle las pelotas al prójimo. Y no jugando al
fútbol precisamente.
Leo en la Prensa que el mundo islámico se halla harto cabreado con Su
Santidad el Papa Benedicto XVI por unas declaraciones que hizo en medio
de una conferencia, en las que puso a Mahoma a caer de un burro. Y los
musulmanes, sobre todo los extremistas, se han enfadado; y con razón, a
mi modesto entender.
¿No fastidió a la Iglesia Católica la publicación de la novela,
posteriormente llevada al cine, El Código Da Vinci? Y en esa
obra lo único que se afirma es que Jesucristo se desposó, como
cualquier hombre sano y normal, con una mujer, María Magdalena, y tuvo
un hijo de ella. ¡Anda que si llega a indicar que mantuvo relaciones
inconfesables con San Pedro! La que se arma es chica.
Por ello entiendo perfectamente que los seguidores de Mahoma se hayan
molestado, igual que se fastidió el Vaticano con dicha novela. El Papa
dicen que es infalible cuando habla de Dogmas de Fe, pero no cuando
habla de fútbol; porque entonces acertaría todas las quinielas. Así
que mejor sería que se quedase callado en ciertas ocasiones, ya que sus
declaraciones no son las de un mindundi como un servidor sino las del
representante de millones de católicos. Y luego son estos los que pagan
los platos rotos. Debe ser más difícil atentar contra el
"papamóvil" que poner una bomba en el Metro de cualquier
ciudad europea.
Los otros que han tocado las pelotas han sido esos dos militares de la
base de Rota que han contraído "matrimonio", los
"Albertos". Al leerlo, me quedé de piedra creyendo que de
otros "Albertos" se trataba; pero enseguida caí en la cuenta
de que los financieros son más mujeriegos, aunque también sean más
ladrones.
La homosexualidad se ha dado siempre en todos los ejércitos habidos y
por haber. A falta de pan, buenas pueden ser tortas. Y dice el refrán
que: En un momento de arrebato, se le da por culo a un gato. Así
que contra ella no me meto.
La vigente Ley ampara sin duda a estos dos soldados; pero casarse con
uniforme de gala es tocar las pelotas a toda una Institución tan seria
como es el Ejército. Lo hubieran hecho de paisano y sin comunicárselo
a los medios y todos tan tranquilos.
De esta forma, lo único que han conseguido es chinchar un poco a toda
una profesión en la cual uno de los supuestos que siempre ha imperado
ha sido el de la virilidad; aunque ahora haya mujeres en la misma, pero
se las trata como a "efectivos" y no como a féminas.
¿Se imaginan ustedes al pendenciero y valiente Capitán Alatriste
casándose con uno de sus compañeros de armas? Más bien, no. Pues lo
mismo.
Lo dicho, que hay cosas que no me cuadran. Pero será efecto sin duda de
mis ya 60 años, que le tornan a uno en un cascarrabias. Mas ya soy
demasiado viejo para cambiar tan radicalmente de pareceres.
Cada cual puede hacer de su capa un sayo y con su boca y su culo lo que
quiera, mientras no se dedique a jeringar a los demás. Y Su Santidad y
estos militares, cada cual de diferente forma y salvando las distancias
y con el mayor de mis respetos, es lo que han hecho. Y no disculpo de
ninguna manera su actitud.
¡Hasta pronto!
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