Los corsarios

No, el título de este artículo nada tiene que ver con la comedia musical del mismo nombre pero en femenino, con música de Octavi Egea y Ricard Reguant y letra de Guillermo Ramos, cuyo pasodoble es célebre y ampliamente conocido; aunque les confieso que no conozco nada más de dicha obra ya que, aún teniendo cierta semejanza con la zarzuela, la llamada "revista musical" nunca ha sido uno de mis géneros favoritos.
Me quiero referir y me refiero a esos corsarios, ladrones, piratas, sinvergüenzas y estafadores sin escrúpulos que tanto abundan en este país. E imagino que en todo el mundo, ya que parece que la inmensa mayoría de los miembros de la raza humana lleva en sus genes tanto las ansias de robar y esquilmar como de asesinar a sus prójimos.
En estos días ha surgido a la luz la insolvencia de dos reconocidas empresas que durante más de veinte años han gozado de la confianza de sus inversores, los cuales se han encontrado dela noche a la mañana con que los ahorros de toda su vida se han esfumado según el procedimiento del timo de la estampita. Estas empresas invertían en sellos de correos de un valor que afirmaban poseer en un catálogo y resulta que los precios reales en el mercado eran de hasta veinte veces menos. Y esa circunstancia no era ignorada por ningún experto en filatelia ni mucho menos por las empresas financieras ni los periódicos de Economía. Pero así son las cosas. Los avisos que se dieron cayeron en saco roto y ahora todo es un llorar y crujir de dientes de los estafados.
¿Ven? Una de las pocas cosas buenas que ha hecho el Gobierno actual: Sacar a relucir los trapos sucios. Basura que, no es por nada, se acumuló durante el mandato de Aznar pero también de Felipe González; así que ninguno de los dos Partidos queda libre de culpa.
Otros también culpables son muchos Directores de Sucursales Bancarias que, cuando sus clientes iban a pedirles consejo sobre cómo invertir sus ahorros, informaban que su Entidad no podía dar más del interés legal. Pero que ellos conocían empresas que, mediante un mínimo riesgo, sí podrían ofrecerles un suplemento. Y comisión al canto, por supuesto. Que aquí nadie hace nada por nada y todos estamos ansiosos por llenar nuestros bolsillos.
Ahora existe una polémica y una promesa más o menos velada de Zapatero: Que el Estado sí cubrirá y ayudará a aquellos inversionistas cuyas débiles economías así lo justifiquen. Y digo yo: Estos señores, si hubiesen tenido sus ahorros depositados en un Banco o en un Fondo de Inversiones legal hubiesen pagado los correspondientes intereses a Hacienda. Y teniéndolos donde estos corsarios, no. Luego, ¿hasta qué punto se merecen esa ayuda? Claro, son más de 300.000 afectados y son muchos votos cautivos, eso es de cajón. Pero, ¿y los que sí hemos pagado religiosamente y ahora vamos a cargar con el mochuelo de la deuda de aquellos? Supongo que somos unos cuantos más y también debería procurar tenernos contentos. Si con el dinero que mensualmente me deducen de mi nómina van a pagar las trampas de unos tramposos, pues no estoy de acuerdo; así de claro y de conciso.
No dudo que haya casos que den verdadera lástima y seguramente deberán ser atendidos. El de una madre que entregase a su hijo, trabajador de una de esas dos empresas, una pequeña cantidad para que hiciese méritos; por ejemplo. Pero, ¿cuántos habrá de esos? Menos de los que pensaron en obtener un beneficio ilícito, con toda seguridad.
A todo esto, e insistiendo en la cabeza del negocio, ¿cómo es que éste no fue detenido a tiempo por quien pudo hacerlo? ¿Qué beneficios obtuvo a cambio de hacer la vista gorda?
Si cualquiera de los políticos en ejercicio ganaría bastante más trabajando en la empresa privada, eso se dice al menos, ¿por qué se dedican entonces a la Política? ¿Por amor al Arte o porque son unos altruistas? Y nosotros que nos chupamos el dedo, sí.
Matesa, Redondela, Sofico, Filesa, Gestcartera, Marbella, lo de los sellos, los timos inmobiliarios. ¡Coño! ¡Que casi desde que tengo uso de razón no vengo más que oyendo hablar de casos similares! Y todos ellos, me digan lo que me digan, consentidos por los gerifaltes de turno. Hasta leyendo la Historia me aparece un tal Antonio Pérez que esquilmó al mismísimo Rey Prudente; así que no es sólo de ahora.
Dicen que hay hombres honrados. Personalmente, me considero uno de ellos. Pero, por si acaso, que no me pongan "donde haiga", como decía el gitano; que está visto que nadie está libre de echar mano.
Ya saben, hay prostitutas de 20 € y las hay de 200 millones. Las primeras serán las miserables putas. Éstas, las millonarias, es que tuvieron un pasado un "poquitín turbio" pero son muy buena gente.
Ustedes propónganme un buen plan para sacarme 6 millones de euros y lo mismo hasta les presto atención, se lo digo muy sinceramente. Y eso que me considero decente. ¡Anda que si no llego a serlo!
¡Hasta pronto!

 

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