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Picarescas
Sabido es que en España se inventó la
picaresca. O al menos nuestra Literatura así lo indica aunque en todas
partes cuezan habas y no falten sinvergüenzas en ningún país, como es
lógico. Pero aquí es que nos devanamos de tal forma los sesos para
ganar dinero engañando a los demás que seguro que si pusiéramos el
mismo afán en trabajar seríamos más eficaces que los consabidos
japoneses.
Últimamente se están produciendo muchos casos de esta peculiar
picaresca. El más importante, no cabe duda, es el del socavón del
barrio barcelonés de El Carmel que ha originado el hundimiento de
varios bloques de viviendas. Hacer tantos agujeros y rellenar los
cimientos con arena en vez usar cemento para ahorrar un dinero que de
todas formas va a aparecer como gasto porque alguien se ocupará de que
así sea, da lugar a catástrofes como ésa. Ahora se les pagarán
cuatro perras a los más afectados y en paz; a los que menos daños han
sufrido es peor, porque les dejarán las casas antiguas, viejas y
pendientes de que en cualquier instante se caigan y sin recibir apenas
indemnización.
¿Quién firmó ese proyecto, quién se ocupó de constatar la calidad
de los materiales empleados? ¿Y quién se quedó con el dinero que
debía haberse utilizado? Pues eso, vaya usted a saber...
Pero si este suceso ha tenido una gravedad impresionante, la
peculiaridad del "teletimo" de la emisora Telesierra, en
Madrid, se lleva la palma en cuanto a picaresca.
Reconozco que, personalmente, "piqué" una noche. Capté por
casualidad dicha emisora y me hallé con un concurso consistente en
preguntas sobre cultura general en el que ofrecían sustanciosos y
atractivos premios.
¿Quién descubrió América? Era una de las cuestiones
planteadas. Efectivamente llamó alguien y respondió que Cristóbal
Colón y le otorgaron un premio. Aquello llamó mi atención. Los
príncipes se casaron y fueron felices y comieron... Perdices, me
dije. Llama un concursante y responde que altramuces. Llama otro y dice
que caramelos.
- ¡Leñe! Voy a ver si me llevo lo que sea -, pensé. Y
telefoneé al número indicado, en el cual una locución automática me
dijo que aguardase hasta que llegase mi turno de estar en el aire.
Mientras esperaba unos minutos seguí escuchando respuestas a cada cual
más absurda. Que habían comido alpiste, filetes de buey y hasta ancas
de rana. Al cabo me di cuenta de que nunca me iban a pasar a antena,
así que colgué y punto. Pero por lo visto ha habido infinidad de
personas que no hicieron lo mismo y siguieron aguardando la caída de
los higos chumbos. No significa esto que me considere más inteligente
que ellas, pero sí más avispado y me di cuenta muy pronto del timo.
Ahora ha sido Antena 3 quien ha sacado a la luz las denuncia de la
Organización de Consumidores que ya llevaba tiempo protestando sin que
nadie le hiciera caso y se ha conseguido que la Guardia Civil detenga a
los responsables de la citada fraudulenta emisora serrana.
Sesenta mil euros era el montante de lo timado diariamente, por lo
visto. Diez millones de las antiguas pesetas... No hay duda de que o
somos muy tontos y tenemos muy pocas cosas que hacer para dedicar
nuestro tiempo a esos juegos o los timadores son muy hábiles y nos
hacen caer en el garlito. Pero la realidad es que los que han denunciado
la estafa han sido muy pocos. Preferimos perder el dinero a que nos
tomen por idiotas.
Lo bueno del caso es que la cadena televisiva que lo denunció, Antena 3
como he dicho, emite un magnífico programa también de preguntas,
Pasapalabra; éste sí muy serio. Pero al final del mismo, te proponen
participar a través de tu teléfono móvil en otro concurso mediante el
envío de mensajes de texto. Te ponen una pregunta con una solución
correcta y dos absurdas, envías el SMS y a raíz de ahí te empiezan a
responder con preguntas sencillas cuyo acierto comienza con la A y
supongo llegarán hasta la Z. Y por cada mensajito que les pongas te
clavan 0,90 €. Digo que supongo porque en cuanto vi de qué iba el
tema corté y no llegué a responder a la tercera.
Así que no sé qué tiene que echar en cara Antena 3 a nadie si ellos
hacen lo mismo. Sólo que su dueño se sepa más a salvo de lo que se
creía el de Telesierra.
Lo dicho, aquí el más tonto hace relojes de madera y encima funcionan.
¡Ándense al loro, por favor! O también pueden meterse a políticos y
como estarán en el bando de los engañabobos no correrán riesgo alguno
de ser engañados.
A
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