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Calumnia, que algo
queda
Debo confesarles que tenía preparado un
artículo bastante entretenido para esta semana y ya estaba dispuesto a
pasarlo al ordenador cuando ha sucedido algo imprevisto. Así que
dejaré aquél para mejor ocasión.
Después de mantener una conversación a través de mi móvil, celular
para aquellos que me leen desde el otro lado del charco y que no son
pocos, observé que había recibido anteriormente un mensaje de texto
que rezaba de esta guisa:
Con un Ingeniero Electrónico que se llama Balbino Sáez Olarra,
miembro del comando TXIRRITA, ETA tiene cogido por los huevos a ZP en el
11-M. Fue quien preparó los móviles. PÁSALO. Y lo firmaba un
amigo de mi juventud con el cual me unen buenas relaciones.
Sinceramente, me quedé sobrecogido e indignado. Espero que entre mis
lectores no haya ninguno que piense que este espanto me vino porque yo
pensara que qué malo era nuestro Presidente del Gobierno o porque le
podían hacer daño por tenerle asido por el sitio que se indica. No.
Los que me conocen de anteriores artículos o de otras lecturas y saben
más o menos cómo respiro sabrán sin duda cuál fue la causa de mi
indignación.
Soy el primero en afirmar que Rodríguez Zapatero es un necio, un tonto
útil puesto en ese cargo por una maldita casualidad. Pero me revienta
pensar que en este país que ese mismo bobo está desmembrando existe
todavía una multitud de descerebrados que se atreve a imaginar que un
español de bien pudo tener algo que ver con el terrible atentado de los
trenes de la muerte. Y ZP se benefició políticamente sin duda de tal
crimen, eso está más claro que el caldo de un asilo. Pero no por los
votos a su favor que ya estaban decididos sino por la no abstención de
muchos jóvenes, sobre todo, que tenían decidido "pasar"
ampliamente de votar a unos u a otros y que, al comprobar cómo y en
qué forma mentían los ministros de Aznar, decidieron castigarles con
votar no ya a favor del PSOE sino en contra de ellos.
En la mesa y en el juego se conoce al caballero, dice un antiguo
refrán. Puesto que la Política es un juego y como ignoro qué hacen en
la mesa, si regüeldan sin reparo o si usan cuchara para pelar una
naranja, me debo ceñir al comportamiento en la cosa lúdica de muchos
miembros o simpatizantes del Partido Popular; que ya empieza a ser el
menor popular de los Partidos porque ataca directamente al corazón del
pueblo, que no es otro que la Democracia y el saber estar. Y con estos
datos debo afirmar en conciencia que anda por ahí mucho canalla y mucho
tonto del culo suelto. Sé que en todas partes cuecen habas y no dudo
que unos puedan ser socialistas; pero que en el otro extremo, porque esa
gentecilla es extremista, abundan más es cierto.
La Democracia, que dicen que es el menos malo de los sistemas
políticos, se basa primordialmente en el respeto a la opinión de los
demás. Acusar de colaborar en un crimen al mismísimo Presidente del
Gobierno y a su cúpula de colaboradores no tiene calificativo. O sí lo
tiene, pero me lo reservo. Porque lo mismo que contra esos desalmados no
va a haber quien interponga una querella, (ya que Zapatero sigue siendo
tonto y no lo hará), lo mismo a alguno de ellos le da por ponérmela a
mí. Y ya tiene uno canas en ciertas partes como para caer en esa
trampa.
Espero, vuelvo a repetir, y deseo, que Mariano Rajoy no tenga nada que
ver en estos infundios porque ya sería el acabóse. Confiemos en que se
trate solamente de un grupúsculo sin mayor importancia. O sea, ninguna.
Por supuesto que el citado mensaje ya ha obtenido un resultado: Yo, que
no iba a volver a conceder mi voto a Zapatero, me lo pensaré muy mucho;
y, aunque quizás siga sin hacerlo, a quien no se lo voy a brindar es a
quien sigue la norma de: - Tú calumnia, que algo queda. Ese
dicho, aprendido escuchando en la ópera de Rossini, Il barbiere di
Siviglia, donde afirma que la calumnia comienza con una ligera brisa y
acaba resonando como un cañonazo, causa peores efectos que las diez
plagas de Egipto.
Está visto y comprobado que todavía hay gentes que opinan que bajo una
dictadura se vive mejor. Porque voy a confesarles qué es lo que me ha
impactado más del mensaje de marras: Su final. Esa orden tajante de
¡PÁSALO! No, hombre. A mí me mandan quienes me pagan, mis jefes, y no
el primer insensato a quien se le ocurre difundir gilipolleces. ¡Hasta
ahí podríamos llegar!
Por cierto, a ver si ahora me envían otro mensajito que diga que
también ZP ocasionó la tragedia de ayer en el Metro de Valencia. Todo
es posible. Esa Comunidad está regida por el PP y lo mismo les odia lo
suficiente como para cometer tal desaguisado.
¡Hasta pronto!
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