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70 años después
Efectivamente, el martes próximo se cumplirá
el septuagésimo aniversario del comienzo de la más cruenta guerra
civil entre españoles. Cierto es que, anteriormente, siempre hemos
andado a la greña y partiéndonos la crisma unos a otros en guerras
internas, desde los tiempos de los visigodos hasta las habidas entre los
diversos reinos cristianos; en la Guerra de Sucesión cuando los
Austrias y los Borbones, y en las Guerras Carlistas. Pero "la
guerra", para nuestra generación, ha sido y será siempre la que
se inició el 18 de julio de 1936. Aunque, realmente, en Marruecos
comenzó un día antes; el 17, con la llegada del general Franco a bordo
del Dragón Rapide. Pero "el espíritu del 18 de Julio" ha
sido desde aquel día el que ha gobernado de peor o mejor manera las
vidas de los españolitos nacidos antes de 1977; fecha en la cual
rindió el alma el dictador y dio comienzo la Transición Democrática.
Y desde entonces, hasta nuestros días.
Pues me voy yo tan decidido a mirar el calendario para comprobar las
fechas actuales, (mañana se cumplen también los mismos años de los
asesinatos del teniente Castillo, de la Guardia de Asalto, y de don
Joaquín Calvo Sotelo), y me encuentro con que en el que tengo colgado
en mi rincón, proveniente de la revista femenina PRONTO, hay una errata
y viene dos veces el día 16, la Virgen del Carmen, como domingo y
lunes, el 17 martes y, luego ya, el 19, miércoles. Es decir, que al 18
de julio se lo han comido por las buenas. Este año no existe, según
dicho calendario. No escaneo el mismo porque ocuparía mucho espacio,
pero aquellos que puedan tenerlo en su poder podrán comprobarlo. Y los
que no, que confíen en mi palabra porque es cierta.
Esta faena de los duendes de la imprenta, (casual o no, ¡pero qué
casualidad, vive Dios!), me ha llevado a aplicar la teoría de la
heteroteria. No, no busquen esa palabreja en el Diccionario de la Real
Academia Española; no viene en él. Tal vez en alguna buena
Enciclopedia sí lo encuentren. Pero era el término que utilizaba un
profesor de Historia para referirse a lo que pudo haber sido y no fue. A
aquello que hubiese o no sucedido si un hecho histórico no se hubiese
producido. Se juega mucho con que si la nariz de Cleopatra no hubiese
sido tan perfecta, tal vez Julio César no habría abandonado sus
deberes para con el Senado Romano. Y si Adolfo Hitler hubiera muerto en
la Primera Guerra Mundial, no hubiese existido el nazismo seguramente.
Si Franco, siendo segundo teniente durante la guerra de África, no se
hubiese restablecido casi milagrosamente cuando recibió el balazo en el
bajo vientre y estuvo a las puertas de la muerte, también sería un
buen juego para aplicar la heteroteria. Y si aquel año de 1936 tampoco
hubiese existido el 18 de julio, como en mi actual calendario, ¿qué
hubiese podido pasar?
Hay veces que me gusta dejar volar la imaginación y pensar en cosas que
podrían haber sido factibles o no. Si hubiese conocido a una mujer
antes que a otra, si me hubiese tocado la Lotería, si mi abuelo hubiese
sido llevado a la Guerra de Cuba y hubiese muerto en ella...
Posiblemente hoy no estaría aquí dándoles la vara con mis artículos;
o lo estaría, pero con otro nombre. En el caso que nos ocupa, mi
opinión es que, con 18 de julio o sin él, los españoles estábamos
predestinados a enfrentarnos hermanos contra hermanos dada la disparidad
del reparto de la riqueza nacional y la incultura reinante en aquella
época. Y la politización existente que había, cosa que no sucede
ahora en tal grado. Ahora nos limitamos a vivir más cómodamente y muy
poca gente pasa hambre de verdad, cosa que en esos tiempos sí ocurría.
Nos teníamos ganas. Eso está muy claro. Y con Franco o sin él, con
Dragón Rapide o en patera, alguien habría llegado a Ceuta a iniciar el
golpe militar que dio lugar a una guerra que duró tres años y dejó
casi un millón de muertos, (menos dicen que fueron los fallecidos, pero
más los heridos mortalmente en sus almas), y a una dictadura de casi 40
años. De hecho, la conspiración ya estaba en marcha gracias al general
Mola y el general Sanjurjo era el encargado de tomar el mando. Volvió a
actuar la heteroteria y este golpista, (ya lo había sido apoyando el
golpe de Primo de Rivera y, principalmente, protagonizando el intento
del 10 de agosto de 1932), murió cuando volaba desde Portugal para
hacerse cargo del levantamiento. Y Franco, que fue el más listo, se
supo montar en el machito gracias a su hermano Nicolás que transformó
un nombramiento como Jefe del Gobierno Español en otro que lo
convertía en Jefe del Estado Español y Generalísimo de los
Ejércitos.
Han pasado 70 años. Ya sólo los que vivieron la guerra la recordarán.
Los que nacimos después, nos acordamos de las imposiciones del Régimen
Franquista. Y hay muchos que las echan de menos, diciendo que bajo ellas
vivíamos mejor.
Siendo honrado, como acostumbro a serlo, diré que económicamente sí
viví mucho mejor entonces que ahora; pero no podía manifestar mis
ideas ni mis pensamientos. Podía ir donde quería, eso es cierto,
siempre que no sacara los pies del tiesto y me metiera en Política;
pero hubo muchos que no podían hacerlo y a bastantes hasta les costó
la vida el intentar ser fieles a sus pensamientos.
¡Qué lástima que en aquel año no se publicara el calendario de la
revista PRONTO y que aquel año sí hubiera 18 de julio! Porque, a pesar
de que opine que nos hubiera dado lo mismo y sí hubiese habido guerra,
tal vez la paradoja de la heteroteria hubiese funcionado y mejor hubiese
sido para todos. Pero era el Destino de un pueblo que siempre ha sido
demasiado cainita...
¡Hasta pronto! Así, con minúsculas. Intentaré no confundirme como la
revista.
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