|
Corpus Christi
"Tres jueves hay en el año que
relucen más que el Sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la
Ascensión".
¿Cuántas veces le habré oído, siendo pequeño, decir este refrán a
mi difunta abuela? Y, posteriormente, a mi también difunta madre.
Infinidad de ellas.
Estos últimos años se había roto la tradición ya que, parece que por
motivos laborales, el Día del Corpus se celebraba en domingo; pero
nuevamente vuelve a conmemorarse en jueves y, precisamente, este año
sí que es cierto que reluce más que el astro rey: ¡Por fin Arnaldo
Otegi, el dirigente de Batasuna, está en la cárcel acusado de
pertenecer a la banda terrorista ETA. Sí, se le habrá fijado una
elevada fianza que puede ser que sus socios abonen y salga en libertad
condicional; pero de momento está en presidio. Donde ya dije hace mucho
tiempo que deberían estar él y otros de sus correligionarios y en
donde la Justicia no se había atrevido a meterlos.
Pero parece que el Sol ha salido esta mañana del 26 de mayo de 2005
deslumbrante como nunca, en un día tremendamente caluroso y he aquí
que tenemos a tan desagradable individuo entre rejas, horas después de
que hiciera explosión otro coche bomba en Madrid para recordarnos que
ETA, a pesar de tanta debilidad de la que hablan, sigue viva.
Hacía tres semanas que no escribía mi semanal artículo de Opinión,
quizás un poco harto de sus escasos, por no decir nulos, resultados.
Mas hoy, la noticia que recibimos anoche y que se ha confirmado esta
mañana me ha animado a hacerlo. Realmente, estoy satisfecho; y, como
yo, espero que muchos millones de españoles también lo estén.
Durante estas semanas de voluntario silencio han sucedido muchas cosas
en nuestro país y en el mundo; pero ninguna que no puedan arreglarla
los cotidianos tertulianos de las múltiples emisoras de radio y de
televisión. Gente bien pagada por sentarse alrededor de una mesa y
soltar, generalmente, estupidez tras estupidez; personas que, en su
mayoría, no tienen más méritos para estar ahí que el ser amigos del
director del programa de turno y la simpatía política con los
propietarios de la emisora en la que hablan. Paniaguados, en una
palabra; estómagos agradecidos, dicho más vulgarmente.
El caso es que cambias el dial de la radio y escuchas dos opiniones
totalmente diferentes, dependiendo de la emisora captada. Y las dos
tienen soluciones distintas para todos los problemas. Unas, a favor del
gobierno; otras, en contra de todo lo que éste haga. ¡Qué bien se ven
los toros detrás de la barrera, córcholis!
Todos estos magos de la Opinión han discutido durante estos días
quién había ganado en el Debate del estado de la Nación. Unos, la
mayoría, opinaban que Zapatero. Y otro pocos, que Rajoy. ¿Quieren
saber mi parecer? Pues que no sé si ha habido un ganador o no, pero
seguro que sí hubo un perdedor. Y este perdedor se llama España, así
de claro, porque ¡vaya birria de políticos que tenemos!
Ambos contendientes tirándose los trastos a la cabeza, diciéndose
aquello tan viejo de: - ¡Y tú más! -, y, mientras, la casa sin
barrer.
Unos afirman que hay que pactar con los terroristas; los otros, que lo
han estado haciendo durante el gobierno de Aznar, diciendo que no hay
que hacerlo. ¿En qué quedamos entonces? Si ETA entrega las armas,
será conveniente pactar con ella; si no lo hace, no. Ésa es la
opinión de los socialistas. Y la respuesta de los populares, y por
supuesto que la mía también en este caso, ¿qué hay que pactar con
quien está desarmado? Se le aplica la Ley y punto, como se acaba de
hacer en el caso de Otegi.
Esperemos que cunda el ejemplo y que cuando ustedes lean estas líneas
no esté nuevamente en libertad. Ésa y no otra será la única manera
de acabar con el terrorismo. Mientras estén sueltos y puedan causar
víctimas con sus bombas no existirá paz ni tranquilidad para los
ciudadanos honrados que es lo único que desean. Eso y trabajo. Y parece
que lo del trabajo es bastante más difícil de solucionar que el
problema etarra.
Pero demos tiempo al tiempo, que seguro que hace más calor ya que vamos
para el verano.
Que ustedes lo suden bien por el momento...
A
portada |