|
Eventos de
importancia
El pasado día 5, lunes para más señas,
España entera se despertó temprano para leer en los periódicos la
noticia más grave e importante del año por lo visto: El entrenador del
Real Madrid, C. F. había sido destituido.
Todos los diarios de la mañana se hacían eco en primera página de
dicho suceso, dejando al margen otros de menor importancia como los
marines y demás seres muertos en Irak, los salvajes atentados en
Palestina, el hambre que asola al mundo subdesarrollado y la
desintegración por la que se ve amenazada España. Menos mal que el
día anterior habían informado ampliamente de las palabras del líder
de la oposición, Mariano Rajoy, tras la manifestación en defensa de la
Constitución celebrada el sábado anterior. O suerte que al futbolero
se le destituyó el domingo por la tarde y no el mismo día de dicha
protesta ciudadana; porque si el cese se produce antes, de lo que
hubiera dicho Rajoy no se había escrito ni una sola letra.
Y es que, efectivamente, que un club de fútbol tan prestigioso como el
Real Madrid atraviese por una crisis tan angustiosa que obligue a su
Directiva a tomar tal decisión, dejando banderías aparte, (ya saben
que soy aficionado del Atlético de Madrid, como Joaquín Sabina y el
detective Torrente), posiblemente sea el notición del año y nos puede
dar idea de cómo funciona este país. O Nación o vaya usted a saber
cuál será el calificativo que le será aplicado al final a lo que un
día se llamó España.
Cuando un Ingeniero de Caminos de mayor o menor categoría técnica pero
con mucho dinero, dueño de una de las mayores constructoras del país,
se mete a Presidente sin tener ni idea del arte de Di Stéfano y
Maradona pero con el objetivo de llenar las arcas del club a base de
vender camisetas de afamados y galácticos jugadores, (aunque estos sean
incapaces luego de sudarlas), no es de extrañar que ocurra lo que
ocurre. Se ficha lo que se cree más conveniente comercialmente, se
olvida el aspecto deportivo y se pagan contratos millonarios a quien
sea.
El señor Luxemburgo vino precedido de muy buena fama allá en su
tierra, donde se juega un fútbol diferente, y se le brindaron los
mimbres necesarios para formar un conjunto capaz de ganarlo todo. Si
luego el equipo no parece estar en vías de ganar mucho y juega fatal,
no tiene importancia; se despide al técnico, se le abona una cifra
exorbitante y se contrata a otro que lo haga mejor. Pero no sé qué es
lo que tiene que mejorar; porque los goles no los meten los
entrenadores, que yo sepa, sino los jugadores. ¡Ah! Que el sistema
utilizado no era el bueno... ¡Haber comenzado por ahí, hombre!
Lo divertido de estos casos es que, como cada maestrillo, también cada
entrenador tiene su equipillo de colaboradores. Y todos ellos también
van a la calle, por supuesto. Más indemnizaciones a pagar al canto.
Hasta una nutricionista que aportó el tío; hija, naturalmente, del
preparador físico. ¿Alguno de ustedes me puede explicar para qué
necesita un deportista de élite que le digan cuáles cosas sí debe
comer y cuáles no? Se supone que, siendo profesionales y ya mayorcitos
no van a meterse una fabada y un cocido a la madrileña entre pecho y
espalda antes de un partido, creo. Pues por lo visto sí era necesaria
la contratación de esa señorita.
Y desde luego que toda esta gente no va al paro como cualquier
trabajador, sino que les queda buena renta hasta que llegue otro
listillo y les contrate y vuelta a empezar con el rotachollo. Igualito
que un obrero o un oficinista al que le despiden de su trabajo... Por
cierto, leo asombrado, en segunda página, que 15.000 empleados de una
importante empresa del sector del automóvil van a quedarse sin trabajo
por necesidades técnicas. Pero seguramente esto no es importante ni
vital. Lo puntual era lo del cese de Luxemburgo.
¿Y les explico el por qué? Pues porque nos da idea de la clase de
personajillos que nos dirigen y de en qué mundo vivimos. Un mundo
enteramente de gilipollas, en el cual muchos de ellos se dejan dominar
por unos pocos más gilipollas todavía.
Esta palabra me recuerda un chiste que se contaba siendo yo mozo...
"Era un hombre tan gilipollas, tan gilipollas, que se presentó
a un Concurso de gilipollas y no lo ganó. ¿Sabes por qué? ¡Por
gilipollas!"
No sigamos mareando la perdiz porque va a darnos lo mismo. Prepárense a
pasar unas Felices Navidades.
Cordialmente se lo desea,
El villano en su rincón
A
portada |