|
San Fermín, Guerra
y Piqué
Mira por dónde, a unos locos fanáticos no se
les ha ocurrido mejor idea que cargarse la canción más conocida en
España; más que cualquier villancico, más que el La, la, la...
de Masiel y hasta más que el ¡Que viva España! de Manolo
Escobar, que ahora dicen que si es primo mío. Tal vez de ahí provenga
mi afición a dar gritos y entonar malamente romanzas de zarzuela...
Sí, aquella que todos los niños aprendían desde antes de nacer casi, la
del 1 de enero, 2 de febrero... hasta llegar al 7 de julio, San
Fermín, y que, ahora, ¿cómo pasará a cantarse? Londres ha sido
salvajemente castigada por el terrorismo como lo fue anteriormente
Madrid. Y casi de manera idéntica aunque con menos resultados,
afortunadamente. Los muertos no parecen ser tantos como los nuestros.
Ya ha pasado una semana y lo que sorprende bastante es que la Policía
Británica, el célebre Scotland Yard, todavía no ha detenido a nadie y
solamente tienen sospechas. Aquí, a los dos días ya se habían
efectuado varias detenciones. Puede ser consecuencia, naturalmente, de
que en el Reino Unido se respete más la libertad del individuo y los
Cuerpos de Seguridad tengan más cortapisas legales que los nuestros;
pero el caso es que a los guerrilleros, o terroristas, del I.R.A. sí
les saben dar caña, sobre todo el Ejército. Será que ellos conocen
que sí están en guerra mientras nuestros sucesivos gobiernos
democráticos no parecen haber comprendido nunca que lo mismo sucedía
con ETA. Aquí se critica a un juez por investigar si un Partido que
todos saben que no es otro que Batasuna es realmente Batasuna. Pero no
se mete en la cárcel a los componentes de dicha organización, el brazo
político de los etarras. Y así nos sigue y nos seguirá luciendo el
pelo.
Poco hay que explicar sobre la tragedia londinense que no hayamos leído
o visto todos ya. Al Qaeda ha golpeado de nuevo donde sabía que iba a
hacer más daño, nada más conocerse la designación olímpica de la
capital inglesa. Aunque parece no ser ése el motivo sino las
conversaciones del G-8; como sea, que al cabo viene a ser lo mismo,
quienes han pagado el pato han sido los infelices que han resultado
muertos o heridos. Por supuesto que a Blair no le ha sucedido nada, como
tampoco a su jefe el señor Bush.
Ahora, con volver a hablar del triángulo del mal y seguir jugando a la
guerra en Irak todos tan tranquilos.
Dicen que el atentado en Nueva York del 11 - S no influyó para nada en
la guerra contra Sadam Hussein, aunque sí determinó la invasión de
Afganistán, nación que casi nadie conocía salvo porque allí nacían
unos perritos preciosos, y que resultó ser un nido de espionaje y
terrorismo. Igual que sucedió con las armas de destrucción masiva que
Bush quiso demostrar que estaban ocultas debajo de la alfombra del
Despacho Oval. ¡Polillas le salieron! O tal vez restos del ADN del
presidente Clinton, ya saben. Total, que el americano más tonto hace
relojes de madera y encima le funcionan. ¡Enhorabuena!
Aquella maldita foto de las Azores ya ha costado demasiada sangre.
¿Hasta cuándo? Pues hasta que a Bush le salga del pie pararlo.
¡Pobre Londres! Como pobre Madrid y pobre Nueva York. Pero pobres,
sobre todo, los que dejaron su piel en ellas. Paz a los muertos y honor
a los valientes. Y desprecio a los cobardes que engañan a los pueblos.
Y cambiando de tema, a mí me ha hecho mucha ilusión que tanto un
antiguo dirigente socialista como Alfonso Guerra les haya cantado las
cuarenta a más de uno de sus correligionarios y a los independentistas.
Lo mismo que Joseph Piqué, ex - ministro del P.P., haya dicho que
muchos de sus socios, comenzando por Zaplana y Aceves, son una rémora
para el Partido y le condenan a permanecer en la oposición durante
muchos años si esto no cambia.
Cada cual en su cuerda y de acuerdo con sus ideas, se ve que estos dos
políticos conocen bien la partitura. ¿Sería demasiado pedirles que, a
pesar de sus diferencias idealísticas, no tantas, formasen un partido
político nuevo comandado por ambos? Desde luego que en mí tenían a su
primer votante. Alfonso Guerra fue realmente el verdadero Presidente del
Gobierno aunque mandase González, el cerebro pensante; el otro era el
hombre carismático. Y Piqué fue buen ministro... No harían un mal
dúo.
Si ambos se unieran, contando que a este paso a Mariano Rajoy le quedan
pocos telediarios como Jefe de la Oposición después de lo de Galicia y
que Zapatero se está haciendo cada día más impopular aunque las
encuestas y la Cadena SER digan Misa, les auguraba un porvenir fabuloso.
Incluso podían contratar al Alcalde de Madrid y lo mismo hacían un
equipo tremendo, como el que todos los años organiza Florentino Pérez
con su Real Madrid.
Porque, a la postre, tanto lo de Londres como las luchas estúpidas de
nuestros muy estúpidos políticos son, como el fútbol, cosa de
pelotas. ¿No están de acuerdo?
Pues gracias por ese tan rotundo sí que se ha escuchado en mi
calenturiento rincón.
Saludos.
A
portada |