Don Opas y sus efectos

No sé si saben mis amables lectores que Don Opas, aparte de ser el obispo traidor que, junto con el conde Don Julián, se pasó con sus huestes al bando del moro Tarik en la batalla del Guadalete, dando lugar a ochocientos años de Reconquista, es una marca de vino más bien peleón o, al menos, de no muy buena catadura. Yo lo aprendí en mis tiempos de tabernero, que de todo ha ejercido este villano a lo largo de su vida. Por si acaso lo ignoraban, ya se lo he enseñado, que dicen que siempre es bueno aprender, sobre todo si es en cabeza ajena y no propia, que suele hacer más daño.
Pues bien, ahora que parecen ponerse de moda las leyes "antibotellón", de las cuales ya hablaremos otro día, saco a colación este vino porque con él y con otras sustancias igual de dañinas nos la están metiendo doblada; o, si prefieren, untada de vaselina. Don Opas abrió las puertas a los invasores y en estos tiempos ya ha habido quienes se han ocupado de hacerlo sin necesidad de emplear el calimocho.
Parece que el Partido Socialista, cuando estaba en el poder, firmó un acuerdo por el cual se comprometía a sufragar la enseñanza del Corán en las escuelas públicas españolas a aquellos que lo solicitasen. Y ahora, el Gobierno del PP no va a tener más remedio que cumplir aquel compromiso. La cantidad de inmigrantes que practican la religión islámica así lo exige.
Partiendo de la base de que de sobra sé que me van a llamar racista o xenófobo, lo cual es que me trae totalmente al pairo porque las opiniones de cada uno son muy dignas de respetar y éstas son las mías y aquellas serán las de quienes no estén de acuerdo, insisto en que España está siendo tomada silenciosamente, de forma sigilosa, sin mediar día D ni hora H, por las huestes mahometanas, como lo fue hace siglos. Esta vez no vienen armados con alfanjes ni cimitarras, aunque sí sacan el cuchillo a la menor provocación que ellos estiman se les hace. Ahora vienen con la excusa del trabajo y del hambre y nuestros políticos nos convencen con tales argumentos o tratan de hacerlo. O sea, que ejercen de don Opas transcurridos los siglos.
Aparte de que estimo que la enseñanza de ninguna religión debería ser sufragada por el Erario Público, ya que España es un país políticamente laico aunque la mayoría de los españoles seamos católicos, al menos de bautizo que no de practicancia, no considero de recibo el que unos señores que han sido acogidos en nuestro país sin tantas vejaciones y, desde luego, con más derechos y menos malas caras con los que los españoles eran recibidos en las naciones europeas en los años de nuestra emigración masiva, vengan a exigir un derecho que ni a los mismos cristianos debería corresponderles.
No voy a entrar a filosofar si la musulmana es mejor religión que el cristianismo. Doctores tiene la Iglesia para tratar ese tema. Particularmente, siempre he opinado que era una doctrina más apropiada para el hombre puesto que se adaptaba más a las necesidades y deseos de éste y aún a su propia naturaleza. Y lo sigo creyendo. Pero he escrito bien: "Para el hombre". Porque la mujer, amables lectoras que me honráis con vuestra atención, es un ser maldito y causa de pecado, un ciudadano de segundo orden, en las sociedades que practican esa religión. Para empezar, no tiene derecho a voto, está sometida a la autoridad del padre y luego del esposo y, en algunos lugares, tiene que vestir de forma especial para ser bien vista. Cuando no es lapidada por cometer un adulterio involuntario, asunto que ahora está en candelero precisamente.
¿Eso es lo que van a enseñar a los niños musulmanes y encima pagando con nuestros impuestos para que se lo enseñen? Pues para ese viaje no habían hecho falta alforjas. Nos podíamos haber ahorrado siglos de sangrienta guerra y ahora todos estaríamos mirando hacia la Meca sin haber pasado tantas fatigas. ¿O es que pretenden, por el contrario, convencerles de que tales actitudes no son correctas? Si así es, ¡bendito sea! Pero para ello no es necesario enseñar ni el Corán ni el Catecismo; tan sólo conque se eduque en los valores morales y sociales de la Ética está resuelto el problema.
Señores, no ignoro que soy reiterativo y más pesado que la mano de un novio, pero éste es un desembarco como el de Normandía, sólo que aquí no se hace fuego desde los barcos ni desde las playas. No hay miles de bajas ni ruido de explosiones. Pero el fin es el mismo. En 1944 los aliados tomaron las cabezas de puente y, desde allí, se encaminaron directamente al corazón de Alemania. En 2002, unos vecinos no deseados por la mayoría de los españoles van a conseguir el mismo objetivo. Por ahora parece que no preocupa a muchos, porque se dice que los trabajos que realizan son los que no quieren los mismos españoles, lo cual no sería nada cierto si esos trabajos fueran pagados a nuestros paisanos como corresponde, pero el día que esos niños que ahora nos preocupamos con todo nuestro cariño en escolarizar, a costa de discutir entre nosotros sobre pañuelos en la cabeza y longitud de las faldas, ocupen, como es lógico, los puestos que les corresponderán en la sociedad merced a esos estudios y disputen los empleos a los hijos de nuestras clases dirigentes, va a ser cuando alguien se dé cuenta de la barbaridad que hizo cuando abrió las puertas al enemigo creyendo que era un invitado. Claro, que los hijos de nuestros ricos estudiarán en Estados Unidos o Inglaterra y siempre estarán por encima, pero la inmensa mayoría de nuestra juventud, la que puebla nuestras Universidades, ésa estará cabreada por la competencia.
Va a ser lamentable y a la vez de risa. ¿Esto es ser xenófobo o racista? Pues que venga el buen Dios y que lo vea.

 

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