Cada cual cuenta la feria...

... según en ella le va. Y mal de muchos, consuelo de tontos. Y aquí no ha perdido nadie sino que todos hemos ganado. Y, sobre todo, el que no se consuela es porque no quiere.
Podríamos echar mano del amplio refranero español y habría miles de dichos para justificar cualquier derrota. Y si nos ceñimos a las normas de la Estadística pues mucho más.
El caso estriba en que en el referéndum celebrado el pasado domingo en España, quiérase o no y digan lo que digan nuestros políticos, estos se han llevado un tremendo varapalo. No se puede afirmar, como hizo Rodríguez Zapatero y su vicepresidenta que ocho de cada diez españoles han votado SÍ a la Constitución Europeo. Seamos serios, por favor, que parecemos una república bananera. Efectivamente, han dado su voto afirmativo ocho de cada diez DE LOS QUE HAN VOTADO; pero da la casualidad de que solamente ha votado un 43 % del censo. Lo cual, y con una simple regla de tres de las que estudiábamos de pequeños nos indica que han sido poco más de un 30 % quienes han prestado su conformidad al texto constitucional. Y si aún esto fuera cierto, miel sobre hojuelas. Lo peor del asunto es que de este porcentaje indicado, la inmensa mayoría no sabía lo que votaba ni a qué daba su aprobación. Miren ustedes como los votantes del Partido Popular, que suelen estar mejor informados, se han rebelado contra sus líderes y les han salido respondones. La izquierda, los socialistas, que siempre suele estar más desunida, ha hecho en esta oportunidad causa común porque lo pedían los jefes. Pero el caso es que unos y otros, tanto oposición como gobierno, han recogido un tremendo fracaso aunque ahora traten de maquillarlo de la mejor manera que puedan.
Y no es mi opinión la de que a un 57 % de españoles no les importase un tema tan trascendente en el que puede irles el futuro económico, el bienestar y otras muchas cosas. Sinceramente pienso que ha sido un varapalo que han querido darles a los políticos, para que aprendan que ya somos un pueblo democráticamente adulto y que no se nos puede tomar el pelo como nos lo vienen tomando unos y otros desde hace tiempo pero principalmente desde hace casi un año, tras el derrocamiento de Aznar; que aquél es que ya nos dejó calvos del todo.
Ahora, Mariano Rajoy y, sobre todo, el amigo Aceves, culpan a ZP de haberse adelantado en convocar los comicios. ¿Pero no fueron ellos mismos quienes aseguraron que someterían el tema al beneplácito del pueblo? ¿De qué se desdicen entonces? De haber sido los primeros en hacerlo seguramente. Y, primordialmente de que cualquier éxito que hubiera habido se lo hubiera apuntado el presidente. Así que también es lógico que se apunte cualquier fracaso como el que ha habido.
Ahora nos bombardearán, de hecho ya han comenzado, con las eternas tertulias radiofónicas y televisivas en las que los de siempre, que cobran buenas cantidades por su asistencia, intentarán unos justificar los resultados y los otros los rebatirán de igual manera. Todos habrán ganado y al final nadie habrá perdido. Eso está más claro que el agua de la Sierra de Cazorla, donde nace el río Guadalquivir.
La conclusión, a mi modesto entender, es que el pueblo soberano ha manifestado una vez más en las urnas, tanto con su presencia como con su ausencia de ellas, que está hasta el gorro de tanto politicastro que a lo único que viene es a acrecentar su hacienda, a fingir que hace alguna cosa y, al final, a dejar todo como estaba para irse con los bolsillos bien repletos y dejar las arcas bien vacías.
Lo de la televisión pública ya no tiene nombre. Y si lo tiene, prefiero no dárselo. El peloteo, el elogio inmerecido, los cortes en su justo tiempo para que resaltasen los pequeños éxitos ocultando así los fracasos, son vergonzosos. Ni profesionales de la información ni nada. Cada cual se debe a quien le paga el cocido y siguiendo sus instrucciones actúa. ¿Que hay que decir que lo que uno ve negro es de color de rosa? Pues se vuelve daltónico si es preciso pero que no falta Santa Nómina Bendita a fin de mes.
Espero que una cosa sí hayan aprendido nuestros próceres y es que el pueblo español ya es mayorcito de edad y que hace lo que mejor le cuadra. E, igual que un día puso a unos en el Poder, mañana puede quitarles. La pena es que sería para poner de nuevo a aquellos a quien quitó.
¿Es que no hay entre ese 57 % que no votó un solo ciudadano que podría meterse en política honradamente? Pues parece que no, porque para ello hace falta mucho dinero. Y el dinero sigue estando en manos de los de siempre. Así que, ajo, agua y resina. Y de vez en cuando a mear fuera del tiesto, como ahora, para que vean que también somos, o queremos ser, dueños de nuestro propio destino.

 

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