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El puente
Me voy a referir esta semana a una preciosa
presentación en PowerPoint que me envió la otra noche un querido amigo
y que me maravilló por lo bien realizada que está y el mensaje que se
encierra en su historia.
Ésta no es otra que la disputa entre dos hermanos que, hasta aquel día
que discutieron por una nimiedad, se llevaron siempre como uña y carne.
Tan grande fue la disputa que dejaron de hablarse y no llegaron a las
manos porque Dios no quiso. Pero se llamaron de todo lo habido y por
haber. Ambos vivían en dos terrenos contiguos, pudiendo observarse el
uno al otro y no teniendo más remedio que hacerlo dada su vecindad.
Pues, un buen día, apareció un carpintero en la casa del hermano mayor
y le ofreció sus servicios para cualquier reparación que fuese
necesaria. Al pronto, contestó que no le necesitaba para nada; pero, de
repente, cayó en la idea de utilizarle para algo que deseaba. Y le
ordenó construir un muro que le impidiese ver por más tiempo la
propiedad de su hermano, para apartarle de esta manera de su vida para
siempre.
Le explicó sus motivos y el carpintero asintió. Inmediatamente se puso
a trabajar, valiéndose de los materiales que para ello le aportó su
propio patrón.
Éste pasó el día ocupado en otras labores y cuando, a la caída de la
tarde, quiso contemplar la obra del carpintero, se encontró con que
éste había construido, en vez del muro que le impidiera la visión de
su hermano, un hermoso puente que permitía cruzar el riachuelo que
separaba ambos terrenos. Sorprendido, fue a pedirle una explicación;
pero, en aquel instante, vio venir a su hermano menor corriendo a su
encuentro, dando gritos de júbilo mientras atravesaba el puente.
- ¡Hermano! ¡Gracias por perdonarme todo lo malo que he dicho sobre
ti! En vez de odiarme, has encargado construir este puentecillo para que
podamos estar más cerca el resto de nuestras vida. ¡Gracias, muchas
gracias!
E hicieron las paces y fueron tan felices. Entonces, el mayor quiso
encargar más trabajos al carpintero como muestra de su agradecimiento;
pero éste se negó, alegando que era preciso que fuese a otros lugares
donde necesitaban que se fabricasen más puentes como aquél.
Bonita historia y cada cual puede suponer quién era el carpintero
según mejor le parezca. Desde luego, es un relato lleno de amor y de
belleza al completo y que sueña cómo debería ser la sociedad en que
vivimos.
Pero, desgraciadamente, el autor de esta historia también podría haber
ideado otro final mucho más veraz y real que el que en ella nos ofrece.
Como él no lo hizo, y basándome en mis conocimientos de la raza
humana, voy a inventármelo yo y a exponérselo a ver qué les parece y
cuál de los dos sería más factible de cumplirse; y, para ello, retomo
el relato en el punto que dice:
"Sorprendido, fue a pedirle una explicación; pero, en aquel
instante, vio venir a su hermano menor corriendo a su encuentro".
Detrás de él, corrían asimismo cuatro individuos malencarados que
portaban armas. Una vez a su lado, el menor de los hermanos ordenó a
sus sicarios que diesen muerte al mayor, vengándose así de todos los
males que según él le había causado.
Y el carpintero se marchó a otros lugares, decidiendo que a partir de
aquel momento no volvería a fabricar una construcción que permitiese
llevar a cabo ningún crimen.
Observando la realidad del mundo que nos rodea, díganme: ¿Cuál de las
dos versiones ven más repetida a diario en esta vida? Me agradaría que
me contestasen que la primera; pero, desgraciadamente, mucho me temo que
haya mayoría que opine que es mucho más real la segunda y que la
pueden contemplar todos los días y a lo largo de la Historia.
Personalmente, desde luego, me inclino por dar la razón a quienes
piensen de esta manera; aunque bien me gustaría que fuese todo lo
contrario. Pero es la triste y amarga realidad. ¿No están de acuerdo?
Pues les aseguro que, desde que Caín acabó con la vida de su hermano
Abel, los puentes han servido más para invadir al vecino que para
exportarle nuestra cultura. Los medios de comunicación se han utilizado
más para entrar en casa ajena a masacrar que para esparcir cultura. Si
no fuese así, ¿alguien podría explicarme la diferencia del ancho de
vías de ferrocarril entre unos y otros países contiguos? Nunca por
diferencias de criterios técnicos sino para evitar que el enemigo nos
viniese a robar, durmiendo cómodamente en coche cama.
Hasta pronto.
A
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