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"Que sea lo
que Dios quiera"
Éstas han sido las palabras que me ha dicho
el conserje de mi edificio cuando, hoy, día 19 de abril de 2005,
momento en que escribo estas líneas, nos hemos visto después de la
elección de Monseñor Ratzinger como Papa con el nombre de Benedicto
XVI. Y mi respuesta no ha sido otra que decirle que creía que Dios
había tenido más bien poco que ver en ese asunto, que han sido otros
motivos seguramente los que han aconsejado al Colegio Cardenalicio a
efectuar este nombramiento y que no han debido de haber hecho mucho caso
de la influencia del Espíritu Santo, dado que Éste no es economista.
Tampoco voy a caer en el viejo dicho español de que somos más papistas
que el Papa; pero sinceramente opino que la elección no ha sido muy
acertada para la Iglesia Católica en su aspecto pastoral. Este alemán,
prácticamente ya italiano después de su permanencia en el Vaticano
durante décadas, ha sido la mano derecha de su antecesor, el Papa
Wojtyla, y parece que mantendrá su misma línea de conservadurismo;
pero careciendo del carisma que el difunto poseía y con veinte años
más que los aquél tenía cuando calzó las sandalias del Pescador. Si
el Papa polaco semejó que traía una corriente nueva, lo cual luego no
se ha cumplido en gran parte, ya me dirán qué podemos aguardar de un
sucesor que se ha forjado en su mismo estilo y que es mucho más viejo.
Tengo que reconocer que los españoles somos muy exagerados y que el
citado refrán sobre nuestro papismo es muchas veces cierto. Venía para
casa y escucho a dos señoras hablando en medio de la calle: - ¡Y
además de más viejo que un cascales, es nazi!
- Señora, -. Le he dicho. -, que todos los muchachos alemanes
estuviesen inscritos en las Juventudes Hitlerianas era obligatorio,
igual que aquí lo estábamos todos en el Frente de Juventudes. - Pero
es que éste estuvo en la guerra... -. Me ha respondido una de ellas
y, efectivamente, luego he leído que fue movilizado en 1945 y
participó en las postrimerías de la II Guerra Mundial, en la Defensa
Antiaérea. De eso a afirmar que es nazi media un abismo, pero desde
luego no parece muy propenso a la apertura que a juicio de muchos fieles
necesita la Iglesia y que Juan Pablo II no llevó a cabo. Las primeras
impresiones hablan de que si puede tratarse de un "Papa de
transición", como en su día se opinó del gran Juan XXIII que
terminó revelándose como uno de los mejores del siglo XX y quien sí
supo dar un nuevo aire a la vieja y caduca Curia Romana; aire que se
mantuvo después con Pablo VI pero el cual no quiso renovar más
ampliamente el recientemente fallecido. Y digo que no quiso, no que no
pudo porque pienso que no tuvo ningún interés en hacerlo. Como se ha
podido leer estos días, se sirvió de los medios modernos de
comunicación para llenar los estadios pero vació las iglesias con su
férrea postura de no abrirse a los tiempos actuales. No se trata de
beatificar la lujuria y las costumbres libertinas y materialistas de la
sociedad en que vivimos, pero sí de no marginar a muchos creyentes que
por sus circunstancias quisieran estar en paz con la Doctrina pero Ésta
no les admite. Por eso digo que sea lo que Dios quiera, porque lo que el
nuevo Papa va a querer me temo que va a ser más de lo mismo que ha sido
durante estos años.
También va a ser lo que Dios quiera en el País Vasco después de los
resultados de los comicios del pasado domingo. No voy a entrar a
juzgarlos porque ya lo han hecho todos los políticos, cada cual desde
su más o menos afortunado punto de vista, y seguro que saben más que
yo. Pero aun admitiendo que el presidente Rodríguez - Zapatero
considerase que ese partido que realmente es Batasuna pero con otras
siglas no debía ser excluido, con la mano en el corazón les digo que
se me cayó el alma a los pies cuando escuché a Ibarreche gritar en un
mitin: ¡Gora Euskadi askatutá!
¡Pensar que yo estoy preocupado porque voy a tener que pagar una multa
de Tráfico sin ser culpable y que a ese señor, amparado en su alta
condición, no le meta mano el Fiscal General del Estado..!
Un gran pensador dijo: - Que paren el mundo, que me bajo.
Me parece que me entran ganas de gritar yo lo mismo...
A
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