La insolencia y el miedo

"Si hoy España no quiere admitir a Cataluña como Nación, tal vez algún día tenga que hacerlo como Estado".
Éstas y no otras han sido las palabras que el señor Carod Rovira ha pronunciado ante la aprobación por el Congreso de los Diputados del nuevo Estatuto Catalán. Un Estatuto que ha sido aprobado con la oposición del Partido Popular y del propio Partido de Rovira y en contra del parecer de una inmensa mayoría de españoles. Opino que hay asuntos trascendentales en Política que no se pueden dejar en manos solamente de los políticos; al igual que Sir Winston Churchill pensaba que la guerra era algo tan importante que no se podía permitir que la dirigieran los militares.
Yo no voy a decir, como tanta gente a la que he escuchado, que me importa un bledo si Cataluña quiere la independencia y que se la den si es que la quieren. A mí me importa y mucho; y eso que pocas veces he estado en esa región de España y no precisamente por motivos xenófobos como muchos, sino porque no se me ha terciado por motivos de trabajo. Y me importa porque lo que no creo sea de recibo es que unos españoles reciban un trato preferente en detrimento de otros. Y que no me vengan con zarandajas económicas, que si dicha región es más rica actualmente ha sido en gran parte gracias al trabajo de generaciones de inmigrantes de otras más pobres. Pero como mi fuerte no es la Economía, vamos a dejar ese asunto al margen.
Lo que verdaderamente me indigna son esas palabras del señor Carod. Esta mañana le he escuchado en la Cadena SER y ante la pregunta de si se trataba de una amenaza ha respondido que eran solamente "una reflexión". Y los demás nos chupamos el dedo, ¿no?
Ese caballero ha debido pensar que el resto de los pueblos de España son idiotas; o que él es muy listo. Esas palabras son una Declaración de Independencia en toda regla y un desafío al resto del Estado Español. Y quien no quiera verlo así, que siga practicando la política del avestruz.
Respeto a Cataluña, admito que los catalanes posean un idioma propio, admiro su cultura y tengo buenos amigos catalanes; pero de ahí a que me hagan comulgar con ruedas de molino media un abismo. Bien dicen que con la pluma y la palabra bien utilizadas se consigue más que con la espada. Tras muchos años de activismo asesino, la banda terrorista ETA ha logrado menos éxitos que ese individuo con sus melifluos manejos. Y encima, ETA tiene a muchos de sus miembros en la cárcel; sitio al que no irá Carod Rovira ya que la estupidez del Partido en el Gobierno es manifiesta.
Rememorando, en parodia, nuevamente al insigne premier británico, "nunca tan pocos han conseguido fastidiar a tantos". Porque la inmensa mayoría del pueblo catalán lo que quiere es trabajar y vivir en paz y que les dejen practicar sus costumbres, ambición lógica, pero no ser muñecos en manos de un politicastro de tres al cuarto con muy pocos partidarios pero bien eficientes. Si esas palabras las suelta cualquier otro ciudadano, seguramente a estas horas ya estaría el Fiscal General del Estado estudiándolas. Las ha dicho él y aquí no sucede nada y sucederá menos. Agravio comparativo de tomo y lomo, señores. Y todo por un asunto de dinero que imagino que querrán redunde en su propio beneficio y no en el de todos sus "compatriotas".
Lo dicho, así han comenzado todas las guerras de secesión y ahí tenemos el cercano ejemplo de Yugoslavia.
Lo malo de este asunto consiste en que, aunque en las próximas elecciones triunfen los populares, el mal ya no habrá quien lo evite ni quien altere la situación que acaba de crear el señor Rodríguez Zapatero con su "brillantísimo" talante. ¿No se le dijo que no a Ibarreche y a su famoso plan? Pues lo mismo se debía haber hecho en este caso. Pero, al parecer, ZP necesita más de Carod que del lehendakari vasco.
Ahora, ya me contarán qué ocurrirá con el célebre tripartito. Si cada uno piensa de distinta forma, el resultado sólo puede ser uno y es que acaben como el Rosario de la Aurora.
Luego pagaremos todos el pato si algún iluminado se siente acuciado y crispado y nos amenaza con algo peor. Esperemos y Dios quiera que no sea así; pero no sería nada de extrañar.
Perdonen. Cuando he terminado de redactar estas líneas he encendido el televisor y he estado a punto de tirar el artículo al cesto de los papeles. Debe ser que los etarras tienen uno de esos programas espías en mi ordenador y han leído lo de la pluma y la palabra y habrán considerado que la idea era buena. Han "concedido" una tregua momentánea.
Parezco brujo a veces...
Hasta pronto.

 

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