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Los tocapelotas
En este país parece existir una especie que,
desgraciadamente, no se encuentra en estado de extinción sino que
prolifera que da gusto. Se trata de unos seres vulgarmente llamados
"tocapelotas" y al parecer son muy proclives a crear
verdaderos estados de excepción; los cuales son muy diferentes a los
otros que anteriormente he mencionado.
Quiero referirme con estas palabras, ya que en esa especie parece estar
incluido, al columnista del Diario Avui llamado Iu Forn. Por cierto, que
me agradaría que me explicasen qué significa ese nombre de Iu porque
hay otros nominativos catalanes de fácil traducción al castellano;
como Joseph, Pascual o Carles, sin ir más lejos. Pero el nombrecito de
marras me da bastante que pensar. ¿Significará Julio, por ventura?
Pues este buen señor, que imagino tendrá la carrera de Periodismo, (o
no), debió basar su tesina final en cómo se puede incitar a alguien a
que se tome la justicia por su mano. Sacaría sobresaliente o quizás
hasta Matrícula de Honor, porque es que lo borda.
En un artículo publicado el pasado jueves en dicho Diario, avisa a los
militares "que van a venir a Barcelona", que no lleven a sus
madres al estar prohibido el ejercicio de la prostitución en dicha
ciudad. Todo ello refiriéndose, claro está, al incidente del Teniente
General Mena, recientemente destituido después de sus declaraciones en
Sevilla, y sobre cuyo asunto escribí la semana pasada.
Como dije entonces, no creo que a Mena le guiase la menor intención
golpista; y no voy a repetir mis argumentos. Que quizás algunos de sus
subordinados sí la tenga ya no voy a discutirlo; pero si encima llega
este individuo y se poner a ejercer su función de tocarles las narices,
ya no me extrañaría nada de lo que pudiera suceder. Es semejante a si
un servidor va a provocar al ex boxeador Casius Clay, el mejor que
recuerdo que ha existido. No sería de extrañar que me vapulease de lo
lindo a pesar de su ya avanzada edad. Dele motivos en esta Nación de
cainitas a alguien más fuerte que usted, y encima armado, para que le
parta el bautismo y seguro que se lo partirá. Y luego, las quejas al
maestro armero. Nunca faltará un "iluminado" que se sienta
salvador de la Patria, que vea motivos más que suficientes para volver
las armas que le ha cedido el pueblo para que le defienda contra éste
mismo. Así ha ocurrido durante siglos y dicen que la Historia siempre
se repite...
Y a todo esto, ¿qué opinan el señor Zapatero y el señor Bono,
ministro de Defensa? ¿Por qué no ha intervenido ya el Fiscal General
del Estado en dicho asunto? Dicen que la Ley de Mourphy siempre se
cumple; y el que ayer fuera un buen Presidente Autonómico de Castilla -
La Mancha hoy es un pésimo ministro. Y es que cada cual tiene su techo
y tanto Bono como ZP lo han sobrepasado y ya no dan una a izquierdas y
mucho menos a derechas.
Esta mañana de domingo he escuchado en la, sin duda, emisora partidista
Radio Intercontinental de Madrid, el programa de Eduardo García
Serrano, periodista que juega a ser demócrata pero al cual se le ve el
plumero o la camisa azul que vistió en su niñez. Y lamento tener que
confesar que unas semanas me pisa él el tema de mi artículo y otras se
lo piso yo a él, aunque con menor audiencia. Y me veo obligado a pensar
que en muchos de sus razonamientos lleva razón.
¡Que yo, un creyente en la Democracia, con ideas más bien de
izquierdas, votante del PSOE en las últimas elecciones, tenga que estar
de acuerdo con unos dijéramos facciosos no saben lo que me molesta!
Pero es que, en este caso y en otros parecidos, la razón es la razón y
no existe más que una. Llamar hijos de puta a todos los militares
españoles es un crimen de lesa traición ya que el primer militar
español es Su Majestad el Rey; y excede una opinión personal sobre un
individuo o una Institución para entrar en el terreno del insulto y de
la injuria. A estas ofensas, un ciudadano normal puede responder con una
querella ante el Juzgado; un soldado puede hacerlo, aunque no deba y me
opondré siempre a ello, como mejor le venga en gana. Y como
desconocemos lo que puede ocurrírsele, mejor que le dejemos tranquilo.
Señor Forn, que también supongo querrá decir Horno, no basta con
pedir excusas ni retractarse de sus palabras diciendo que sólo las
aplica a aquellos que sean militares golpistas. Ni todos los médicos
son excelentes sanadores ni todos son unos matasanos. Hay sacerdotes
honrados y hasta santos; y también los hay muy pendones. Al igual que
existen periodistas serios y que saben lo que dicen y otros que son unos
tocapelotas como usted. Pues ándese al loro, no haya quien desee
cortárselas realmente...
Lo extraño del caso, si llegase esta circunstancia, sería que yo
abogaría en favor de usted a pesar de todo y escribiría, (si me daban
ocasión para hacerlo, cosa que dudo), en contra de quien opino que
está en su legítimo derecho de defender el honor de su madre.
Saludos y hasta pronto, amigos.
A
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