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Matar en Navidad
Hace días, en vísperas de la Navidad, nos
llegó la noticia de que en California, mediante el suministro de una
inyección letal, había sido ejecutada una persona que había sido
propuesta varias veces para el Premio Nóbel de la Paz. El gobernador de
dicho Estado de los sempiternamente poderosos Estados Unidos de
Norteamérica, ese actor austriaco que se hizo célebre con una serie de
películas en las que demostraba tener más músculos que cerebro, no
tuvo compasión de un hombre que después de haber cometido una serie de
delitos y haber sido condenado a muerte por ellos supo rehabilitarse e
infundir en la juventud a través de sus obras la idea de abandonar la
violencia.
Si el internamiento en la cárcel, dice la Justicia, es un método de
buscar la reinserción del individuo en la sociedad y si este hombre lo
había conseguido, dando pruebas más que claras de que aquel asesino
que fue en su día ya era una persona normal y decente, ¿a qué viene
privarle de la existencia justamente cuando se había alcanzado el
objetivo para el cual fue condenado? Está comprobado que en todos los
países la Justicia llega en muchos casos a ser absurda; pero en Estados
Unidos ya es que llega a ser patética por las muchas contradicciones
que ella misma se crea.
No se puede, no es legítimo, mantener a un individuo en prisión
condenado a muerte durante años y años y, cuando ya ese hombre no es
aquél criminal que fue porque se ha regenerado, quitársele de en medio
basándose en que en su día, hace varios años y era otra persona
totalmente distinta, cometió un crimen. Para eso, haberle pegado dos
tiros en el momento de su detención; se le habría ahorrado dinero al
contribuyente y sí se hubiera ajusticiado a un canalla y no ahora a un
hombre honrado y arrepentido. Muy capaz, seguramente, de haber logrado
grandes cosas a favor de sus semejantes.
- ¡Que Dios salve a América ! - Fue la frase del Presidente
Rooselvet cuando se vio obligado a intervenir en la II Guerra Mundial
después del ataque japonés a Pearl Harbour. Y habría que añadir:
Pero que la salve de sus propios gobernantes en primer lugar.
Por aquí, por España, pues nada... Pendientes de que nos prohíban
fumar de una vez el día 1 de Enero, entre otras cosas. Esas otras cosas
pueden ser las subidas de precios ya anunciadas en tanto que los sueldos
permanecen intocables. Habrá que apretarse un poco más el cinturón y
gastar menos; aunque parece que eso poco debe importarle a la gente en
estos días ya que derrochan el dinero de manera desorbitada en
Lotería, en regalos y en saraos. ¿Que cómo lo hacen? Habré de
preguntarle a alguno de estos gastosos cómo se lo monta, porque a mí
no me llega a fin de mes y no paro de trabajar. Será que saben hacer
con los billetes como con el chicle: Estirarlo para que cunda.
Y volviendo al tema del tabaco, que va a traer cola, la otra noche
estaba viendo una de las muchas tertulias que se montan en televisión
sobre el tema. Y se me ocurrieron un pensamiento y una pregunta: Si el
tabaco es malo para el organismo, cosa que no dudo en absoluto, se
debería prohibir su venta; no sólo limitar su consumo ciertos espacios
y a la intimidad de nuestros hogares. Y la pregunta que he mencionado me
sobrevino entonces: Mucho más daño que fumar causará que a uno le
sodomicen, es de suponer. Y sin embargo eso sí lo ha aprobado el
Gobierno del PSOE al legalizar las bodas gays.
Me podrán objetar que cada cual con su cuerpo puede hacer lo que quiera
mientras no dañe a los demás, como con el caso del humo. Y en eso
llevan razón y no lo discutiré.
Pero, sinceramente, prefiero fumarme a cigarrillo a lo otro... Me hará
quizás más daño, pero será a la larga. Claro, que si "la
otra" también es larga, dudo mucho que me doliera menos.
¡Feliz 2006 y tranquilos! Fumar, no fumaremos; pero darnos por el
trasero nos seguirá dando el Gobierno sin necesidad de que uno
pertenezca al Partido Rosa.
¡Ay, Zapatero, cómo nos has llevado al huerto..! Paciencia, que ya
vendrán las elecciones y el otro, aun no siendo mucho mejor, al menos
sí que fuma. Y puros, para más INRI. Supongo que sí nos permitirá
dar una caladita que otra...
A
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