La esencia, en tarros pequeños

Y el veneno también, naturalmente. Viene a cuento este dicho esta semana por dos motivos; el primero, el principal, por el fallecimiento de Rainiero de Mónaco, país que se señala con un alfiler en el mapa y pinchas a los vecinos, y el segundo por el plan del gobierno del PSOE de construir viviendas de 30 metros cuadrados para así paliar la existencia de las mismas al alcance de los jóvenes y facilitar su emancipación.
¿Qué se puede decir del Estado Monegasco? Pues que es uno de los más antiguos de Europa, dado que data de hace siete siglos. Fue el pago que recibió un noble genovés, un tal Grimaldi, por aliarse con un monarca. Aquellas guerras entre güelfos y gibelinos que todos hemos estudiado por encima en la Historia y cuyo objetivo y causas nunca hemos comprendido, ya saben.
El caso es que, a medio camino entre Niza, (Francia), y San Remo, (Italia), existe un pedacito de tierra que no llega a los dos kilómetros cuadrados de extensión y que está habitado por más de 34.000 personas; el estado con mayor densidad de habitantes por kilómetro cuadrado que existe. A ellos, súmenle que recibe todos los días millones de visitantes a dejarse el dinero en sus casinos y se calcula que unos 250.000 pernoctan en sus instalaciones hoteleras. Un hormiguero. Dense cuenta que Mónaco es un poco mayor que el Barrio de Salamanca, en Madrid. Y mucho más pequeño que el de Moratalaz, por ejemplo.
Aparte de eso de la densidad de habitantes por metro cuadrado habría que añadirle también la densidad de millonarios por la misma superficie. Ni en pleno corazón de Maniatan ni en la City de Londres habría tantos. Se quejaba el actual Príncipe, Alberto, de que se decía que su país era considerado como el paraíso de los narcotraficantes que acudían allí a blanquear su dinero. ¿Y cómo que no? ¿De qué iba a consentir Francia que existiese ese minúsculo estado si no le reportase pingües beneficios económicos entonces y de que se encargue incluso de su defensa militar? De esa forma, tanto los millonarios franceses como los italianos, y en general todos los europeos, (millonarios, claro), tienen donde ir a divertirse a la vez que pasan por la lavadora sus dineros negros.
El difunto Rainiero tuvo una gran vista, tanto política como económica, y de un estado que estaba al borde de la bancarrota al finalizar la II Guerra Mundial hizo un emporio de riqueza. Dicen las malas lenguas que fue el millonario Onasis quien puso el dinero para conseguirlo; luego, su matrimonio con la actriz Grace Kelly, también hija de una acaudalada familia y que se hallaba en pleno éxito en Hollywood, adornada por unas fantásticas virtudes de inteligencia, saber estar y elegancia, contribuyeron principalmente al éxito financiero. Aparte de que el príncipe era un hombre con carisma y simpático a todo el mundo; supongo que porque podía proporcionar a cualquier a que estuviese dispuesto a pagarlo todo aquello que deseara, por extravagante y pecaminoso que fuese. El caso es que Mónaco se convirtió, como he dicho, en el lugar donde, paseando, te encontrabas a más gente acaudalada que en todo el mundo entero.
Mala suerte, o buena, según se mire, aparte de ese éxito, tuvo Rainiero: Las hijas le salieron casquivanas y el hijo, el heredero y encargado de asegurar la sucesión... pues ya saben porque es bien conocido el tema. La Prensa del corazón se cebó en los matrimonios, divorcios e infidelidades de las hijas y eso hizo crecer el encanto, el "glamour", del pequeño estado.
Luego, la muerte en accidente de la Princesa Grace sirvió para alimentar más esa atracción ya que estuvo envuelta en el misterio. ¿Era ella la que conducía o era su hija?
El caso es que todo eso atrajo cada día más a la gente rica y que Mónaco tiene las arcas a rebosar. Se ve que saben hacerlo. Ahora veremos cómo resuelve Alberto el tema sucesorio, que creo que lo tiene resuelto a través de su sobrino, y seguro que siguen forrándose.
Y vamos al tema de las viviendas pequeñas. Como el suelo está muy caro, la solución es achicar el espacio vital. 30 metros no son mucho pero conozco en el barrio de Lavapiés a gente que vive en menos. Y en una tienda de campaña, también. Cuando vi en la televisión el proyecto, que había que subir por una escalera de pates de un espacio a otro, como en el coche cama de un tren, me entró la risa; de pena y de vergüenza ajena. Total, habrán pensado los "artistas" que han concebido la idea, para que una pareja que trabajan los dos para poder pagar a duras penas este cuchitril y solamente están en la vivienda el tiempo justo para cenar, ver un poco la tele para enterarse de lo bien que vivimos nosotros y nuestros amigos de Mónaco y echar un polvete antes de dormir, si es que no están reventados de currar, tienen sitio de sobra.
En la zapatería que hay al lado de mi casa, que tiene un amplio rellano rodeado de escaparates y mide aproximadamente lo mismo, duermen todas las noches dos vagabundos arropados en sus cartones. Aquí será lo mismo pero con agua corriente y con mantas.
¿Ésa es la solución que ofrecían los socialistas a la escasez de viviendas? ¿A eso nos ha llevado la subida del metro cuadrado de solar que consintieron los populares durante su mandato? Pues nada, que a los señores Aznar y Zapatero les adjudiquen una vivienda de ésas y dejen sus magníficas residencias a varias parejas de jóvenes, a ver si se sienten satisfechos.
Liliput va a parecer esto. Y eso que ahora los muchachos son más altos que lo éramos nosotros en mi juventud, así que tendrán que doblar la espalda o ponerse de rodillas para entrar a sus casas. Quizás eso sea lo que buscan los poderosos al fin y al cabo, ¿no les parece?

 

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