Gigante con pies de barro

Eso es lo que han demostrado ser al mundo entero los Estados Unidos de Norteamérica, ni más ni menos. En cuanto ha llegado un huracán con nombre de mujer, (no sé a qué es debido ponerles nombres femeninos a esos fenómenos meteorológicos, será idea de algún misógino por aquello de la mala sombra atribuida ancestralmente a las hembras insatisfechas sexualmente), ha aparecido la verdadera cara del Imperio. Hasta tienen que solicitar ayuda a la Unión Europea para salir del trance.
Lo que parecía un huracán más ha puesto de manifiesto que, mientras sus mejores tropas se baten en Irak, los reservistas de la Guardia Nacional son tiroteados por bandas de malhechores que se aprovechan del desastre para efectuar sus pillajes y sus violaciones, haciendo imposible efectuar el rescate de los damnificados. Claro que, al fin y al cabo, la inmensa mayoría de ellos son negros y la poderosa Asociación del Rifle, (de la que era presidente el actor Charlton Heston, nuestro magnífico Cid), tiene mucho poder en Yanquilandia. Y como el desastre ha ocurrido en una ciudad sureña tampoco se le dio demasiada importancia al principio. Unos cuantos negros y rebeldes menos y allí no ha pasado nada. Eso, a pesar de que el Presidente Bush es tejano; imagínense que fuera norteño puro... El caos total.
Lo de "un hombre, un voto" fue desde siempre sustituido en aquella nación por "un hombre, un arma"; y eso es lo que hace posible que las Fuerzas del Orden, incluyendo el Ejército, no se atrevan ni a acercarse a la zona catastrófica. Jugarse la vida ayudando a alguien, sí; pero perderla por culpa de unos matones protegidos por la Ley encima, es demasiado. Sí, protegidos por esa ley que permite la compra de cualquier clase de armamento por el más vulgar ciudadano siempre que tenga dinero para pagarlo.
La Historia nos cuenta que varios Presidentes fueron asesinados estando en activo; otros, agredidos. Y personajes de primera línea muertos, todos sabemos cuántos. Por ejemplo, Martín Lutero King y Robert Kennedy; aparte del célebre Malcom X. Pues a pesar de ello, a nadie se le ocurrió vetar esa ley, tal vez obligado por un falso sentido de la democracia, y así les luce el pelo.
El pelo y el palo que les están dando en Oriente aquellos a quienes "fueron a pacificar". Y en tanto, su propio país asolado. Si es que casa con dos puertas, mala es de guardar...
Releyendo esa misma Historia que acabo de mencionar, pero remontándonos unos cuantos siglos atrás, podremos observar que el Imperio Romano presentó los mismos síntomas en sus comienzos del fin: Emperadores muertos, desastres de la Naturaleza como en Pompeya y Herculano y, sobre todo, desmanes de las masas hambrientas. Y es que también en Estados Unidos, el país más rico del mundo, hay mucha gente pobre; quizás más pobre que en ningún sitio, ya que al comparar su penuria con el lujo deslumbrante de unos pocos resulte mayor. Y el parecido se hace mayor cuando pensamos que en la antigua Roma el poder se compraba con dinero pagado a la Guardia Pretoriana y en USA se les paga a los Sindicatos y otros grupos de presión, que vienen a ser lo mismo. Por tal motivo, un paleto de Texas, como tantas veces he dicho, puede llegar a presidir la mayor potencia mundial y ser dueño de vidas y haciendas a escala mundial, con derecho de pernada incluido. Al final, lo dicho: Un gigante con los pies de barro que puede ser derribado al menor envite.
¿Y en esas manos estamos y de él depende el porvenir de la Humanidad? Pues, lo que digo siempre, que Dios nos pille confesados porque falta nos hace.
Habría otros temas tan interesantes como éste, o quizás más, relativos a asuntos domésticos de España; pero ante lo brutal del desastre estadounidense he preferido volver de mis largas vacaciones, (mal disfrutadas, por cierto; aunque sí bien aprovechadas), hablando de éste. Tiempo habrá, si Bush y sus manías lo permiten, de comentarlos. Procuraré dejar de hacer el vago y retomar mis escritos, aunque para leer desgracias casi mejor no cansarles. Igual me lo agradecen, incluso.
Hasta pronto.

 

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