Desaprensivos

Si no recuerdo mal, y suelo tener buena memoria para lo que quiero y además quedó apuntado, prometí hablar esta semana acerca de esos dos "pájaros de cuenta" que habitan el uno por el Norte y el otro por el Noroeste de la Península Ibérica y que dan más la lata que una pandilla de tunos rondando a la vecinita de enfrente en plena noche. Y eso que estos, por lo menos, suelen cantar bien; mientras que aquellos no hacen más que graznar como cuervos carroñeros que son.
Pero el domingo, al leer el Diario EL PAÍS, (no sé a cuál de ellos se refieren ya), que miente más que informa pero que lo compré única y exclusivamente porque regalaban una película, he cambiado de idea y he decidido escribir sobre otro tema.
¡Fíjense si mentirá el periódico de marras que su titular de primera página, a cinco columnas, dice que el PSOE saca un punto de ventaja al PP tras la reforma del tan manido Estatuto Catalán! Cuando hasta el mismo ZP no ignora que si ahora mismo se celebrasen elecciones tendría que abandonar La Moncloa por la puerta de servicio. Menos mal que luego, en la encuesta que expone en páginas interiores, las cosas ya toman otro cariz. De todas formas, que el Presidente de un Gobierno no alcance el aprobado, (4,90), y que el líder de la oposición se quede en 4,45, ya nos da idea de la clase de políticos que padecemos. Y, a todo esto, el que más anda armando la marimorena, ése que dice que es catalán y nacido en Cambrils pero realmente es hijo de un guardia civil aragonés, (y no vamos a dudar de la virtud de su madre como hacen sus secuaces con las de nuestros militares), "ése" no pasa del 2,53. Todo ello en una escala del 1 al 10. Y eso en un medio informativo que es la voz viva de los socialistas; habría que ver qué dice otro que hable a favor de las derechas.
¡Vamos, que votamos y nos dejamos gobernar alternativamente por "el pelotón de los torpes"! Así se les llamaba en la "mili" a los que no sabían llevar bien el paso. Y les arrestaban y no les dejaban salir de paseo. A estos, a los políticos, no es que no los dejara salir yo; es que es para mandarles a pasear indefinidamente. Pero que no se lleven nada de paso, ¡ojito! Que eso sí saben hacerlo y se les da de maravilla. Para eso han estudiado. No recuerdo qué carreras universitarias posee cada uno, pero excepto la de llenar bien sus carteras ignoro cómo aprobaron las demás asignaturas.
Pero vamos al grano, que hoy no quería hablarles de política mas se ve uno forzado a hacerlo aunque no quiera: Resulta que una ciudadana ecuatoriana, sin papeles como es habitual merced a la "magnífica" política de inmigración llevada a cabo por el PP y mantenida por los que ahora mandan, denuncia que le ofrecieron trabajo para frisar lechugas en Murcia a cambio de practicar sexo con quien la contrataba. Es decir, jodida a todas horas: Por la mañana, en los campos, trabajando como una esclava; y por la noche, en la cama por el jefe. Y todo ello, por un salario de mierda.
¡Menos mal que el empleador se trataba de un paisano suyo! Eso deja un poco a salvo la honradez de los españoles, aunque los patronos del sinvergüenza en cuestión sí sean compatriotas nuestros y después seamos nosotros quienes nos comemos esas lechugas sin preocuparnos cómo y a costa de qué han sido cultivadas. Y, encima, pagando un ojo de la cara por ellas. Mas, como dicen que sarna con gusto no pica y ojos que no ven corazón que no siente, todos tan contentos y a disfrutar de una rica ensalada a la que añadiremos unos tomates cultivados por marroquíes medio muertos de hambre en El Ejido y contratados en iguales o similares circunstancias.
Estas últimas semanas les he venido hablando de politiqueos; hoy he querido hacerlo sobre lo que puede llegar a costar ganarse el pan. Por lo visto ya no basta el sudor de la frente; hacen falta otros humores fisiológicos también.
De veras les digo que estoy deseando me toque una buena Primitiva, para irme a las Islas Canarias y esperar a ver si se cumple el vaticinio del señor Aznar sobre que la política de Zapatero nos va a conducir a la "balcanización" de España. Aquella Comunidad Canaria sería independiente y allí sí se podría vivir tranquilo, de momento; dedicándome a escribir y publicar mis poemas, gozando de buen clima y contemplando mujeres hermosas y ligeras de ropa en toda época del año.
¡No me caerá esa breva, no! Así que la semana que viene, Dios mediante, volveré a estar con ustedes a ver si les hablo por fin de esos dos individuos de cuyo nombre no quisiera tener que acordarme. Porque cada vez que lo hago sufro pesadillas.
Saludos.

 

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