Lo que importa...

Como canta el gitano en la zarzuela La linda tapada, “lo que importa es el camino que falta para llegar”, aunque más tarde afirma que es más primordial “el que dejamos atrás”.

Las elecciones gallegas y su más que incierto resultado, la manifestación en pro de la familia en Madrid y en contra del matrimonio entre homosexuales, la ridícula sentencia de unos jueces disculpando la kaleborroka... Hasta la Declaración del Impuesto sobre la Renta, (que mira que a algunos les duele pagar y cuando pagas es porque lo has cobrado; peor es no deber nada), todas esas cosas a las cuales, si quieren y hay espacio, luego les damos un vistazo, son totalmente baladíes. A juicio de este humilde y cada día más viejo villano, (59 que caen el domingo próximo), lo que tiene una importancia vital es que en España se produzcan hechos como el sucedido hace días en Ferrol, esa famosa ciudad industrial de Galicia, célebre por lo bueno y por otros detalles que ya sabemos todos y no voy a sacar a colación. ¡Menos mal que a alguien se le ocurrió cambiarle el nombre! Cosa que creo no han hecho todavía en Barbate, provincia de Cádiz, con lo “rojillos” que son por allí...

Un sujeto, un ser, un engendro del Diablo, y me quedo corto, de 24 años, ha violado analmente a la hija de su compañera, de 27, colombiana. Él ni sé ni me importa de dónde sea, ya que demasiada vergüenza sería para su país decirlo. Después de consumada tan salvaje y repelente violación, la emprendió a golpes con la cría hasta matarla. ¿Y mientras, qué hacía la madre? Lo mismo ahora afirmará que estaba trabajando haciendo limpiezas. Sí, naturalmente, “limpiezas de sable”, como decía Torrente; porque es a lo que la inmensa mayoría de esas jovencitas, salvo honrosas excepciones, se dedica. 30 euros cobran por un “servicio completo”; y si no me creen, miren en cualquier periódico; incluido La Razón, tan católico él. Pero se conoce que el dinero, como decía el emperador Caracalla cuando su hijo le recriminó por cobrar por utilizar las letrinas, no tiene olor. Y mucho hablar de Dios y de la familia, de los valores morales y de la castidad; pero luego bien que anuncian toda clases de contactos sexuales y de relax.

Los españoles jamás hemos sido racistas ni xenófobos, excepto con los gitanos, (raza que se automargina voluntariamente por su propia idiosincrasia). Y con los moros, ¿a qué negarlo?, por tantos siglos de guerras con ellos. Pero a pesar de ello, todos teníamos nuestro conocido amiguete “paisa” al que comprábamos tabaco y hasta saludábamos en francés los que sabíamos; y no nos importaba alternar con los que nos llamaban “payos”. Pero, ¿ahora? A ver quién es el que me rebate que las políticas desacertadas de nuestros respectivos Gobiernos no nos han hecho cambiar de opinión.

Los pobres varones suramericanos que vienen a trabajar y a dejarse el lomo tienen que estar avergonzados de sus compatriotas. He trabajado con ellos y les he visto dejarse la piel bajo un sol abrasador por cuatro miserables céntimos. Ellas, no. Salvo aquellas que he dicho y que merecen toda mi mayor admiración, las jovencitas se han dado cuenta de que era más fácil ganarse 100 € diarios efectuando tres “servicios” de 15 minutos que no estar trabajando 12 horas para lo mismo.

Ahora intervendrá la Justicia, se condenará al violador y a la desaprensiva madre y a los pocos años en la calle, como el De Juana; limpios de polvo y paja y prestos a seguir haciendo de las suyas.

En España no existen ni la pena de muerte ni la cadena perpetua. Somos muy civilizados para lo que queremos. Máximo, treinta años; y de ellos, descuenten los beneficios penitenciarios.

Y estoy de acuerdo con que no se le prive de la vida a nadie, aunque ellos si se la arrebataran a otros; pero, ¿recuerdan la historia del Conde de Montecristo? Pues eso, confinados en una mazmorra, se tira la llave al mar y un vaso de agua y un mendrugo de pan duro por debajo de la puerta hasta que un día ya no lo recojan. Privados de la luz del sol y con un techo de 1,20 metros de alto, para que tengan que andar de rodillas y así pidan perdón durante el resto de sus vidas por el daño que han hecho.

Desde luego no deseo mal a nadie, pero quisiera saber qué ocurriría si la víctima fuera hija de algún cargo importante. Seguro que el homicida desaparecía en extrañas circunstancias.

Lo demás, si gana como si no don Manuel I EL INCOMBUSTIBLE, si las familias se manifiestan o si los obispos dicen Misa, que es lo que deberían hacer en vez de meterse en camisas de once varas, no tiene la menor importancia. Jardiel Poncela aseguró que las cosas importantes se escriben con H. Miren por donde, en el nombre de Fraga no está; ni en la familia, como no sea en HIJO; y obispo se escribe sin ella. Causalmente, HEMORRAGIA, la causada a esa niña, y HOMOSEXUALIDAD sí la poseen.

Cosas más extrañas suceden, de veras...

¡Cuánto camino nos queda para llegar, aunque también sea importante lo que dejamos atrás!
 

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