La suerte está echada

Fueron las palabras de Julio César cuando ordenó a sus legiones cruzar el Rubicón, un pequeño río que separaba la Galia, que constituía el territorio que le había sido confiado, de la zona bajo el mandato de Pompeyo. Claro, que él la dijo en latín; pero como a mí ya se me ha olvidado casi todo lo que aprendiera de chico prefiero escribirla en castellano no sea que meta la pata y en vez de iacta escriba jacta. Y en ésta ocasión el único que puede jactarse de algo, (o sea, de haberla metido hasta el cuezo), es el señor Ibarreche al cual en mal momento se le ocurrió su famoso plan. Ya podía haberse buscado un verdadero "plan" de 22 añitos y le había dejado el cuerpo más alegre, porque esa cara que tiene el pobre es propia, como siempre suelo decir, de quien jode poco o está estreñido.
Joder sí que está jodiendo el lehendakari, pero al resto de España y no a su mujer o a la mocita que le propongo. Que lo está haciendo en el sentido peyorativo de la palabra y no del amoroso, entiéndase; y como para más INRI hay idiotas que le secundan para beneficiarse de sus ideas y conseguir sus propias y torvas intenciones, como el Carod Rovira y el Bloque Nacionalista Galego, pues tan feliz que le tenemos. De nada le sirve que el Tribunal Superior de Justicia dijera con antelación al debate en el Congreso que esa propuesta era ilegal y estaba fuera de toda norma constitucional y de nada le servirá el no mayoritario que le ofrecieron los partidos democráticos españoles; él está dispuesto a convocar el referéndum anunciado y después que salga el sol por Antequera. Que ese incierto amanecer puede convertirse en una guerra de secesión parece importarle lo más mínimo. O quizás espere que el buen talante del Presidente Zapatero le permita llegar más lejos, hasta su objetivo.
Pues bien clarito se lo han dicho los jueces y Mariano Rajoy. Los primeros, que en esa circunstancia son aplicables varios artículos de la Constitución que privarían al País Vasco de sus transferencias. Y el otro, advirtiéndole que el resto de los españoles no estarían dispuestos a consentir esa independencia por las bravas que pretende. Y no porque a España, el Estado Español como él dice, le importe mucho que una de sus regiones se desmiembre de la Nación, sino porque habría que ver lo que ocurriría después cuando los vascos que quieren seguir siendo españoles se encontraran en una situación de ciudadanos de segunda clase, perseguidos y desposeídos de sus derechos como les ocurriera a los judíos alemanes en la época de Hitler. Se les privó de sus bienes, se les acosó y acabaron en los campos de exterminio como nos han mostrado ahora, transcurridos sesenta años.
¿Eso es lo que buscan Ibarreche y los demás amigos del separatismo? Pues parece que se van a encontrar con la horma de su zapato porque el resto de los que hemos nacido en esta piel de toro no estamos dispuestos a consentirlo. Los territorios nos pueden importar un bledo, tampoco los necesitamos para tanto, pero la suerte de esas personas que pueden ver en peligro sus vidas y haciendas, sí. Así que procuren estarse al loro no sea que provoquen lo que nadie desea.
Julio César pudo tener sus razones para marchar contra Roma, pero sobre todas destacaba su ambición de llegar a ser el único mandatario del vasto Imperio Romano. Ibarreche ni siquiera eso porque él no iba a mandar en nada ni en nadie sino que se limitaría a cumplir las órdenes de ETA y de sus patrocinadores y simpatizantes. Y lo mismo acabarían pasándole por las armas a él mismo. Así que, mejor lo dejamos como está, ¿no les parece? En España se había alcanzado una tranquilidad y un bienestar tolerables y van a venir estos individuos a intentar privarnos de ellos. Pues presiento que hay mucha gente que no está dispuesta a consentirlo porque no desea que le quiten lo que ya tiene.
A propósito de tener y no me voy sin escribirlo, que hace semanas que tengo ganas de hacerlo: ¿Han escuchado ese anuncio tan absurdo de que para estudiar y hacer una carrera hay que tener línea ADSL porque el niño tiene que bajarse unos vídeos de Ciencias? Y "solamente" cuesta treinta euros, papá.
Mis hijos concluyeron brillantemente sus estudios sin necesidad de consultar nada en Internet y sí clavando los codos sobre los libros, que es como debe hacerse. Y lo de "solamente cuesta" me parece una expresión demasiado pija para tal y cómo está la vida de cara.
Ya sé que esto no tiene nada que ver con lo del País Vasco, pero es para que vean hasta qué punto se están degradando ciertos valores que antes se consideraban fundamentales. Y esta expresión no tiene nada que ver con el fascismo sino solamente con el sentido común que, como ya dijera, suele ser el menos común de los sentidos naturalmente.
Que Dios reparta suerte pues, ya que los dados están en el aire.
A todo esto, el Santo Padre se halla ingresado en un hospital y en estado grave aunque lo desmientan. Pobre hombre...
Saludos.

 

 

 

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